Mi primera probada en el colectivo

Hola gente me llamo Charly y es la primera vez que envío un relato mío.
Así que decidí contarles como fue mi primera probada, durante la historia descubrirán de qué.
Yo soy un tipo de contextura normal, 1.60 de altura, cabello castaño, me dicen que tengo carita picarona no sé si será por mi sonrisa o qué. Ahora estoy cerca de los 40 años. Pero esta historia es de cuando tenía 18. Aunque les parezca increíble hasta esa edad no había tenido contacto con nadie; Y es que me crié en un pueblo muy chico y la verdad es que tenía mucho miedo de que me dijeran cosas por la calle y me avergonzaran en público ya que todos nos conocemos aquí.
Así que recién me lancé cuando me fui a la capital a estudiar y ese anonimato me dió la confianza para dar el primer paso.
Bueno la cosa es que todo resultó de casualidad, yo como todas las semanas me iba a trabajar un par de días en una ciudad a 200km de la capital, a veces volvía en mi horario habitual y otras como en esta ocasión viajaba en el último horario de la noche, a las 22.30hs. Este colectivo resultaba ser directo, sin paradas intermedias lo cuál me ayudaba a dormir sin problemas en el viaje.
Estando en la terminal de ómnibus esperando para regresar, al llegar el colectivo como de costumbre la gente se iba acercando para tratar de subir y conseguir asiento porque este colectivo venía ya de viaje y ésta era su última parada hasta la capital.
Entre el grupo de personas que iban subiendo(que no era mucho 10 a lo sumo) había un hombre alto(1.80 aprox.) moreno, muy sonriente que yo al mirarlo me saludó como si me conociera.
Yo la verdad es que no lo tenía familiarizado pero como en la ciudad hay gente que me conoce, lo saludé bien amable para no quedar como un grosero. Y subí al colectivo y me senté como en la mitad aprovechando que venía casi vacío. Este hombre subió al último y caminando despacio por el pasillo se acercó hasta donde yo estaba y saludándome nuevamente se sentó a mi lado.
Empezamos a charlar de pavadas, que si yo era de allí o sólo viajaba, el era vendedor ambulante y llevaba un bolso no muy grande pero casi vacío porque le había ido muy bien ese día. Y me preguntó cómo andas vos? Pero lo curioso no era la pregunta sino que cuando lo hizo me agarró con su mano derecha la pierna y me la apretó un poco 2 veces cortitas seguidas. Eso no me llamó la atención de no ser hasta darme cuenta que mientras hablábamos cada tanto me daba esas apretaditas en la pierna. Y un par de veces se daba vuelta mirando el fondo del colectivo vaya a saber para qué, y justo cuando el chofer apagó las luces ya que estábamos saliendo de la ciudad me dijo: Querés que vayamos para el fondo que no hay nadie y así podemos charlar más tranquilos sin m*****ar a los que quieren dormir?
Bueno le dije y nos dirigimos hasta los últimos asientos en dónde él me dejó pasar a mí al asiento de la ventanilla.
Al sentarnos dijo: Así está mejor, nadie nos escucha y podemos charlar de lo que venga verdad? Y abrió un poco las piernas como poniéndose cómodo y su rodilla quedó pegada a la mía.
Sí –le dije mirándole a la cara y sonriéndome. Él también sonrió con una expresión picaresca diría yo.
Y me pregunta: Tenés novia?
No, para nada. Me gusta mucho la joda.
Me parece muy bien – dice – además vos sos muy joven ¿cuántos años tenés?
Tengo 18 recién.
Claro, mejor estar sólo a esa edad y disfrutar de los momentos sin ningún problema. Además seguro que si querés pasarla bien no te deben faltar “huesitos” – me dijo y se sonrió y volvió a apretarme la pierna con la mano contigua.
Yo me sonreí pero no dije nada. Entonces él me dice: Ya me parecía que te gustaba mucho la joda porque tenés una cara de ser bien pícaro y no desperdiciar ninguna oportunidad, tengo razón?.
Sí – le dije- si como dice el dicho: “Sólo se vive una vez” ja ,ja,ja.
Sí muy cierto – y dicho esto volvió a apretarme la pierna. Yo no me había dado cuenta pero entre que cada vez que decíamos algo nos acercábamos al oído del otro y las apretaditas, me estaba empezando a dar un cosquilleo “raro”, pero agradable.
