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Papito, ya me canse de chuparte la polla…

Relato: Papito, ya me canse de chuparte la polla…

En aquel verano del 95 ocurrieron cosas que únicamente había
leído en las mas eróticas historias, nunca paso por mi mente que tales
situaciones las viviría en carne propia.

Mi esposa y yo habíamos decidió no tener mas hijos, ya que lo
difícil de la vida no nos permitiría darle todo de lo que nosotros quisiéramos,
así que nuestra hijita era todo nuestro mundo, nuestra pequeña Sara, se
convirtió en una niña mimada acostumbrada a tener todo rápidamente, quizás por
tener solo una hija, teníamos mucho tiempo para dedicarnos a cosas que mas nos
agradaban, mi esposa y yo teníamos una vida sexual plena, pues no teníamos
necesidad de estar al pendiente de los métodos anticonceptivos, ya que por
decisión mutua decidí operarme para no tener mas hijos, ya se imaginaran los
festines sexuales que nos dábamos, follando como locos sin estar al pendiente
del calendario.

En casa había mucha libertad para decirnos y hablar de todo,
los tres nos metíamos a la ducha y nos enjabonábamos nuestros cuerpos mutuamente
sin malicia, queríamos que nuestra hija creciera sin ningún tipo de perjuicio ni
tabúes, aunque debo de reconocer que a veces libraba una batalla por dominar mi
verga que amenazaba con endurecerse al estar frotando las enormes tetas de mi
mujer, mientras mi niña jugaba con mis huevos en sus manitas, tenia que hacer un
esfuerzo titánico.

Mi esposa traviesa me ponía sus pezones en mi boca
“accidentalmente” era una tortura para mi, así que poco a poco y sin que mi hija
se diera cuenta decidí dejar el baño familiar poniendo cualquier excusa, quizás
mi pequeña ya no estaba tan inocente y su instinto sexual estaba despertando
incontenible viendo en mi virilidad el desahogo a los ardores de su almejita, a
mi pequeña le debió parecer extraño que su papi ya no quisiera bañarse con
ellas, y me suplicaba por que me metiera en la ducha con ella y su mami,
amenazando con hacer un berrinche del tamaño del mundo si no le cumplía su
capricho, me parecía extraño tanta insistencia pero no quise demostrárselo y
despojándome de mi ropa entraba a la regadera, instante que ella aprovechaba
para tomar el jabón y empezar a lavarme la polla con sumo cuidado, como si
tuviera miedo de hacerme daño, todo esto ante la divertida mirada de mi esposa
quien gustaba estarme provocando y tomándome del cuello me daba unos besos de
antología, hasta que no pudiendo aguantar mas me abandone al delicioso masaje de
mi pequeña…

-¡papito, te esta creciendo, te esta creciendo!-

Exclamo mi nena al ver que la pequeña polla que tenía en sus
manitas empezaba a tomar toda la longitud y grosor de una tremenda verga, trague
saliva y aparentando naturalidad le hable con mi voz más tierna…

“si nena, horita vuelve a su tamaño normal, espera y veras”

¡No te asustes hijita, lo que pasa es que a los hombres
cuando están con una mujeres tan bonitas como nosotras demuestran su cariño de
esa forma, les crece la polla y nosotras tenemos que ayudarles!- Entro a mi
res**te mi esposa tomando mi verga con su mano y dándole pequeños masajes…-

-Bueno hijita es hora de que papi y mami se demuestren cuanto
se quieren, tu ya estas lista, así que ya puedes salir-

-¡no mamita yo quiero ver como se quieren ustedes!-

Me vi en la necesidad de interceder yo, ya que mi nena no
quería dejarnos solos.

-¡Sarita, obedece a tu madre!-

De mala gana nuestra pequeña salio de la ducha, mientras
nuestras bocas se enfrascaban en una ardiente danza, nos entregamos a una
salvaje sesión de sexo, inundando la humeante vagina de mi esposa quien en medio
de un devastador orgasmo apenas tuvo fuerzas para estar de pie.

