Mi primera experiencia como Glenda

Hacia ya muchos meses que las visitas al apartado de correos no eran satisfactorias, aunque tampoco hacia nada para que así no fuese, ya que últimamente no me anunciaba en ninguna revista de contactos. Pero un día de agosto de éste año, de camino a la playa me acerque para ver si había alguna cosa, publicidad de películas x, catálogos de venta por correo de ropa sexy, alguna carta retrasada contestando a mis últimos contactos y….sorpresa! había una de ellas que me llamo la atención, por lo claro, educado y directo en sus palabras; la escribía David, un chico joven de 26 años que se había quedado prendado al ver una de mis fotos en la revista Tacones Altos de hace un año aproximadamente, en su carta me indicaba su teléfono para un rápido contacto; cuando vi aquello me humedecí por completo, sus palabras me ponían cachonda, de camino para la playa, empece incluso a flirtear con unos paletas que estaban en una obra; cuando bajo a la playa mi atuendo suele ser, unos shorts ajustadisimos y muy cortos que dejan salir los cachetes de mis nalgas, una camiseta de tirantes arrapada y unos zuecos comodísimos para andar por la arena, con mi bolsa empecé a llamar la atención de aquellos hombres, que seguramente de lejos pensaron que seria algún bollito que pasaba por allí, pero a medida que me acercaba, notaba sus miradas clavadas en mi, por una parte decepcionados por ver que realmente era un chico, pero por otra pude observar como dos de ellos me miraban con ojos de no importarles nada pegarse un revolcón conmigo por lo menos así vestido, con mis piernas perfectamente depiladas, como todo el cuerpo por supuesto y con ese culo moldeado, duro y terso que poseo; llegue a la playa nudista que frecuento normalmente, embadurné mi cuerpo de aceite bronceador y leí la carta de David, no se por que pensé que aquella vez después de algunos intentos y de chupársela y dejarme magrear por algún baboso iba a poder tirarme a un niñito veinteañero. Pasadas unas dos horas de tostar mi piel al completo, quiero decir sin marcas, me fui directamente a casa a llamarle al número de teléfono móvil que me daba en su carta, pudimos hablar largo y tendido sobre lo nuestro, yo fui muy claro en exponer el asunto y él me entendió enseguida; como era el mes de agosto David estaba fuera de vacaciones pero quedamos en vernos la semana siguiente, hasta entonces nos iríamos llamando por teléfono, bueno llamando y enviando algún mensaje guarro como hacía alguna noche que Glenda se ponía cachonda como una perra pensando en el día del encuentro con David; me paseaba por el piso con una bata de raso cortísima y unas sandalias tipo zuecos con mi polla erecta a punto de reventar y mi chochito babeaba ansioso por alojar la herramienta tensa de David.

Al cabo de una semana quedamos para comer en una zona comercial de la ciudad a la entrada del parking, David me esperaba en su coche nos saludamos y fuimos a aparcar por separado y quedamos en una plaza del centro comercial; volvimos a encontrarnos y buscamos un restaurante para comer. En realidad fue más fácil de lo que esperaba, parecía que nos conocíamos de hace tiempo, ninguno de los dos parecíamos cortados; yo vestía normal, es decir vaquero super gastado y polo de color azul, de calzado, unos de tipo Julio Iglesias, para ir sin calcetines; por su parte David, se le veía bastante normal, mas bien austero, en fin comimos, hablamos, reímos, etc, etc y durante charla salió el ir a tomar un café después a mi casa y echar un vistazo a mis cintas amateurs, grabadas por mí y a mi colección de fotos guarras, tomadas también por mi.

Llegamos a casa con un calor infernal, pero por suerte hacia pocos días me habían instalado el aire acondicionado, de no ser así no podríamos resistir aquel calor; serví unas copas, le enseñé un poco la casa por encima y nos acomodamos a visualizar mis videos, David empezó a halagarme y a decirme lo bien rodado y lo guapa que estaba en la película, mientras yo iba y venia trayendo fotos para enseñárselas; una de las veces, que yo estaba sentada en un sofá distinto al del, me dijo que mirásemos las fotos juntos y que me sentase a su lado, entre foto y foto David se empezaba a poner cachondo, pense que era el momento de entrar en acción y le pregunte si le gustaría verme con él ultimo vestido que me había comprado, el no dudo y me contesto con un… claro, que me hizo levantar del sofá de un salto. Fui a mi cuarto me quité la ropa que llevaba y comencé a transformarme en la caliente y zorra Glenda; un minúsculo tanguita que apenas podía retener mi excitado “clítoris” unas sandalias altísimas que dejaban ver mis perfiladas uñas de mis pies perfectamente pintadas en un color oro y el vestido que estrenaba para la ocasión, un ajustadísimo y sexy vestido de finos tirantes en color rosa fuerte que se arrapaba a mi cuerpo como si fuera mi misma piel, me maquillé un poco ya que con el bronceado de mi piel el atractivo salía sin necesidad de potingues, todo mi cuerpo por igual estaba dorado y suave ya que el mismo día por la mañana me había rasurado totalmente, aunque la verdad es que no tengo demasiado problema de vello; bien, sin mas aparecí en el salón y me lucí delante del boquiabierto de David, me senté a su lado y el no paró de halagarme y decirme lo buenísima que estaba, empezó a palpar primero mi espalda para ir bajando hasta mi culo, tiró del vestido para dejar mi trasero al descubierto y colocó su mano sobre mis nalgas y entre un suspiro de placer, oí un que suave que está, refiriéndose a mi moldeado y terso trasero;

David me pidió que pusiese música y que bailase para él, como si fuera una putita de discoteca, bajé ventanas, puse el aire acondicionado a tope y puse un compacto de música disco, me exhibía y contoneaba como una zorra en época de celo delante de David, que no tardó en levantarse y comenzó a sobarme sin parar, yo sin pensármelo dos veces, me arrodillé y desabroché sus vaqueros bajé los slips y me encontré con lo que tanto ansiaba una enorme y jugosa polla que chupé, lamí y succioné con vicio; el aparato de David estaba a punto de reventar, me hizo levantar y me puso en pompa encima de la mesa del comedor, arremangó el vestido, separó el tanga y embistió su miembro dirigiéndolo hacia mi culo; yo, tuve que frenarlo e ir a buscar un condón, ya se sabe con las prisas una no piensa en ciertas cosas, bueno fueron dos, ya que el primero y ante tanta excitación el preservativo reventó; una vez enfundada su polla y con mi culo en pompa, me penetró primero con cierta brusquedad, que la verdad me hacía sentir todavía mas zorra, pero poco a poco el rabo de David se hacía un hueco en mi estrecho “chochito”.

De esa posición pasamos al sofá donde primero se la volví a chupar antes de follarme de nuevo, las embestidas de David hacían estremecer todo mi cuerpo, cambiamos de nuevo de posición y esta vez abrí mis piernas de cara a David para que mientras me follase pudiese pellizcar sus pezones y apretar sus tetas; ohh..dioss como sentía aquel rabo entrar por mi culo; me estiré en el suelo y David comenzó a masturbarse encima mío observando como me retorcía como una perra viciosa esperando ser regada por su leche, que tardó en llegar pero cuando llegó empapó mi cuerpo y pude también saborear las ultimas gotas que colgaban de su polla. Fue maravilloso y sobre todo excitante; David se dio una ducha se tomó un refresco y….se fue.

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