Y me dice: Sabés que me excita? -yo lo miré sonriente y cómplice- Cuando en el colectivo apagan las luces y quedan sólo las de emergencia. Me lo dijo bien pegado a mi oído y me apretó nuevamente la pierna con la diferencia de que su mano se quedó allí, en mi pierna.
Yo no lo pude evitar y ese cosquilleo aumentó considerablemente hasta el fondo de mis entrañas, ja, ja, ja.
Aparte –dijo- acá la luz no está encima nuestro, así que estamos un poco iluminado pero no tenemos la luz encima.Es como para hacer travesuras y nadie te va a ver porque no tenés la luz muy fuerte. Al tiempo que decía esto su mano ya no me apretaba la pierna sino que la frotaba.Esto realmente me puso a mil, y no solamente el cosquilleo se apoderó de mi cuerpo y de mi ser, sino que mi miembro se contrajo sin que yo pudiera hacer nada para evitarlo.Por suerte estábamos sentados y con luz apenas tenue y él no se daría cuenta de mi erección y no pasaría vergüenza.( Pensé muy tontamente).
Yo sólo lo miré y me sonreí.
Entonces me dice (bien pegado a mi oído) tenés una sonrisa picarona apuesto que sos medio terrible.
No -le dije- soy bueno lo que pasa es que me gusta mucho la joda.(No sé de donde salieron esas palabras,pensé, pero por suerte la luz no era lo suficientemente fuerte para que viera lo colorado que me había puesto).
Viste que sos medio terrible –me dice volviendo a frotar mi pierna- a mí también me gusta mucho la joda y te voy a contar algo muy privado ya que me caés muy bien.Sabés que está bueno hacer en estos viajes en colectivo con la luz de emergencia?
Yo lo miré sin saber que decir.
Está buenísimo hacerse una flor de paja, y lo mejor es que nadie se da cuenta porque está lo suficientemente oscuro y no hay que hacer ruido de paso.Al decir esto volvió a frotarme la pierna y entre mis nervios y mi erección sólo pude quedarme quieto.A vos te gusta hacerte la paja?, probaste de hacértela en el colectivo?
No, nunca.
Oh, no sabés de lo que te perdés.
En serio? –dije.
Sí es de lo mejor –me dijo bien pegado a mi oído- y querés saber algo más?
Qué cosa? –le dije esta vez pegándome yo bien a su oído.
Que esta charla está espectacular y se me está parado.Querés ver?(Todo esto lo decía sin dejar de frotarme la pierna y eso hacía de que mis nervios en cierta forma fueran disminuyendo).
Yo lo miré sonriente y en joda dije: Dále a ver mostrame como la tenés?.
El se desprendió el pantalón con cinto y todo, metió su mano dentro y sacó su miembro y lo sarandeó un poco. Mirá, que te parece?.
Yo lo miré y era de color moreno (no sé si por la luz pálida o es de ese color) y no me pareció tan grande. Está buena –le dije.
El siguió zarandeándola otro poco y acercándose a mi oído dice: Y eso que todavía no la tengo bien dura.Sabés que le gusta que la toquen un poco para irse poniendo bien dura?.
Yo no podía dejar de mirarla. Se me acercó al oído de nuevo y me dice: Dale agarrámela un poquito así la sentís como se va parando.
Yo lo miré con risa nerviosa. Y me dice: total nadie nos vé porque hay poca luz y la otra gente va toda durmiendo.
Eso era cierto así que se la agarré con mi mano y sentí como le latía e instintivamente la apreté un poco y más latía, la volvía a apretar y volvía a latir. Así estuve un rato y les digo que eso era hipnotizante; no podía dejar de verla y sentirla.
Se siente bien no? -Me dice al oído-. A ella también le gusta sentir tu mano.
Yo lo miré sonriendo pero no me había dado cuenta de que ya no sólo la estaba apretando sino que estaba moviendo mi mano a lo largo de todo su miembro como pajeándolo pero lento.
Se volvió a acercar a mi oído y decirme: Qué lindo lo que hacés me encanta.
Yo lo miré sonriente y sin dejar de hacerlo, creo que hasta me gustó que me dijera que le encantaba.
Y me dice: Sabés que le gustaría a mi verga que le hicieras?
