Una respuesta incorrecta

El estudio para el que trabajaba un buen día me envió a hacer un breve viaje al interior; debía asesorar a un cliente en una cuestión muy sencilla.
Mis jefes me adelantaron dinero para viáticos y me ofrecieron un auto para que yo misma manejara, ya que el viaje era a un pueblo cercano a Rosario, a no más de trescientos kilómetros de distancia.
Me despedí de mi esposo, quien no podía acompañarme por estar muy atareado en su propio trabajo. Había decidido viajar vestida de manera cómoda, con unos pantalones livianos que se ajustaban a mi cintura, una remera de algodón y sandalias sin taco. No llevaba corpiño, ya que mis pezones estaban un poco sensibles en esos días…

Fui por la autopista un poco distraída escuchando mi música favorita y cuando quise darme cuenta, comprobé que debía cargar nafta. Por suerte conseguí llegar a una estación de servicio antes de agotar la reserva.
Después de llenar el tanque, fui hasta la tienda a comprar agua, ya que el calor a esa hora se había puesto insoportable. Después me dirigí al baño de damas para refrescarme un poco.
Para ello tuve que caminar cerca de una zona donde estaban varios camiones estacionados y los choferes silbaron a mi paso, diciéndome además toda clase de frases soeces.

Uno de ellos terminó por sacarme de quicio, al escuchar que me decía:
“Cuánto me cobrarías por una hora, nena…?”
“Más de lo que cobra tu mamá…, imbécil…!”
Mientras le respondía lo miré apenas de reojo y seguí mi camino sin detenerme. Pude escuchar que sus compañeros se burlaban de él.
Entré por fin al baño y me refresqué la cara en el lavamanos.

De repente vi en el reflejo de los espejos que el mismo tipo a quien yo le había contestado, entraba y trababa la puerta detrás de él…
Algo menos relajada, me acerqué a la puerta para salir; pero cuando pasé junto a él, me retuvo aferrándome por un brazo.
“Qué le pasa?? Déjeme salir…”
“Ninguna mujer se burla de mí y menos todavía una perra como vos…”
Me empujó haciéndome retroceder, hasta que choqué contra el lavamanos y perdí el equilibrio, cayendo al suelo en ese lugar.
“Por favor, déjeme tranquila, le pido disculpas si lo he ofendido…”
“Ya no me interesan tus disculpas, perra, voy a darte tu merecido…”

Desde el suelo vi horrorizada cómo aquel hombre se me acercaba mientras se iba desabrochando sus pantalones. Me levanté como pude y traté de correr hacia la puerta, pero él se interpuso y abrazándome por la cintura, volvió a tirarme al piso.
Se abalanzó sobre mi cuerpo y mientras yo intentaba quitármelo de encima, él logró bajarse sus pantalones.

“Perra… mejor hubieras aceptado mi dinero, ahora voy a cogerte gratis…”
Yo intenté seguir f***ejeando mientras él se concentraba en arrancar mi remera de algodón a tirones. Finalmente logró rasgarla y mis tetas quedaron frente a su libidinosa mirada.
El tipo gruñó complacido y sonrió mirando mis pezones endurecidos …
“Yo sabía que eras una puta, ni siquiera estás usando corpiño…”

Comencé a gritar pidiendo ayuda, pero entonces el bruto me dio un tremendo golpe en la boca del estómago para hacerme callar.
Quedé doblada en dos sintiendo el dolor y entonces el hijo de puta aprovechó para desabrochar mis pantalones. Logró hacerlo rápido y los dejó arrollados a la altura de mis pantorrillas.
Se regocijó mirando mi tanga negra que apenas me cubría el pubis depilado y se perdía entre mis cachetes…
La arrancó de un rápido manotazo y pudo comprobar que mis labios vaginales se habían humedecido con tanta excitación…
“Ah perra, estás rogando que te deje, pero tu concha está empapada…”

Poco a poco fui recuperando el aire que había perdido a causa de su golpe, mientras él lamía mis tetas y mordisqueaba mis duros pezones; lo cual me provocaban solamente unos agudos gritos de dolor.
De repente pude oír claramente que un hombre al otro lado de la puerta impedía el paso a otra mujer, diciendo que el baño estaba clausurado.

