Una voz extraña en nuestro dormitorio

Esa tarde había podido escaparme temprano de mi oficina y me apuré en regresar a casa para darle una sorpresa a Ana y llevarla a cenar afuera.

Estacioné mi auto casi en la puerta y casi ni me llamó la atención otro vehículo desconocido ocupando la zona del garaje. Me imaginé que pertenecería a alguna de las amigas de Ana…

La casa por dentro estaba poco iluminada. Al acercarme a nuestra habitación, pude escuchar una voz extraña.

“Quiero que me lo pidas, perra… o no hay trato…”

Me detuve en seco. Era una profunda voz masculina, desconocida.

“Por favor, te lo pido… no me dejes así, hijo de puta…” Suplicó mi esposa.

El sonido de la suave voz de mi mujercita me paralizó peor todavía. Ana estaba cogiendo con un hombre en nuestra habitación… no lo podía creer.

Mi reacción inicial fue correr y agarrar a golpes de puño a ese tipo; pero por otro lado, parte de mí solamente quería espiar a mi esposa ser cogida…

Las voces se hicieron más claras a medida que me iba acercando. La puerta estaba entreabierta y se veía una leve luz difuminada adentro.
Me asomé a espiar por esa rendija.

Mi corazón pareció detenerse. Allí estaba Anita, apoyada sobre sus manos y rodillas en el centro de la cama, con los ojos vendados por un pañuelo de seda negra.
De rodillas detrás de ella había un enorme hombre negro desnudo, tratando de meter la punta de su enorme verga en el trasero de mi delicada esposa, mientras la sostenía con una pesada mano por la cintura.

Ana gemía suavemente y apoyaba su frente en las sábanas.
Su mano se perdía trabajando afanosamente en su entrepierna, acariciando su clítoris; cono cada vez que ella hace cuando yo la sodomizo. A juzgar por las apariencias, parecía que ella y su amante llevaban un buen rato en nuestra habitación…
Ana estaba desnuda, usando solamente unas botas negras de caña alta.
“Dame por el culo, por favor… vamos!… ahora!” Lo urgió mi esposa y el gigante negro siguió empujando su verga enorme a fondo. Ana parecía luchar con el insoportable dolor que le provocaba tener esa serpiente negra empalada por el culo y el inexplicable placer que eso mismo le daba.

El negro mostró una sonrisa de satisfacción al enterrar finalmente todo el largo de su verga en el ano de mi esposa. Después le azotó las nalgas con su pesada mano y la otra se enredó en los rubios cabellos de Ana; haciéndole levantar la cabeza hacia su propia cara. Le gritó al oído:

“Te gusta, perra??”. “Te gusta así, que te taladre bien el culo, verdad?”

“Siiiii… quiero más… dame más!” Gritó Ana, incrementando la velocidad de sus dedos masajeándose el clítoris.

Otra vez ese desconocido negro tomó unos mechones de cabello de Ana y la obligó a ir hacia él, enterrando más a fondo su tiesa pija en el ano de ella.

Ana seguía con los ojos vendados, pero yo imaginaba la expresión de lujuria pintada en su bello rostro.

“Aaahhhh voy a acabar…!” De repente dijo Ana en un profundo suspiro.

“Adelante puta; quiero oírte acabar mientras te destrozo el culo…!”

Eso pareció ser demasiado para mi delicada esposa; en segundos apenas dejó escapar de sus labios un tremendo aullido, para acompañar al más salvaje orgasmo que yo había visto jamás…
Mientras Ana se recuperaba de sus temblores, el negro comenzó a disminuir sus embates y siguió sodomizándola a un ritmo más lento.
Ana giró su cabeza y le dijo a través de los ojos vendados:
“Por favor, quiero comerme esa pija negra con mi boca…dámela…”

El negro enorme sonrió y se la sacó muy despacio del culo.
Ana giró a ciegas y su amante le tomó la cara entre las manos, guiando la punta de su verga dura hasta que ella la encontró con sus labios.
De inmediato comenzó a recórrela con sus sedosa lengua y a cubrirla de saliva, mientras el tipo gemía de placer.

En ese momento se me escapó un leve gemido y el negro abrió sus ojos, encontrándose con mi mirada. No dijimos nada y el muy hijo de puta sonrió, diciéndole a mi esposa:

“Tu marido debe estar orgulloso de tener semejante puta en su cama…. Qué diría si te viera comiéndote una verga negra como la mía…??”

Ana siguió chupando esa pija inconmensurable y de repente dijo:

“No te preocupes, nunca podría enterarse…”

El negro largó una carcajada y me sostuvo la mirada, hasta que mi esposa lo hizo acabar entre sus labios, tragándose toda su abundante leche.

Ana se quitó la venda de seda y lo miró a los ojos:

“Soy tu puta blanca, cuando la quieras para tu hermosa verga negra…”

El negro gigante le dio un par de palmadas en las nalgas y se levantó.
Anita se encerró dentro del baño.
Su amante terminó de vestirse y le preguntó a través de la puerta:

“Pasado mañana a la misma hora, nena…?

Ana salió del baño y se acercó a besarlo. Después de comerle la boca le susurró, mirándolo a los ojos.

“No puedo. Mejor lo dejamos para el fin de semana; Víctor sale de viaje…”

El negro le dio una última palmada en sus nalgas desnudas y salió de la habitación. Pasó frente a mí, dándome una mirada despreciativa de arriba a abajo. Sonrió mientras abría la puerta de calle y salía de nuestra casa.

Yo bajé a la cocina y me preparé un café allí, mientras oía el agua de la ducha correr. Un rato después bajó Ana, ya cambiada de entrecasa.

Se alegró al verme; me besó y pude sentir el gusto a semen en su lengua.

“No te esperaba tan temprano, mi amor… hoy comencé las clases particulares de gimnasia; justo recién se fue mi instructor… “

Le pregunté si se encontraba bien y me respondió:

“Un poco agotada con tanto esfuerzo… mi instructor es muy exigente y me dejó muerta de cansancio; me hizo hacer mucho estiramiento…”

Claro; pensé para mis adentros… si te habrá dejado estirada ese ne

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Bienvenidos al sitio oficial de historias sexuales! Durante más de dos décadas, hemos sido los líderes en historias porno hardcore anal cuentos de sexo. Con un amor por todas las cosas culo, sexrelatos.com te trae la mejor anal lesbiana, grandes tetas Milf relatos, follando culo interracial, hardcore películas de doble penetración, inserciones extremas, y mucho más.