Al día siguiente mi esposa llamo avisando que llegaría tarde
del trabajo, que le diera de cenar a nuestra hija y la mandara a su cama, ya que
al día siguiente tendría exámenes finales.

Después de cenar mi hija y yo, la mande a darse un baño
refrescante ya que por ser verano la temperatura estaba como para derretir el
polo norte.

-¡papita báñate conmigo!-

“no hijita estoy ocupado en cosas de la oficina, báñate tu
solita”

-¡no papito, no seas malo!-

Voltee a ver a mi pequeña y ya tenia ese hermoso gesto como
haciendo pucheros con su boquita roja como una fresa fresca, de antemano sabia
que no podría negarme a los ruegos de mi hijita quien ya estaba envuelta en su
toalla de Barbie, y me sorprendí a mi mismo observando unos pequeños senos
apenas en crecimiento que le daba un aire tan sensual que cerrando los ojos me
deje guiar como un manso cordero.

Me llevo a mi recamara y mientras yo me quitaba la camisa la
niña ya me estaba desabrochando el cinturón, apenas lo quito y de un ágil
movimiento bajo el pantalón dejándome en calzoncillos, todo esto sin malicia
pues no era la primera vez que mi hija me veía en pelotas, al menos eso era lo
que yo pensaba, ignoraba lo que la peque me tenia preparado.

Ya desnudo nos fuimos a la ducha, abrí la llave de agua y nos
pusimos los dos bajo el refrescante chorro de agua, tome el shampoo de mi hija y
le empecé a lavar su hermoso cabello castaño, la pequeña sin perder tiempo tomo
mi flácido pene y lo empezó a enjabonar muy cariñosa….

-¡papito, ¿hoy también se te va a poner dura tu polla?-

“no creo cielo, ¿porque lo preguntas?”

¡Porque siempre que se te pone dura, tu y mi mamá se quedan
mucho rato en la regadera y hoy no esta mi mamita!

“bueno cariño, esperemos que hoy no pase”

En ese mismo momento me di cuenta de las intenciones de mi
pequeña hijita, así que la mocosa quería estar a solas con su papito para ver
que pasaría si a su papito se le ponía dura la pija, esa situación tan morbosa
me excito muy a mi pesar y vi a mi hija con otros ojos…ya no de padre, la vi
como una mujercita tratando de seducir a un hombre…y ese hombre era yo…su padre,
todos mis remordimientos se fueron con el agua por el resumidero.

Observe detenidamente como el agua resbalaba en su armonioso
cuerpo acariciando sus nacientes curvas y sus diminutos orificios que
presagiaban una bella jovencita, me incline hacia ella y metí en mi boca sus
pequeños botones que tenia por pezones, los estuve chupando suavemente mientras
ella se estremecía al contacto de mi lengua caliente.

tome el jabón y lo esparcí lentamente por su cuerpo que ardía
bajo la fría agua, sin darme cuenta el jabón se soltó de mi mano y la palma de
mi mano se poso en lugares ya conocidos pero nunca antes disfrutados, la acerque
a mi cuerpo y mi verga quedo apretada en medio de nuestros cuerpos apuntando
hacia arriba palpitando al contacto de la delicada piel de su cuerpecito, baje
ambas manos acariciando su redondo trasero con unas nalgas muy suaves y firmes,
metí una mano en la línea que separaba sus nalguitas y con un dedo acariciaba su
diminuto ano y su delicada vagina esparciendo la espuma en su virginal coñito,
la nena no había perdido tiempo y con ambas manos acariciaba el tremendo tronco
del vergon de su padre, sentía su respiración agitada en la punta de mi verga,
con que gusto se la hubiera metido hasta la garganta pero deje que ella solita
tomara la iniciativa.

-“papito que dura la tienes”- ¿no te duele? –

“Pues un poco” –le respondí fingiendo un dolor que estaba
lejos de sentir, tome la verga con una mano y la forzaba a bajar, la soltaba y
la verga se tambaleaba de arriba hacia abajo haciendo un movimiento como
péndulo…

¿Quieres ayudar a tu papito?

