Mi suegra, la mujer. 1/2

Deberíamos empezar por el principio. Conocí a Sara en la universidad y al poco empezamos a salir. ¡Esto iba en serio! Al los tres mese o así me presentó a su familia. A su hermana ya la conocía lo cual facilitaba el momento “corte” de conocer a sus padres. Estaban separados, su madre tenía un novio, un poco gilipollas la verdad, e hizo las veces de padre ese día. Es una familia muy distendida, nada conservadora. Bebimos vino y hablamos de todo sin tapujos. Nos reímos un montón. Me sorprendió lo bien que nos lo pasamos.

El tiempo pasó y cogí más confianza, lo que era fácil porque eran muy cariñosos conmigo. Ya me quedaba a dormir a su casa con normalidad. En ocasiones veíamos la tele todos juntos tirados en el salón hasta quedarnos dormidos. En ningún momento yo tenía una actitud morbosa hacia Pilar (mi suegra) o Cristi (mi cuñada). Todo fue ocurriendo muy poco a poco. Empezaron a ocurrir cosas un poco “raras”. Pilar es una mujer un poco bajita, morena de pelo y piel y ojos claros, tiene unos ojos preciosos. Está un pelo entrada en carnes pero tiene unas tetas increíbles.

Un día estábamos en la cocina tomando café antes de que Sara se fuera a trabajar. Yo pensaba llevarla pero al parecer venia una compañera del trabajo a buscarla. Luego se iban de copas. Pilar me dijo que me quedara a tomar el cafe tranquilo. Veíamos la tele y comentábamos las chorradas que decían. Ella, que iba en pijama, al terminar el café se puso a sacar la lavadora, como si nada. Yo tampoco le prestaba demasiada atención. pero entonces al mirar hacia ella estaba agachada y se le salió un poco la goma de un tanga amarillo que no olvidaré en la vida. De pronto, algo se encendió en mi. ¿Pilar llevaba tangas sexys? ¿Como sería verla en tanga? ¿Y desnuda? ¿Como debe tener el coño? ¿Y sus tetas? Empecé a empalmarme un poco y a sentirme incomodo. Ella me seguía hablando de no se que y yo no le quitaba ojo del culo cada vez que se agachaba. Al terminar se sentó a mi lado y me ofreció un cigarro le dije:

-No, me tengo que ir, así aprovecho la tarde.

La di un beso en la mejilla y me fui corriendo. En realidad estaba loco por irme a hacerme una paja porque me estaba empezando a poner a sudar. De camino a mi casa me la iba tocando en el coche porque me iba a explotar el pantalón. Al llegar me hice no se ni cuantas pajas pensando en Pilar. Y ahí, fue cuando empezó todo.

Pasó algo de tiempo pero yo cada vez que iba a casa de Sara o quedábamos con su madre para hacer cosas me ponía cachondo. Llego el verano y pilar iba por la casa como con un vestido de “estar por casa” de algodón muy gastado. Era casi un camisón/camiseta muy larga. Por el uso se transparentaba un poco y se le notaban los pezones mucho. Cuando iba hacia su casa rezaba porque llevara puesto eso. A veces, al ir al cuarto de Sara miraba dentro del cuarto de Pilar si la puerta estaba abierta, a ver si veía algo morboso y casi siempre estaba ese camisón encima de la cama. Quería tocarlo, olerlo, pasármelo por la polla…

Llegaron las fiesta de su barrio y salimos a tomar algo. Se nos fue un poco de madre porque no era fin de semana y todos trabajaban al día siguiente. Todos, menos yo. Nos acostamos como a las 5 de la mañana y yo estaba muy cachondo. Me puse a juguetear con Sara que también tenía ganas de guerra. Se que cuando la pongo a cuatro patas es cuando más gime, no lo puede evitar grita mucho. Mientras me la chupaba yo ya estaba pensando en Pilar. ¿La chuparía como su hija? ¿Mejor? Me puse de rodillas en la cama y puse a Sara en cuatro. Solo de pensar que Pilar pudiera oír como gime su hija gracias a mi polla casi me corro en la primera metida, menos mal que el alcohol ayudó a prolongar la faena. Estuve bombeando un buena rato y Sara se tapaba la boca. Normalmente se la tapo yo pero ese día quería hacerla gritar. Con el p**o a veces miraba el culo y veía a mi suegra pidiendo más. Me corrí, dentro como un loco. Debí echar medio litro. Al tumbarme no me quitaba la imagen de Pilar a cuatro patas, fue como follármela a ella.