Yo lo miré riéndome un momento porque me causaba gracia que hablara de su miembro como si fuera una persona, y sobre todo me causó más gracia ese nombre que yo nunca había escuchado “Verga”, y luego volví a mirarle la verga de nuevo, no podía dejar de verla como estaba parada y brillosa a la luz tenue que teníamos.
Le gustaría que le dieras unos besitos –dice.
Yo lo miré al instante un poco sorprendido por la propuesta. El me miraba sonriente y me guiñó un ojo y asintió con cara cómplice como si estuviéramos haciendo una travesura y que no se vaya a enterar la mamá. –“Dale que le gusta mucho que le den besitos y no sabés, se pone más dura de lo que está ahora” –me dice esto bien pegado a mi oído y apoyando su cabeza contra la mía, así que entre la frase que me sorprendió pero en realidad me gustó oírla y sentir su aliento cálido en mi oreja me puso más caliente todavía.
Yo lo miré de nuevo , ya no sorprendido pero sonriente por escuchar sus explicaciones porque pensaba ”más dura se pone?” (no me quiero imaginar cómo quedará de dura y de grande si le doy besos.
Y aunque un poco nervioso ahora mi instinto hizo que de reojo repase por sobre los respaldos de los asientos de adelante nuestro para cerciorarme de que no viniera nadie por el pasillo mientras me iba humedeciendo los labios y al ver que no había nadie me bajé y le empecé a dar unos besos sobre la cabeza brillosa de esa hermosa y durísima verga (a mi modo de ver), al principio fueron unos cortitos tipo beso en la mejilla (aunque no pude evitar olerla porque tenía la impresión de que tendría mucho olor a orín y creo que no me gustaría eso) pero todo lo contrario tenía un olor raro y nuevo para mí como cuando uno se ha lavado las manos con jabón líquido y a carne pero no el olor del cuerpo que yo me sentía cuando me olía los brazos por ejemplo.
Así que ese olor me gustó más todavía y entre que me tranquilizó porque era rico y a la vez embriagador me dio más confianza para darle más besos pero esta vez más largos y posando más mi boca como si empujara con ella, también empecé a besarlo por todo el tronco y ya me parecía grande y largo –(Bueno lo comparaba con el mío que era el único que conocía y a mí me mide 16cm. Y éste era todavía más gordo aún)- y mientras más lo besaba sentía a la vez como empezaba a latir y eso me daban más ganas de besarlo.
Al ratito me levanté (ya que a pesar de que me estaba gustando mucho lo que estaba haciendo no pude evitar pensar que podría haberse levantado algún pasajero). Lo miré y tenía los ojos cerrados.Le pregunté al oído : No te gustó, te dormiste?.
Y él abrió los ojos, me miró y se acercó a mi oído: Nó, todo lo contrario estaba muy bueno lo que estabas haciendo, estaba gozando de lo más bien.A vos te gustó verdad?.
Sí -le dije- me gustó mucho y cómo te latía.
Viste, eso es porque le encantaba lo que le hacías. Dale seguí haciéndolo pero esta vez metétela adentro de esa boca hermosa y jugosa que tenés, vas a ver qué rico sabor tiene.
Yo dudé un poco y no bajé de nuevo entonces se acerca y me dice: Pasa algo? No era que te había gustado?.
Sí -le dije- pero tengo un poco de miedo de que venga alguien y me vea así, me muero de la vergüenza. Y si se sientan en los asientos al lado, aunque sea los de adelante?.
No te preocupes, mirá, yo reclino la pierna del pasillo así, cosa que tape la visión y pongo el bolso sobre la rodilla y nadie va a poder ver nada, agáchate y fijate si vós podés ver hacia esos asientos de la forma en que yo tapo ahora.
Me pareció buena idea y me agaché para comprobar que no se veía. “Sí no se ve nada”.
Claro -dice- aparte todos están durmiendo muy profundamente y están bien lejos de nosotros, si alguien se levanta yo te aviso.
Esto me dio más confianza, así que puse mi mochila en el piso bien pegada a la orilla de la pared del colectivo y la trabé con la parte de abajo del asiento anterior para que no se moviera y yo tuviera libertad de movimiento y mojándome bien los labios me bajé para disfrutar esa hermosa y deliciosa verga durísima y enorme sin problemas.
