Sola en la oscuridad del cine

Sola en la oscuridad del cine

Esa tarde de viernes había terminado temprano en mi oficina. Estaba sola en casa por el fin de semana, entonces decidí que no tenía apuro en regresar y podía entonces disfrutar una película en el cine.
Elegí una película de tinte erótico; no me venía nada mal un poco de excitación estando sin mi adorado esposo a mano…
Se apagaron las luces al comenzar la película y unos minutos después un hombre se sentó a mi lado, a pesar de que la sala estaba casi vacía.

Al principio no le di importancia. Una presión permanente de su brazo contra mis tetas… Me dio la sensación que se arrimaba para aumentar la presión, pero lo achaqué a la estrechez entre las butacas…Me moví hacia un lado y cesó la presión.
En un momento dado, su mano se deslizó del soporte hasta el lateral de mi pierna, quedando encajada entre ésta y la butaca, comenzando el tipo a mover sus dedos en una turbadora caricia.

Con mucho disimulo, la tomé y pretendí que volviera a su posición original. Su respuesta no fue brusca, pero si decidida, no solo volvió, sino que me rodeó el muslo por debajo de mi corta falda…

Me sorprendió su intrepidez. Decidí quedarme quieta y seguir mirando la pantalla. Al principio no hizo más que darme ligeros apretones como si quisiera comprobar la consistencia de mi piel. Su dedo pulgar tropezó con el pliegue de la abertura lateral en mi falda. Descubierto el camino, pronto el resto de sus dedos siguieron al primero adentrándose bajo la falda.

La respiración se me aceleró cuando sus dedos se desplazaron hacia mi bajo vientre y descubrieron el espacio entre las medias y la tanga. Mi piel recibió las leves caricias de aquellos dedos que me estaban excitando.

De repente giró la mano e intentó introducirse entre mis muslos fuertemente apretados. Al notar que no tenía intención de abrirlos, dos dedos pellizcaron mi piel. Me agité un poco, pero no dije nada… Volvió a pellizcarme, pero esta vez, lentamente, separé mis muslos.
Su mano se deslizó rodeándome la piel. No perdió mucho tiempo. Fue ascendiendo hasta que sus dedos entraron en contacto con mi tanga.

Primero introdujo un dedo, lo que franqueó el paso a los otros..
Después de recorrer mi humedecida raja con la yema de sus dedos, debió de necesitar más espacio. Lentamente los extrajo y buscó la parte superior. Entonces me cubrió la vulva con toda la extensión de la mano.
“Vamos al baño de caballeros…” Me susurró al oído.
Negué con la cabeza. Pero el tipo entonces me pellizcó los labios vaginales con sus dedos y me ordenó que levantara el culo.

Me apoyé en los brazos y despegué mi cola de la butaca. Su mano se deslizó entre mis muslos. Recorrió mi ingle, rodeó mis labios vaginales y descendió sobre ellos…
Comenzó a meter sus dedos dentro de mi vagina. Metía y sacaba su falange apretando la parte superior. Mi punto G. Me estaba derritiendo… No me había dado cuenta de que, poco a poco, había ido escurriendo el culo ofreciéndoselo con toda libertad. Sentía que mis flujos salían en un incontrolable torrente. De repente su dedo, como un arado, me abrió en dos hasta que alcanzó el clítoris.

El hijo de puta sabía muy bien cómo hacer gozar a una mujer. Comenzó a describir espirales sobre mi pequeño clítoris, primero lentamente para ir luego acelerando. Pequeños espasmos incontrolables me sacudían, pero la situación me estaba superando. Con la vista fija en la pantalla, mientras dos lagrimones descendían por mis mejillas, me sacudió un terrible orgasmo que fue aún más violento al no poder expresarlo.

Suspiré ahora algo más relajada, mientras sus dedos, se entretenían otro rato extendiendo mis flujos por todo mi pubis…
Finalmente los retiró muy lentamente. Me dio un papel y me susurró:
“Podemos terminar esto mañana a esta misma hora…”

Se levantó y desapareció en la oscuridad del cine…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Bienvenidos al sitio oficial de historias sexuales! Durante más de dos décadas, hemos sido los líderes en historias porno hardcore anal cuentos de sexo. Con un amor por todas las cosas culo, sexrelatos.com te trae la mejor anal lesbiana, grandes tetas Milf relatos, follando culo interracial, hardcore películas de doble penetración, inserciones extremas, y mucho más.