Llegó el día. Me desperté con mucha resaca y fui a la cocina a por café. Además de café también me lleve una grata sorpresa. No había nadie. No pude ni acabarme el café. Corrí al cuarto de Pilar y ahí estaba, el camisón de algodón entre las sabanas. Aún estaba calentito no se había ido hace mucho. Lo olí y se me puso como un mástil. Olía dulce, un poco a un sudor delicioso. Olí también las sabanas y metí la mano para sentir el calor de su cuerpo aún. Eso me calentó mucho asi que me quité toda la ropa y me metí en la cama, desnudo y totalmente empalmado. Olía el caminos y sentía su calor mientras me hacia una paja llena de liquido. Pensaba en todos los momentos morbosos con ella hasta que se me iluminó la bombilla. El tanga amarillo, el olor de su coño. Salí de un salto de la cama. Me vestí y lo intenté dejar todo como estaba. Fui al baño, al cesto de la ropa sucia. Busque y encontré de todo. Había tangas y bragas de Sara, ya me las conocía. También había de Cristi, por la talla, y aunque nunca la había visto de manera sexual cogí un tanga suyo y lo olí. olí primero el coño de mi cuñada a de mi suegra que era el que quería. Me estaba convirtiendo en un panty snnifer. Olía fuerte a coño, era delicioso. Al raro pero tenía un cierto parecido al olor de su hermana. Yo estaba a punto de estallar pero quería encontrar mi tesoro para correrme. Seguí profundizando y encontré unas bragas de encaje negras. no eran de Sara seguro y por grande de Cristi tampoco. No era el tanga amarillo pero ya tenía el santo grial. No me lo podía creer. Las lleve a la luz y las examine con mimo. Tenían una arruga con la forma de la raja. Si las dejaba colgar podía ver la forma del coño de mi suegra y al ver esto metí la nariz o mas bien metí esas bragas en mi nariz. Era el olor más excitante del mundo. Era profundo y cálido, casi dulce. Me recreé. Lo examinaba a la luz y encontré un pelo largo. Tiré de el y vi como era el pelo del coño de Pilar. Estaba que explotaba no podía ni tocármela porque me corría y no quería parar. Era de unos dos o tres centímetros, negro y robusto, más liso que rizado. Ya se como tienen el coño Pilar, como huele y como tiene el pelo. Necesito más. Me envolví la polla con el tanga de Cristi y con el de Pilar en la nariz me corrí creo que como nunca me había corrido. Mache el tanga, el suelo, a mi y un poco del bidé. Fue como una explosión de fuegos artificiales. Intenté limpiar todo y dejarlo como estaba. Lo único que en ese baño olía a sexo. Con la resaca me vestí y me fui como pude de allí sin quitármelo de la cabeza. Al llegar a mi casa pensé que debía haberme llevado las bragas para mi disfrute personal, pero si ese día faltan unas sabrían que he sido yo…. habrá que esperar.

