Noelia, mi compañera de natación

La natación es uno de los deportes más completos por excelencia, y como muchos aprovechamos al medio dia para poder practicar, eran las 2 de la tarde y teníamos la piscina solo para nosotros, 5 personas que vamos por libre a despejar la mente un rato, entre ellas estaba Noelia.

-Hola Noelia, parece que hoy seremos pocos.

– Si, mas tranquilos estaremos.

– Tienes razón, voy a cambiarme, y nos vemos en la piscina

Noelia es una mujer sencilla y de rasgos comunes, de unos 35 años y madre de dos niños a simple vista sin embargo, cambiaba al momento de entrar a la piscina, su traje de baño definía una cintura robusta, cuando bajaba la vista era tragado por sus voluptuosas nalgas; una mujer que atraía la mirada de muchos. Todo y siendo pocos en la piscina, ella se metió en mi carril para nadar los dos juntos y poder hacer ejercicios en pareja

– Hagamos una cosa, yo voy a nadar delante de ti y así puedes mirar como es el movimiento de las piernas dijo, ya q tengo más técnica que tu.
Sin peros empecé a nadar detrás de ella, la vista de sus piernas abriéndose en el agua era maravillosa su traje se forzaba y podía verle de lleno la formita de su coño, hicimos 5 piscinas solo con las piernas, al llegar al extremo me dijo:

– Bien, ahora hagamos algo, tu me vas a llevar hasta el otro extremo, agarra mis rodillas mientras practicas la patada, dijo con una sonrisa picara.

Empecé a nadar, la tenía con una mano en cada pierna, estar tan cerca, ver su coño en frente de mí… no podía soportarlo más, mi pene tenía una erección incontrolable la cual solo podía quitarme de una forma, estire sus piernas con mis brazos y atraje sus nalgas a mi rostro, bese su bañador con mi boca, pensé que se escandalizaría pero sólo agarro mi cabeza con sus manos y empezó a presionarla contra su coñito, ella también lo quería?…

– Espera, aquí no, que no estamos solos.

Salió de la piscina y se dirigió hacia las duchas, yo la seguí sin dudarlo, al llegar allí, ella estaba debajo de una ducha haciendo que el agua corriera a lo largo de su bañador, la agarre por detrás y empecé a magrearla, al poco rato ya le había bajado el bañador dejando sus pechos al aire. Ella mientras ya tenía metida su mano dentro de mi bañador y me magreaba la polla para ponerla aun más dura de lo que estaba, yo la correspondí con mi mano en su vulva que estaba chorreando ese delicioso néctar que las mujeres esconden entre sus piernas, aparte el bañador dejado libre el coño y su increíble culo, seguidamente agarré sus caderas con mis manos junte mi cadera contra sus nalgas, el sonido del choque de los cuerpos junto con el de su coño húmedo y goteando con mi polla dentro me hacía aumentar el ritmo.
– No creerás que no voy a sacar provecho de esto.
– Ahhhhhh que más podrías ?.
Entonces la apreté sus nalgas y comencé a moverme más rápido, su rostro de excitación no me dejaba parar, me erguí, quería magrear sus pechos mientras la follaba, la sensación de ardor que nos recorría por el cuerpo no hacia mas que aumentar nuestra excitación, era una pelea entre voraces fieras, salvajes leones que sólo luchan por sacarle hondos gemidos de placer al otro.
Su coñito estaba goteando; pero no tenía ganas de quedarme solo con eso, le abrí bien las nalgas con ambas manos, dejado su culo bien abierto. Al momento ya tenía mi lengua lamiéndoselo y recorriéndolo todo, su cara esbozaba muecas de placer con cada lametazo que recibía, su culo se iba dilatando de placer y al poco ya tenía la punta de mi miembro enfilando la entrada de su culo.

– Duele!!, pero me excita.

– Te termina gustando.

Aceleré mi ritmo, mi polla ya está toda dentro de su culo, el sonido sus gemidos empezó a hacerse más fuerte, al igual que el sonido de nuestras caderas, las embestidas eran cada vez más intensas, de un momento a otro estallaremos en un orgasmo de placer, y así es, me corrí dentro de su culo, algo que nunca antes nadie había hecho, ella se estremeció llegando a correrse unos segundos después de yo, nuestras caras extasiadas de placer y nuestros cuerpos temblorosos de excitación no dejaba ninguna duda, había sido uno de los mejores polvos por ambas partes. Volvimos a ponernos los bañadores y entre cómplices risas nos tiramos de nuevo a la piscina para seguir con los ejercicios de natación.

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