Mi sobrina Florencia. Nuevas experiencias.

Mi sobrina Florencia (Parte II)

Después de aquel sorpresivo primer encuentro amoroso con mi sobrina Florencia, hubo unos cuantos más, de hecho nos seguimos encontrando un par de veces por mes. La frecuencia justa para no caer en el tedio y además para evitar que la familia se enterara.
Justamente para evitar miradas curiosas, decidimos que los encuentros fueran en un discreto albergue transitorio, en donde se entraba con el auto y la persona que atiende solo puede ver al conductor. Por lo demás mi auto tiene los vidrios polarizados para evitar a los curiosos.

Recuerdo bien uno de los primeros encuentros, creo que fue la cuarta vez. Lo recuerdo bien por dos circunstancias muy particulares que revelaré en más adelante.

Ya en la habitación del hotel, comenzamos con la rutina que nos habíamos impuesto de desvestirnos el uno al otro. Era el comienzo del juego amoroso, porque a medida que nos quitábamos prendas nos acariciábamos en las partes más erógenas. Yo sabía, por ejemplo, que sus pezones y la zona detrás de sus orejas eran su parte débil. Ella conocía que mi debilidad estaba en mis pezones y el perineo testicular.

Nos quitamos las chaquetas que llevábamos, luego las camisas y en su caso la falda y en el mío el pantalón. Cuando cae la falda, primer sorpresa. Traía puesto un cachetero y corpiño negros, que resaltaban más su figura haciéndola más seductora y bonita. Fue una sorpresa agradable porque comprendí que había registrado un comentario mío en donde dije que me excitaba mucho la ropa interior femenina negra.

Antes de ir al lecho, brindamos con cava que yo llevaba. Esa era la señal de partida para el amor. Abrazados nos dimos besos por largos minutos mientras nuestras manos jugaban con las partes íntimas más cercanas. Ella estiraba su brazo y con una mano se regodeaba masajeándome la verga. Yo jugaba con sus pechos y pezones con una mano y con la otra le acariciaba la vulva.
Florencia, a pesar de escasa experiencia sexual había adquirido una gran habilidad para mamar mi miembro. En esa oportunidad decidió tomar la iniciativa y con su lengua hizo el recorrido desde el perineo (con gran placer mío), el escroto, para llegar a la base del pene donde comenzó otra intensidad de las caricias. Lamió desde la base hasta el glande, sin descubrirlo, siguiendo en esa dirección también me colmó de besos y chupones que supieron a gloria. Llegado el momento, descubrió el glande, la cabezota como ella le llamaba, y le dio por chupar y chupar por largos minutos. Esta labor la repitió una y otra vez hasta que al borde de la corrida yo le imploré detenerse.

Fue mi oportunidad de retribuir placer. Sabiendo que le agradaba mucho, comencé con mis besos y lamidas empezando por orejas y cuello. Lógica parada en sus tetitas para comérselas a besos, lamidas y chupones. No faltaron mordidas en sus pezones como a ella le agradaba. Seguí bajando por ese cuerpo de piel suave como pétalo de jazmín, me detuve en su ombligo para besarlo y hundir mi lengua. Encontré su pubis pulcramente acicalado donde hundí mi cara para besarlo. Faltaba la parte más importante del recorrido, su zona vaginal. Qué cosa más hermosa esa almeja rosada ofreciéndose a mi boca. Que placer ver esa vulva jugosa con los labios hinchados por el deseo y adentro esa vagina cuya virginidad yo había tenido el gusto de romper. Era estar en la gloria. Abrí sus piernas y deposité mi lengua en esa panocha húmeda y preparada para recibir caricias. Como comenté en el relato anterior, la naturaleza me dotó de una lengua larga y ancha que me facilitaba las cosas. Comencé por sus suaves labios externos para irme yendo hacia adentro buscando cada rincón. Flor me regaló sus jugos que yo sorbí con gusto, eran de sabores acres y algo salados. Cuando llegué al clítoris, mi sobrina ya estaba en una nube de placer y gemía pidiendo más y más. Le di con el gusto hasta que me regaló su primer orgasmo que recibí en mi boca.

Después de tomar resuello, Flor me agradeció ese polvo con un beso tremendo que aumentó mi libido predisponiéndome para follar como un quinceañero. Como a ella le gustaba que la penetración fuera enfrentándonos, para ello me crucé en su entrepierna y coloqué mi verga en su cuca, que empapada al máximo esperaba el estoque. Mientras me deslizaba lentamente en su vagina nos empezamos a besar. Flor me pedía ir a fondo y así lo hice para luego dar comienzo a un largo y acelerado mete saca acompañado por sus movimientos pélvicos. Dejamos de besarnos para abrazarnos fuertemente y esperar el momento sublime de la entrega. Llegamos casi al mismo momento acompañado por recíprocas palabras de amor y pasión. Un polvo sensacional.