Y empecé de nuevo con una ronda de besos, a cada beso mío la respuesta era una latida que parecía que se le ponía más dura aún; y abriendo mi boca empecé a meterme su cabeza adentro y apretándola con mi boca la sacaba y la volvía a meter y a sacar de nuevo sintiendo ese sabor tan embriagador y tan nuevo y cómo si supiera empecé a tragarme cada vez más su tronco, a subir y bajar, estaba teniendo un ritmo espectacular. Cada vez que me la tragaba hasta el fondo y chocaba con mi garganta y me ahogaba, sentía también como mi verga latía fuertemente dentro de mi ropa como queriendo salir. Más la tragaba, más me latía la suya y la mía y de más saliva se llenaba mi boca y tenía que parar un momento para tragarla y volver a seguir.
Estaba enloquecido sintiendo ese sabor y ese olor a macho que me hacían perder la conciencia y la voluntad de mi boca que se tragaba más a fondo esa verga tan rica.-(Claro que no le había dicho nada de que era mi primera vez). En un momento me levanté y le pregunté al oído: Así está bien?.
Está buenísimo –dijo- Yo no me había dado cuenta pero él ya tenía su mano sobre mi cuello y lo acariciaba y refregaba al tiempo que apretándome un poco con la mano me acercó bien a su boca y continúa diciéndome: Dale seguí que me encanta esa boca tan calentita y húmeda que tenés y no dejes de tragarte la saliva para que no se me manche mucho el pantalón y nadie sospeche nada cuando nos bajemos. Y teniéndome apretado del cuello me bajó hasta que su verga quedó totalmente dentro de mi boca ahogándome una vez más. Yo al tiempo pensaba era cierto tenía que tragarme la saliva para que no se le mojara el pantalón, más que todo pensando en mí (traumas de inexperto).
Así que su mano me guiaba desde el cuello bajándome y subiendo mi cabeza logrando un ritmo tan embriagador en esta mamada que me hacía perder la conciencia y que no quería que terminara nunca. Por un momento él detuvo su movimiento con la mano y se acercó a mi oído y dijo: Qué te parece si te desprendés el pantalón y te das vuelta así yo te puerteo un poco.
Yo seguía mamando y pensando en lo que acababa de decirme y traté de levantarme para contestarle: No estoy seguro, alguien se puede dar cuenta si yo sin querer grito –(Le dije esto pensando en que me podía doler si empujaba mucho en mi culo y no iba a poder frenarlo ni gritar por miedo). No te preocupes lo voy a hacer muy suave y vas a ver que te va a gustar mucho.
Yo no estaba seguro, sobre todo pensando en cómo me apretaba fuerte el cuello cuando se la mamaba y le dije: Mejor sigamos como estamos que está muy bueno.
Y sin darle tiempo a que me respondiera empecé a tragármela bien al fondo pensando que así lo distraería.
Mis mamadas eran cada vez más profundas y más calientes aún y sentía como su mano me apretaba el cuello bajándome hasta lo que más daba mi garganta para tragarme semejante pedazo. El ritmo era enloquecedor, no tenía casi tiempo para tragarme la saliva, su verga le latía tanto que parecía que iba a explotar, así que seguí disfrutando de ese tronco tan duro y carnoso y de repente sentí como ante mi continuar de tragármela hasta el fondo él apretó más mi cuello y aceleró el ritmo del sube y baja, por momentos me empujaba tan fuerte que sentía que su tranca atravesaba mi garganta, pero estaba tan bueno y mi voluntad no existía y sentía en mi boca la saliva que por momentos me pareció como más espesa pero pensé que eran ideas mías y no le puse atención. Aparte entre cada embestida no tenía tiempo para pensar, sólo ahogarme y tragar la saliva rápido.
Hasta que en un momento dejó de apretarme el cuello y desaceleró su ritmo y embestidas.
Sólo me refregaba la nuca, yo pensé que quería que siguiera sólo y así lo hice. Por suerte para mi garganta esta vez podía hacerlo más tranquilo y respirar mejor.Y a los minutos me dice: Te ha gustado? A mí me encantó.
Yo levanté la cabeza y lo miré y tenía una expresión de mucha alegría en su rostro. Sí a mí también me encantó mucho –le dije- y pensaba que por la expresión de su cara realmente le había gustado y eso que no sabía él que era la primera vez que yo la probaba y sobre todo que era mi 1ª mamada.
Sí, se notaba que te gustaba mucho, aparte tenés una boca muy jugosa y calentita.