Traté de zafar debatiéndome con toda mi energía; pero el hombre me dio un par de bofetadas que me quitaron el aire otra vez.
De repente el tipo se levantó del suelo y luego me levantó detrás de él, jalándome de los cabellos.
Volví a gritar pidiendo auxilio, pero él volvió a pegarme bofetadas, diciéndome que todo era inútil, porque sus compañeros afuera estaban bloqueando la entrada al baño…

Me retorcía hacia todos lados para poder librarme, pero él me atenazó un brazo a la espalda y logró inmovilizarme con mucha facilidad…

Con mi propio cinturón me amarró ambas manos a mi espalda y me arrastró hacia el lavamanos; haciéndome apoyar mi pecho desnudo en el borde. Levanté la vista, para encontrar su diabólica mirada en el espejo, mientras se sostenía la verga con una mano, ya lista para penetrarme…

Por última vez, presintiendo que ya estaba perdida, intenté convencerlo.
“Se lo pido por favor… déjeme, no me lastime…” Supliqué sollozando.
“Tranquila… no voy a lastimarte; voy a hacerte gozar como a una perra”
Me jaló por los cabellos y llevó mi cabeza hacia él, susurrándome al oído:
“Ahora putita, vas a aprender a no contestarle a un verdadero macho…”

Entonces soltó mis cabellos y me aferró con firmeza por mis tetas, mientras yo sentía su gruesa y dura verga restregándose contra mis nalgas desnudas.
Yo continué suplicando pero todo fue inútil. De repente sentí que su verga trataba de entrar entre mis labios vaginales, aprovechando la humedad de los mismos.

“Muy bien perrita, por fin llegó tu momento…”
“Por favor, no, no, no…” Me escuché suplicar fútilmente…
Traté de relajarme respirando hondo, pensando en que si hacía eso y ponía mi mente en blanco, no sentiría nada y todo pasaría rápido…

Pero no estaba preparada para lo que vendría… el hijo de puta cambió la punta de su verga en otra dirección y de repente la enterró de un solo golpe hasta el fondo de mi ano, desgarrándome por completo…
Nadie afuera oyó mis gritos desesperados de dolor mientras este bruto me sodomizaba sin compasión con sus tremendas embestidas.
El hijo de puta disfrutaba de mi culo a discreción, mientras me miraba y sonreía en el espejo. Lo único que yo podía hacer era aguantar a ese bruto ordinario que me daba embestida tras embestida sin que pudiera evitarlo.

“Tu culo está bastante apretado, putita… tu marido no te coge por ahí…?”
Me preguntó burlándose, mientras redoblaba sus arremetidas con mayor frenesí, haciéndome aullar sin parar…
Por el espejo seguía viendo como ese cerdo me bombeaba; trataba de no mirar su asqueroso reflejo, pero el dolor que me producían sus estocadas no me permitían cerrar los ojos para escapar de aquella pesadilla…

Mis manos atadas a mi espalda también me estaban doliendo; pero el dolor que sentía en mi culo estaba a punto de provocarme un desmayo.

En mi interior sentía su verga contraerse y a la vez friccionar contra mi cavidad anal, lo que sumaba un intenso ardor al dolor.
De repente se hundió en mi ano hasta el fondo y allí se quedó quieto, jadeando y gruñendo como si le faltara el aire.

Entonces sentí su verga palpitar dentro de mi cuerpo y enseguida su semen hirviendo agregó más dolor y ardor a mi castigado ano…
Me sujetó con firmeza mientras continuaba vaciándose dentro de mí; en el reflejo veía su cara de máximo placer, veía su asqueroso orgasmo y me veía a mi como un objeto con el cual ese cerdo se había desahogado.

Después retiró su verga de mi destrozado trasero y entonces sentí su semen deslizándose entre mis muslos. Me dejó reclinada sobre el lavamanos; sonrió, me dio un par de palmadas en mis cachetes y después se dirigió hacia la puerta.
Yo comencé a tratar de incorporarme con mis manos todavía amarradas a mi espalda, pero volví a caer hacia adelante. Cuando pude enderezarme, observé horrorizada en el espejo que otro hombre había entrado y ya se estaba desabrochando los pantalones…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Bienvenidos al sitio oficial de historias sexuales! Durante más de dos décadas, hemos sido los líderes en historias porno hardcore anal cuentos de sexo. Con un amor por todas las cosas culo, sexrelatos.com te trae la mejor anal lesbiana, grandes tetas Milf relatos, follando culo interracial, hardcore películas de doble penetración, inserciones extremas, y mucho más.