¡siiiiiiii! –me respondió con la vos ronca de excitación.

“bueno nenita, tienes que imaginar que la polla de tu papi es
una deliciosa paleta y tienes que darle muchos chupetones, pero muchos
chupetones ok chiquita”

Agarre la verga por el tronco y dirigiéndola a su boquita
abierta, introduje lo que pude en esa tibia cavidad oral, arrancándome un
quejido de placer de ver a mi pequeña haciéndome una paja con su roja boquita,
era tan rica la sensación que poco a poco me fui sentando en el piso sin
despegarme de su boca y la obligue a ponerse de rodillas frente a mi, extendí
mis piernas y la nena en medio, el cabello le caía sobre la cara y con mi mano
libre se lo acomode de tal manera que me dejara la visión libre de ver mi verga
desapareciendo como pistón en su boquita de ensueño.

“voy a soltar mi polla, quiero que la tomes con ambas manos y
la aprietes fuerte, mueves tus manitas de arriba hacia abajo”

Lo que le faltaba de edad a mi hija, era sustituido por un
increíble instinto sexual, sus hábiles manos me tenían ya al borde de la
eyaculación, su boquita le daba tremendas chupadas a mi glande, el sonido de su
boca al estar chupando se escuchaba en el cuarto de baño y retumbaba en mis
bolas cargadas de semen listas para descargar su contenido lácteo…

¡Papito ya me canse de estarte chupando la polla!

Le arrebate su golosina y tomándola de su barbilla le dije:

“mira bebe, lo que pasa es que tienes que chupar y mover tus
manitas al mismo tiempo si quieres ayudar a papi”

La tome de su orejita inclinándola hacia mi verga que ya
estaba a un paso de estallar, su tibia lengüita me daba unas lamidas bárbaras,
me di cuenta que mi hija heredo las habilidades orales de mi esposa que es una
excelente mamadora, imagine a mi hija como una pequeña becerra mamando por su
ración de leche y el contacto de su húmeda lengua era demasiado para mi.

“Sarita, horita va a brotar lechita de mi polla, no te
asustes y debes de tragar lo mas que puedas Ok.”

¡Si papito!

Dicho y hecho la nena se dedico a darle con mas énfasis el
tratamiento masturbatorio hasta que me fue imposible detener la lluvia de leche
que en medio de fuertes sacudidas descargo una gran cantidad de leche espesa en
la boca de mi pequeña que rápidamente fue tragando muy hábil para ser su primera
vez, sus manos me siguieron masturbando aun y cuando ya había arrojado toda la
carga de mis huevos, esperando mas leche, tuve que detenerla pues me estaba
haciendo daño con tanta fricción manual.

“espera mi amor, ya papi no tiene mas leche”

¡Quiero maaaassss! -Lloriqueo la nena negándose a soltarme la
verga que ya empezaba a ponerse flácida en sus manos-

Me pare del piso y tome un pedazo de papel higiénico para
limpiarle su boca de todo rastro, la envolví en su toalla rosa, la cargue en mis
brazos y la lleve a su recamara, la puse de pie en su camita y procedí a secarle
su cuerpo, yo aun no me había vestido y me daba cuenta de la nena no me quitaba
la vista de mi verga flácida que se movía graciosamente a cada movimiento mío,
no pude resistir la tentación de acariciar su vaginita y me di cuenta que estaba
muy pegajosa de su almejita, sus jugos íntimos escurrían muy espesos por sus
muslitos, me acerque a su coñito y bebí golosamente todo su néctar virginal.

-¡papito me arde mi conejito!- ¿Qué me esta pasando papito?

“Nada, cariño que tu conejito esta despertando y necesita su
alimento”

Vi de reojo el reloj y vi que apenas eran las 7:00 de la
noche, mi esposa llegaría alrededor de las 10:00 de la noche…

Tenía tiempo de hacer mío ese pequeño coñito….

CONTINUARA

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