Susana

Una playa solitaria, una brisa que acaricia un cuerpo desnudo. Susana está de pie, desnuda, a pocos metros del agua, a su espalda sus tres amigas permanecen sentadas en la arena, tres ninfas morenas, también desnudas, ríen mientras hablan entre ellas. Susana está sola, mirando el mar, la leve brisa acaricia su pelo rubio y muy corto, nota como el viento acaricia su cuerpo desnudo, como acaricia sus pezones, acaricia sus pequeños pechos, rodea su esbelta y delgada figura, el viento acaricia sus nalgas. Susana cierra los ojos, sube sus dos manos a su nuca, pasa sus dedos entre su corto cabello rubio, baja las manos, con sus brazos caídos y pegados a su preciosa cadera Susana abre las palmas de ambas manos tendidas hacia el dulce viento, siente el aire cubrir sus manos, respira profundo, escucha las alegres risas de sus amigas, se siente llena de vida, inclina su cuello hacia atrás, abre levemente los labios, pasa su lengua por ellos, nota sus preciosos labios humedecerse, nota como la brisa los acaricia, se excita, Susana se estremece, nota un hormigueo en su coño, no se toca, prefiere que sea el aire del mar el que la acaricie.
Sus tres amigas paran de reír, sentadas en la arena las tres miran a Susana, la adoran, miran su preciosa figura quieta junto al mar, su cuerpo parece una estatua griega mecida por el viento, miran su cabeza inclinada levemente hacia atrás, sus brazos caídos, sus manos abiertas.
Una de las ninfas acerca su mano al coño de una de sus amigas a la vez que con la otra mano comienza a masturbarse ella, la segunda ninfa a su vez pasa su mano al coño de la tercera morena, todas no dejan de mirar a Susana, se masturban mutuamente solo pensando en ella.
Susana sigue disfrutando del aire, oye un leve rumor que viene detrás de ella, sabe que son sus amigas, no las oye ya reír, escucha leves gemidos, Susana ríe, su coño comienza a humedecerse, sigue sin tocarse.
De repente Susana abre los ojos, nota que algo se mueve a su izquierda, gira la cabeza, de un extremo de la desierta playa aparece una figura andando, Susana no se mueve, ve a un joven, moreno, delgado y desnudo pasear por el borde de la playa. El chico se acerca andando a donde permanece Susana, ella lo mira bien, es muy joven, tal vez 19, es muy delgado, moreno con un pequeño flequillo que cumbre sus cejas, cuerpo si vello, huevos depilados, su polla flácida cuelga y se agita a la vez que anda, Susana se olvida que sus amigas continúan detrás, se fija en el chico que se acerca….
El joven se acerca a la altura de Susana, a medida que se acerca su paso se ralentiza, mira a la chica rubia.
-¡es preciosa! –piensa
Su pequeños pechos le hipnotizan, su polla comienza a crecer, el no para su caminar, a medida que anda su polla no para de crecer, no para de agitarse con el movimiento de sus caderas, su respiración aumenta de ritmo.
Susana ve como la polla del joven se pone dura, ve como que pese a ser un chico no muy alto y ser muy delgado su polla se torna enorme. El chico pasa frente a Susana, ella le sonríe, él se para.
Susana mira el cuerpo del chico, si vello, delgado pero de torso perfecto, pectorales marcados, cara dulce tapada por un pequeño flequillo, mira el perfil de un culito pequeño, redondo y perfecto como el de ella, y de frente al joven asoma una polla dura y enorme que parece moverse sola, como si estuviera a punto de explotar, sabe que está así por ella, se siente alagada. Susana sigue sin moverse, el chico tampoco se mueve, solo su polla se agita, su glande asoma, Susana lo mira
-¡precioso! -piensa.
El joven mira a los ojos de la chica, unos preciosos ojos verdes, ve como ella baja la mirada y recorre con ella todo su cuerpo, se siente deseado, su polla ha parado de crecer, su punta sale al aire, nota el aire recorrer su glande, el joven no se mueve, no se toca, mira a la joven chica rubia, piensa que debe tener veintipocos, le gustaría acercarse, posar su boca en uno de sus pechos, mamarlo como si diera leche mientras mira hacia arriba, hacia la preciosa cara de esa diosa rubia. Mira su peinado corto y sexy, desea pasar sus manos por esa cabeza, mira sus dulces manos abiertas colgando de su preciosos y delgados brazos, mira la silueta de un precioso culo que desearía también morder. Su polla sigue agitándose dura, sus huevos se aprietan con cada nuevo vaivén de su polla. Susana se fija en sus huevos depilados y colgando, se relame los labios, el joven se da cuenta, se fija en que ella mira sus huevos, su polla se agita más, levemente, de mirar dura hacia adelante a levantarse levemente hacia su ombligo y luego vuelve a bajar, así una y otra vez, la piel de su polla acaricia su glande mientras se mueve. De repente el joven ve como una gota cae del coño de la chica, el abre sus labios, ella también, de la punta de la polla del joven asoma una gota de precum, la punta de su polla comienza a brillar a la luz del Sol, los dos siguen sin moverse, siguen sin tocarse pero los dos están húmedos.