Al decirme esto yo le sostenía su verga con mi mano y noté que se le ablandó un poco y entonces la agarró él y la guardó en su calzoncillo y se acomodó el pantalón. Bueno pensé, ya debemos estar cerca de la ciudad y se va preparando para que no se prendan las luces del colectivo y nos vaya a tomar por sorpresa (y a la gente tampoco ja, ja).
Pero al asomarme por la ventanilla pude ver unas luces que empezaban a aparecer y me dí cuenta de que estábamos en un pueblo que está a mitad de viaje hacia la capital. O sea que todavía faltaba 1 hora para llegar a destino.
Ah todavía falta mucho para llegar –le dije- querés descansar un poco?.
Sí, después de semejante mamada me viene bien un respiro.
Yo me reí. No sabía que en tan poco tiempo se podía pasarla tan bien y todavía nos queda tiempo para descansar –le dije franeleándole ahora yo su pierna con mi mano, y pensando en que bueno, quiere calmarse y que se le baje para cuando llegue el colectivo y cuando llegue a su casa se va a hacer una paja y va a acabar. Cuán inocente de mí me veo a la distancia pensando que con semejante mamada no se hubiera acabado y se iba a hacer una paja después.
Él me agarró la mano y siguiendo mis movimientos me dice: Sí, cuando uno está bien ocupado el tiempo sí que se aprovecha. Y nos reímos en voz baja los dos juntos a la vez que sostenía mi mano para que no dejara yo de frotarle la pierna.
Te pasó esto alguna vez o seguido en un colectivo?.
Nó –respondí- es la primera vez en un colectivo, por suerte el viaje es largo y hay suficiente tiempo. (Por no querer decirle que éra realmente mi primera vez en todo y que la calentura le había ganado a mi miedo público). Y vos ya lo habías hecho?.
Sí un par de veces tuve suerte pero la verdad, nunca me crucé con alguien con tantas ganas como vos. Y diciendo esto me deslizó mi mano de su pierna hacia su bulto y me lo hacía apretarlo y franelearlo lentamente. Parece que te quedaste con ganas no?.
Yo lo miré sonriendo sin dejar de apretarle ese bulto tan hermoso.
Entonces él se reclinó un poquito abriendo su pantalón y mostrándome su bulto otra vez sólo con el calzoncillo.
Yo lo apreté y empecé a refregarlo de nuevo al tiempo que notaba que su verga empezaba a moverse de nuevo(y la mía también).
Entonces el cruzó su brazo sobre mi cabeza y frotándome la nuca empezó a empujarme lentamente como para que bajara. No se tuvo que esforzar mucho, yo enseguida me baje y empecé a sobarle su verga por sobre el calzoncillo y a notar cómo se iba poniendo dura de nuevo.
En un momento siento una respiración muy caliente en mi oído y una voz dice: Parece que la mía también se quedó con ganas de gozarte otro poco. Al decirme esto lamió mi oreja un par de veces lo cuál hizo que me pusiera a mil en un segundo y su verga también se endureció más.
Así que sin dudarlo la saqué afuera y me la metí en la boca bien hasta el fondo de una sola vez y entonces él me apretó la nuca con fuerza haciendo imposible que me pudiera levantar siquiera y empujando con su pelvis me la hacía tragar hasta el fondo poniéndosele cada vez más dura y latiendo hasta ahogarme y empujar en mi garganta sin que yo pudiera moverme.
Después de varias arcadas mías me aflojó la mano y pude levantarme y respirar, estaba agitado por la falta de aire.
Perdoná, es que me dejé llevar.
No hay problema –respondí- y recuperando el aliento volví a meterme su verga entera en mi boca y a empezar a disfrutar de ese tronco duro, carnoso, con ese olor a macho que me hacía perder.El sabor que tenía era increíble, palpar con mi paladar lo dura que la tenía hacía que mi verga latiera fuertemente y encima apretándomela con el estómago al agacharme más estaba en la gloria.Aunque quisiera no podía dejar de chuparla y sentir su olor y su dureza en mi boca, casi atravesando mi garganta, por momentos sin dejarme respirar. Lo que me parecía más insólito era que mientras más me ahogaba ese pedazo durísimo más me gustaba y no tenía resistencia ni voluntad para parar.