Pasó el verano y no fui mucho a su casa porque nos fuimos de viaje y ellos también y coincidimos poco. Sería como septiembre. habíamos quedado para cenar en un gallego con Vicente, el tonto del novio de Pilar, era su cumpleaños y debíamos estar “toda la familia”. Cenamos bebimos y nos fuimos a casa de Sara. Estaba durmiendo con Sara y me levanté a mear. Al ir hacia el baño oí algo, me acerqué a la puerta de Pilar y oí perfectamente la cama. Yo ya había estado en esa cama y sabia como sonaba, era algo leve pero perfectamente reconocible si lo has oído antes. Me puse a cien. ¿El puto Vicente se la estaba follando? Pegue la oreja a la puerta y se oía mejor pero poca cosa. La cama estaba lejos de la puerta, pegada a la ventana. Ventana que daba la la terraza. Bingo! Se que la puerta de la terraza hace muchísimo ruido pero aún en Septiembre, a veces la dejan abierta para que se vaya el humo del tabaco. Era mi única oportunidad para ver follar a mi suegra. Estaba temblando. Iba a ir a salón pero rectifiqué y me fui al cuarto de Sara… a coger mi móvil. Fui haciendo el ninja hasta el salón mientras quitaba sonido y luces del móvil. Al llegar al salón la suerte me sonrió, la puerta de la terraza estaba abierta. Me agache y anduve a gatas hasta ponerme debajo de la ventana. ¡Estaba abierta! ¡Se oía perfectamente! Se les oía respirar fuerte y la cama. Se distinguía perfectamente los gemido de ella. a veces se oía: shhhh. Y yo me ponía a cien, yo ya la tenía dura como una piedra. Mi suegra estaba follando a un metro de mi. Estaba con lo latidos del corazón que me salían del pecho. Estaba paralizado solo me la podía apretar. En ese momento escuché perfectamente decir a mi suegra casi susurrando:

– Ponte detrás

Se oyó movimiento en la cama. Yo ya la tenia fuera y me estaba pajeando, no aguantaba más. Parece que a Pilar le pasa lo mismo que a Sara. A cuatro patas se le va de las manos y gime más. Me pajeaba super despacio para que no se oyera nada. Me corrí como un loco sobre mi calzoncillo para no poner la terraza perdida. Después de correrme me quedé ahí, sentado escuchando. Era lo más excitante que había hecho en mi vida. Gemidos, respiraciones, algún cachete leve…no tardé en ponerme duro otra vez. Tenía que mirar. No me atrevía. Si me pillaban….no se ni que pasaría. Me da igual. Creo que fue la mejor decisión de mi vida. Me agazapé y sacando el ojo por una esquina de la ventana rápidamente pude ver que estaba de espaldas a mi. Vale! Otra miradita. Ahí me quede. Increíble. Vicente estaba taladrándola a cuatro patas, el culo de pilar temblaba. De repente se pone las manos en el culo y se separa las nalgas, ¡estaba viendo el ojete de pilar a un metro de mi, ojalá pudiera para el tiempo y entrar en ese cuarto. quitaría a Vicente de un puñetazo y le comería todo y le metería la polla por todos los agujeros hasta quedarme seco. A veces se tocaba un poco el ojete con el dedo y eso me volvía loco, también lo hace Sara le excita mucho el culo. yo estaba flipando hasta que escuche:

– Me voy a correr- Decía Vicente

-Espera, espera.

Que hablaran susurrando me ponía muchísimo. ¡Venga maricón haz que se corra, yo lo haría fácilmente! Vicente empezó a bombera más fuerte y mi suegra lo acompañaba con respiraciones más fuerte y rápidas. yo estaba casi a punto me iba a volver a correr con ellos. Nunca se me olvidará, pilar dijo:

-Va, va, va…

Esas pocas palabras me llevaron al cielo, se estaba corriendo mi suegra a un metro de mi y yo lo estaba viendo. Soy el tío mas afortunado del mundo. Vicente cayo sobre ella y se quedaron así. Yo dejé de mirar, y tras un par de movimiento me corrí otra vez. Ahí me sentí super raro. No sabia que hacia ahí con la polla fuera bajo la ventana de pilar. ¿Se me está yendo la hoya? Me fui corriendo a dormir con Sara que seguía roncando como un oso. Yo dormí como un bebe.
Pero esto solo acaba de empezar……

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