Mi Historia de cornudo sumiso

Hola, yo me llamo Alfredo, tengo 25 años y estoy casado desde hace 2 años con Mariana, de 24 años.
Les voy a contar mi historia de cómo me convertí en un cornudo sumiso de manera directa.
Nosotros vivimos en México, en un ciudad pequeña del norte. Conocí a Mariana a los 13 años de edad en la secundaria y fuimos novios desde los 16 hasta casarnos apenas hace 1 año y 4 meses. Mi esposa es una mujer delgada, piel blanca, cabello negro y ojos marrones, con unas tetas y un culo grandes y redondos. Cuando nos casamos nos fuimos a vivir en una colonia cerca del centro de la ciudad. Y como en todos los casos, tenemos un vecino conflictivo llamado Pedro, un señor de 50 años bastante desagradable, de escasa estatura, gordo, poco cabello y con una personalidad hartante, que toda nuestra cuadra nos m*****a demasiado escucharle cada noche los fines de semana pisteando, bebiendo cerveza con música ranchera y corridos.
A veces suelo platicar con él de manera amistosa, sólo por buena educación, hasta que un sábado en la noche pasé por la puerta de su casa que estaba abierta y me habló para que pasara, cuando entré se encontraba semiborracho y comencé a conversar con él de ciertos temas, del trabajo y de la vida, cuando poco a poco comenzamos a hablar de mujeres.
Pedro me contó que él jamás se ha casado, pero que tuvo muchas mujeres en su juventud, y que incluso hace 5 años atrás, había embarazado a una mujer casada de 40 años. Yo le conté que sólo había tenido una mujer en mi vida: Mariana, mi actual esposa. Y allí fue cuando la situación empezó. El vecino comenzó a hacer comentarios sobre mi esposa, que era muy hermosa, joven y con un cuerpo de maravilla, haciendome excitar de manera muy fuerte, hasta escuchar su confesión: que estaba enamorado de mi esposa, que le excitaba desde que nos mudamos a la casa de a lado.
Lejos de enfadarme sus palabra me excitaron mucho más, pues desde hace mucho me encantaba leer historias de hombres a los que les excitaba ver a sus mujeres follar con otros y ver como otros se quedaban viendo a mi esposa al verla pasar. Decidí seguirle la corriente al viejo hasta que me dijo algo que me dejó callado en el momento: que si le dejaba follarse a mi esposa. No le respondí nada a pesar de que me insistió demasiado en eso y después nos despedimos.
Al llegar a mi casa me masturbé demasiadas veces en el baño imaginándome a mi esposa siendo follada por ese viejo asqueroso.
A la hora de dormir, le conté a Mariana los comentarios que me hizo el viejo y su confesión y deseo.
Mi mujer completamente indignada me dijo que eso jamás pasaría, que el viejo le daba mucho asco y que lo despreciaba totalmente.
Transcurrió la semana y yo, aún excitado le hacia comentarios a Mariana sobre el vecino, confesándole que me excitaba mucho la idea de verla follar con otro hombre. Mariana sorprendida, me respondió que eso era una locura, que me amaba. Sin embargo confesó que la idea le excitaba un poco.
Un día después le conté a Pedro las respuestas de Mariana, y frotandose las manos juró que se follaría a mi esposa así fuera lo último que hiciera y que la dejaría preñada también.
Días después, mi mujer y yo volviamos a casa después de ir con la familia, pero sorpresivamente nos topamos con Pedro, quien en seguida, comenzó a piropear a Mariana, cuando abrí la puerta de nuestra casa, Pedro entró con nosotros y comenzó a manosear a mi esposa, quien trataba de safarse de el vecino, mientras yo observaba la escena sin hacer nada, fruto de la excitación. Mariana me miró y deprisa comprendió lo que yo pensaba, Pedro continuaba tocándola a la fuerza mientras mi mujer se resistía y lo insultaba, hasta que el viejo la tomó con un brazo rodeandola por el cuerpo y con su otra mano sujetó de la cabeza a mi esposa propinándole un impresionante beso, yo me quedé atónito viendo como Pedro prácticamente abusaba de mi esposa, hasta que Mariana ya resignada dejó de oponerse a los abusos del vecino correspondiendo su abrazo y su beso, entrecruzando sus lenguas saboreándolas mutuamente, después se separaron y Pedró decidió llevarla al dormitorio, donde le ordenó a mi esposa desnudarse y a hacer un 69, por mi parte comencé a masturbarme viendo a Mariana encima de la barriga del viejo mamando una tremenda polla de aprox. 25 cm muy gruesa mientras este chupaba el clitoris e introducía su asquerosa lengua en el coño de mi esposa. Después de 15 minutos mi esposa se puso boca arriba en la cama y el vecino se puso encima de ella, éste empezó a frotar la vagina de Mariana con su grueso pene y lentamente lo introdujo en su coño, el glande se abrió paso por los labios vaginales hasta que los testiculos toparon con el culo de mi mujer. Pedro comenzó un mete-saca brutal, las tetas de mi esposa se bamboleaban con las fuertes embestidas y los testiculos llenos de semen botaban con las nalgas de Mariana, los amantes se besaban mientras follaban como conejos teniendo un montón de orgasmos mutuos inundando la habitación de los gemidos de Mariana y los bufidos de Pedro, ya habían pasado como 50 minutos y yo me asombraba por el aguante del viejo. Me corrí varias veces viendo la tan deseada y fantaseada escena de ver a mi esposa follando con otro hombre, hasta que el viejo aceleró su movimiento y comenzó a eyacular dentro de mi mujer, grandes trallazos de semen inundaban el útero de mi esposa, “¡nooo, me vas a embarazar! ¡vamos a tener un bebé!” gritó mi mujer en ese momento, “síí vecinita, te voy a dejar embarazada, te voy a dar un hijo mío” exclamó el vecino, Mariana tuvo un orgasmo mientras recibía la corrida y gritó “sí sí sí embarazame, vamos”. Finalmente Pedro sacó su ya flácida verga del coño de mi esposa, chorros de semen escurrían de la vagina. Después de dos meses y medio, Pedro seguió follando a mi esposa hasta la actualidad.

Esa es la historia de como me convertí en cornudo, no quisé entrar en tantos detalles para no alargar más de la cuenta este escrito y omití muchas cosas para poder resumirlo. Quizá después cuente el cómo ha seguido mi matrimonio hasta esta fecha y hasta una versión alargada de este ya con todos los detalles. Saludos

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  1. By Beny

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