En ocasiones me quedaba quieto como para descansar un rato, y ahí era cuando sentía cómo su mano me sujetaba la nuca y su pelvis empujaba hacia arriba directamente, cogiendo mi boca sin piedad y sin darme ese descanso que a veces necesitaba. Pero lo que más me llamaba la atención era que cuando él paraba con sus movimientos, era yo el que no podía aguantar mucho tiempo sin empezar a mamarla otra vez. Era un círculo vicioso del cuál no podía ni “quería” escapar.
Yo sentía que con cada apretada de mi ropa mi verga latía más fuerte que nunca y pensé qué flor de calentura tengo.
De repente sentí su voz al oído de nuevo: Tu boca está mejor que antes -dice- se nota que cada vez le gusta más mi verga bien dura.
A lo que yo sin hablar respondía con una embestida hasta el fondo de mi garganta y de mi arcada y él me respondía con una empujada de su pelvis cortándome la respiración, pero al contrario de m*****arme me gustaba cada vez más.
Y me volvió a hablar: Si te gusta sentirla así en tu boca imaginate cómo te va a gustar si te puerteo. Dale aflójate el pantalón y dejame jugar con tu culo que debe estar igual de caliente que tu boca.
Estas palabras no hicieron más que calentar mi cabeza y casi por un momento accedo, pero se me vino de nuevo en la mente la imagen de que me puerteara y me dolía y alguien del colectivo nos veía; y la verdad no estaba listo para esa vergüenza pública. Así que me levanté un poco y le dije: Así estamos mejor, es más rico.
Dale te va a gustar más que tenerla en la boca.
No sé, mejor sigamos así que de esta manera no me siento incómodo.
Y viendo la expresión en mi cara (que deduzco debe haber tenido una mezcla de miedo y ruego) sostuvo fuerte mi nuca con su mano, me acercó a su cara y me dijo: Está bien sigamos así pero me voy a desquitar de lo lindo con tu boquita mamona y te vas a tener que tragar todo de nuevo. Y sin esperar alguna respuesta mía me empujó de la nuca hacia abajo golpeando con su verga por toda mi cara (ya que se la había agarrado con su mano sin darme cuenta yo) y al dejarme quieto por un segundo con la misma mano que tenía su verga me metió los dedos en la boca abriéndomela y metiendo su pedazo de un empujón fuerte bien hasta el fondo. Yo no podía respirar y mis arcadas no se hicieron esperar, pero a diferencia de otras veces noté que su mano no se aflojaba y me apretaba la nuca más y más. Y empezó él a mover su pelvis comenzando una cogida en mi boca sin reparo ni descanso, con una fuerza que apenas si podía respirar por mi nariz como para aguantar ese ritmo enloquecedor.
Y me dí cuenta de que esta vez no le importaba que me estuviera ahogando, él me seguía cogiendo por la boca sin descanso (y a pesar de que poco podía pensar en ese momento mi mente dijo: qué bueno que no me dejé puertear, mirá con la fuerza que lo hace seguro me iba a doler).
Él continuaba su arremetida a mi boquita sin importarle que yo me la aguantara o me ahogara de más, y lo más increíble era que “yo mismo” me calentaba más y más sabiendo que a él no le importaba eso y me seguía dando.
En un momento sentí que la fuerza de sus embestidas eran más profundas y su verga le latía como nunca, mi saliva se volvía a sentir como amarga y espesa a la vez, lo único que podía hacer era tratar de tragarla bien para no mojarle los pantalones, hasta que en un momento sus embestidas no fueron seguidas sino una bien hasta el fondo y se quedaba ahí unos segundos, volvía para atrás y arremetía de nuevo quedándose quieto otros segundos hasta el fondo y volvía a repetirlo varias veces.
Hasta que me agarró la mano y me dijo al oído: traé tu mano que la última gota me la vas a sacar vos.
Yo no entendí mucho pero hice caso ciego a lo que me decía. Y guiando mi mano a su verga todavía dura me la hizo apretar desde el tronco y deslizarla hacia la cabeza: Pasale la lengua a la última gota –dijo- y así lo hice y me di cuenta de que en la punta de su cabeza había una gota de algo espeso y amargo como la saliva que había sentido en mi boca hace un momento. Yo volví a apretar y salió otra gota que también pasé mi lengua y así lo hice varias veces hasta que ya no salió mas nada. Y como todavía estaba un poco dura la seguí mamando hasta que sentí en mi boca como se iba poniendo blanda. Entonces él con su mano en mi cuello me apretó para que la tragara hasta el fondo (aunque fuera blanda) y me mantuvo allí unos momentos, luego me soltó y dijo:
Calmate goloso, dejala descansar un poco, te parece?.