Nos costó volver a la posición normal porque el abrazo y la penetración habían sido muy fuertes. Agotada y vacía mi verga se deslizó fuera de su cueva y nos comenzamos a relajar y tomar resuello.Así estuvimos largo rato, en donde ambos nos regalamos palabras complacientes…La verdad tío que este polvo estuvo genial, cada vez lo disfruto más…Y yo querida sobrina, contigo me siento más joven y disfruto el sexo en toda su plenitud, me gusta la forma en que te vistes hasta como haces el amor… A mí me gusta todo. Desde tus besos y caricias por todo mi cuerpo hasta la locura de placer cuando me comes el chocho…

En eso estábamos cuando vino la segunda sorpresa. A boca de jarro Flor me preguntó si podíamos tener relaciones por su parte posterior. La pregunta me sorprendió mucho y se lo dije…Lo que pasa tío que mis amigas hablan de eso como algo distinto. Alguna dicen que es maravilloso y otras que es espantoso y doloroso…Mira Flor, es como lo dicen, a algunas le gusta mucho y otras se niegan a hacerlo…Y a vos te gusta, tío?…Depende con quien y el momento. Se necesita tiempo y mucho aseo femenino, por lo tanto no puede ser espontáneo…Me quieres decir que hay que prepararse para eso?…Y algo así, por lo menos para que no haya sorpresas desagradables la mujer debe estar limpia. Eso favorece la relación y la hace más segura y placentera…Y te animas a hacerlo hoy?… Por supuesto y será un placer , al menos para mí, porque para ti la primera experiencia puede resultar un poco dolorosa como cuando perdiste la virginidad, te recuerdas?…Claro que me acuerdo, al principio fue un tanto traumático pero después fue fabuloso…Probamos Nacho, en una de esas me gusta y si no, te lo digo y chau…Esperemos unos minutos que mi pene vuelva a motivarse…Si es por eso, yo me ocupo después de higienizarme para que todo salga bien…

Regresó del baño y se hizo cargo de mi verga; con su boca, pronto logró lo deseado. Fue ahora mi turno. Le pedí una crema, la misma que habíamos usado cuando la desvirgué y nos dispusimos a probar…Flor, le dije, te relato como voy a hacerlo. Tienes que ponerte de rodillas con los codos apoyados levantando la cola, yo voy a untarte con crema el ano y mis dedos. Primero meteré uno, luego otro y finalmente el tercero. Es para dilatar tu esfínter y las paredes anales para que puedas recibirme con el menor dolor posible, estás de acuerdo?…Si tío, cuanta ceremonia…La primera vez debe ser así para que no sea traumático…

Como lo había anunciado allá fue mi dedo mayor recibido sin problemas. Ya dentro, ubiqué el índice y empecé los movimientos circulares de dilatación. Pregunté si había rechazo y me respondió…No tío, doler no me duele, solo una m*****ia pero te diría que es agradable… Siendo así ahora va el anular…Huy, este si me hizo doler un poco…Tranquila que en un minuto ya no sentirás nada…Te parece?…Por supuesto, y los moveré para terminar de acomodar las paredes de tu ano, luego vendrá la prueba final cuando recibas mi verga… Que emoción, me muero por recibirla…

Unté mi verga con crema y apoyé el glande en su esfínter y sin aviso previo metí el glande. Para mi sorpresa el trabajo previo había sido efectivo porque no hubo rechazo…Vamos bien Flor?…Si Nacho, me dolió un poquito pero ya está bien…Ahora vamos con todo, eh?…Te espero, dale…Me deslicé dentro con lentitud. La lubricación facilitó la tarea porque solo recibí algún quejido apagado. La tomé de su cintura y fui al fondo hasta mi pelvis chocó contra sus nalgas …Flor, vamos bien?…Si siento una sensación rara pero muy placentera y casi no me duele…Buenísimo, dije y motoricé mis embestidas al mayor ritmo posible. Le di y le di hasta que casi no podía más. La posición en que Flor estaba no es la más agradable para la mujer pero no solo aguantó sino que me pedía más y más…Amor estoy por acabar, de a poco siento que me viene, te voy a llenar de mi leche…Que lindo es, me gusta, dame toda, lléname, te lo pido por favor…Ahí voy mi amor, ahí voy…Yo también me corro tío, te quiero mucho…

Me derramé con todo lo tenía. La locura de haber roto su virgo anal me producía un placer morboso. Me sentía pleno. Nos despatarramos en la cama abrazados como siempre. Por alguna extraña razón mi verga seguía dentro, mustia pero adentro. Tenía la impresión que Flor la retenía apretando su esfínter. Y sacando hasta la última gota de semen. Era mi momento de gloria.
…Aprobado tío, aprobado. Me gustó mucho, me dijo Flor…En verdad te gustó? No sentiste dolor o m*****ias?…Un poco sí, pero el placer de sentir esa gordita verga llenándome fue sensacional. Demás está decir que repetiremos, verdad? …Cuando tú lo quieras mi amor, estaré siempre a tus deseos.

Seguía sin poder comprenderlo. A esa edad satisfaciendo mi apetito sexual con mi joven sobrina era un regalo del cielo impagable. Y lo mejor del caso era que ella estaba más feliz que yo y me prometía amor eterno, lo que me aseguraba un largo rato de estos placeres, que siguieron unos años más y que tal vez sean motivo de otros relatos.

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