De repente las tres amigas de Susana aparecen tras ella, el joven solo puede ver a la joven rubia pero no puede evitar girar sus ojos hacia las nuevas ninfas. Una de las amigas se coloca a un lado de Susana mientras esta ni se inmuta, sigue mirando al chico, la morena rodea a Susana por la cintura con uno de sus brazos mientras mira y sonríe al chico, la ninfa morena le guiña un ojo. Otra de las amigas se coloca al otro lado, apoya su mejilla en el hombro de Susana mientras también mira sonriendo al joven. La tercera ninfa aparece en escena y se coloca junto a la segunda ninfa que continua con su rostro en el hombro de Susana, al otro lado la primera ninfa acaricia la cintura de la Susana, quiere excitar al joven.
Susana sigue sin moverse, su coño sigue coteando, el de sus tres amigas comienzan a gotear también sobre la arena. El joven mira la escena, cuatro Gracias griegas, cuatro ninfas ante él, goteando sus coños, desearía follárselas a todas, lamer esos coños mojados, lamer sus pechos, lamer sus culos, besarlas, decirlas a todas que las quiere, lamer sus hombros, chupar los dedos de sus manos, saborear todas sus lenguas, pasar sus dedos por las cabezas y notar sus cortos cabellos, notar como ellas acarician todo su cuerpo, como le agarra sus culo, como se lo arañan, como dan cachetes violentos a sus nalgas, como lamen su torso, como chupan sus pezones, como le meten sus dedos en su boca, como le abofetean sus mejillas, como se ríen, como le desean. El joven se imagina que las cuatro desean comerle su polla, su rabo que se impone delante de su pequeño cuerpo, imagina como se ponen de rodillas, como se turnan para mamársela, como ríen joviales mientras el disfruta. Imagina como la joven rubia se levanta y comienza a besarle como si fueran novios, imagina como ella frota su coño húmedo contra su pierna mientras sigue besándole, como el cuerpo de la chica se frota contra el suyo. Susana, las ninfas y el joven siguen sin moverse, sin siquiera tocarse a sí mismos. El joven imagina que se corre sobre sus caras…..
De repente Susana abre su boca de asombro, sus tres amigas también, el joven comienza a eyacular, a correrse delante de ellas, sin tocarse su polla comienza a echar semen, primero un pequeño chorro sale despedido, una de las ninfas se agarra más fuerte al hombro de Susana mientras mira el espectáculo.
-¡precioso!- piensa la joven morena mientras admira el semen en el aire.
Tras salir la leche con toda fuerza y lanzar un gemido al aire el joven sigue echando más semen, esta vez cae a sus pies, luego el semen comienza a caer por el tronco de su rabo, las jóvenes ven la polla de chico, ven como el semen blanco recorre su enorme miembro, cayendo lentamente hacia sus preciosos huevos que cuelgan del cuerpo del joven, desearían comer esos huevos depilados cubiertos de semen pero ninguna se mueve, ven el precioso torso del joven agitarse con su respiración, ven su polla agitarse junto a su semen, un hilo de leche cuelga de su punta y cae al suelo, a Susana le parece precioso, a sus amigas también, las cuatro se agarran las cinturas apoyándose las caderas unas contra otras.
El semen para de salir, el joven respira exhausto, mira a Susana. Las cuatro chicas apoyadas unas contra otras le sonríen, sus coños gotean, sus piernas se cierran de gusto, sus muslos se humedecen.
El joven gira su cabeza, acaricia su nuca, acaricia su pecho, se da un azote en una nalga, está en la gloria. Piensa que todas las hembras le desean. Sin mirar a las chicas comienza a andar, las chicas le siguen con la mirada mientras el semen de él queda atrás cubriendo la arena. Susana mira el culo del joven, luego mira hacia el cielo.
-¡que polvazo tiene, joder!- grita Susana a los cuatro vientos
Sus amigas ríen, el joven, sin mirar atrás, también. Las tres ninfas morenas se lanzan sobre el cuerpo de Susana…. ella se deja querer……..

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