Yo levanté mi cabeza y lo miré sonriente, me acomodé en mi asiento y le dije: Es que tenés una verga muy rica por eso no puedo parar.
Sí me dí cuenta cuánto te gustaba y con qué ganas te la tragabas hasta el fondo.
Es cierto es que tiene un sabor riquísimo y a vos ¿Te ha gustado como lo hice?.
Sí mucho, tu boca estaba tan calentita que no daban ganas de salir de allí. Se nota que te gusta mucho mamarla bien hasta el tronco.
Y la verdad que sí -respondí. Y no podía dejar de pensar que era cierto lo que acababa de decir, me gustó mucho mamarla bien hasta el tronco y ahí me dí cuenta de que eso era realmente exquisito.
Al acordarme de esas últimas gotas que le pasé la lengua le pregunté: ¿Vos me hiciste tragar tu acabada verdad?.
El me miró con una expresión mezcla de sonrisa y maldad y respondió: Claro, y por cómo la tragaste se nota que te encantó, o no?.
Bueno tengo que admitir que sí me ha gustado.
Sí se notó, aparte te lo merecías por no haberme dejado puertearte, yo tenía ganas de largarte mi leche en tu culo las dos veces pero bueno, tu boca me gustó también.
Y ahí me dí cuenta de que ese sabor raro que me pareció que era mi saliva la primera vez había sido su “leche” de la primera acabada. Mi primera impresión al tomar conciencia de que eso era su acabada en mi boca y yo me la había tragado sin darme cuenta me dio un poco de asco, pero inmediatamente recordé lo delicioso que se sintió como latía esa verga tan dura y me hacía ahogar chocando con el fondo de mi garganta que ese asco desapareció por completo.
Y bueno, no pasó mucho tiempo y se divisaron por la ventanilla las primeras luces de la ciudad o sea que me dí cuenta que esa segunda mamada había durado casi una hora, qué bárbaro.
Al ir llegando a la terminal me dijo: Ojalá nos volvamos a encontrar otra vez en un viaje. Yo siempre trato de viajar a esta hora para poder descansar del día, pero si te veo a vos lo que menos voy a querer hacer el próximo viaje es descansar; aunque con todo lo que me hiciste me voy muy relajado a mi casa –dijo sonriendo.
Sí yo también me voy bien relajado (pensé, aunque yo no me había masturbado ni acabado ninguna vez, cómo podía estar tan relajado) pero bueno así me sentía. Y mejor era escuchar a este macho decir que la había pasado muy bien y quería repetir este “viaje” dado que nunca le dije que había sido mi primera vez.
Sí ojalá nos volvamos a encontrar.
Y el colectivo aparcó y nos bajamos y despedimos con un apretón de manos y una mirada muy cómplice y nos separamos.
Yo crucé rápido la avenida porque ví venir a mi urbano y me fui a mi casa. Al llegar tomo un poco de gaseosa porque tenía mucha sed y me dirigí al cuarto. Me desvestí y me acosté. No podía dejar de pensar en todo lo sucedido en ese viaje y la calentura volvió a mi mente y mi cuerpo y se me ocurrió hacerte una buena paja ya que yo no me había acabado aún. Cuál fue mi sorpresa al tocarme con el calzoncillo puesto y notarlo entre húmedo y dura la tela. Al fijarme bien noté que sí me había acabado y por la mancha que se notaba era una flor de acabada, tal vez dos o tres cómo mínimo. Claro me dije, esas deben haber sido esas palpitaciones fuertes que yo sentía en mi verga cuando me apretaba con la ropa al estar agachado. Con razón lo relajado que me sentía, sí me había acabado y andá a saber cuántas veces.
Allí realmente tomé conciencia de lo lindo que era mamar una buena verga y de lo mucho que a mí me gustaba, y que esa era mi perdición y no iba a dejarla de hacer nunca más en mi vida.
Y recordando ese espectacular viaje en colectivo la calentura me ganó y tuve que hacerme una flor de paja.
Espero que les haya gustado mi historia, cuando pueda les dejo otra……

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