MI HIJO ME COJIO

Tener una semana dura y la llegada del viernes e sun grandisimo alivio para todos. Pero para fue uno de los mejores, y todo gracias a mi hijo.
Después de pasar a super para comprar la cena, llegué a la casa sumamente agotada.
– ¡¡ya llegué!!, avise cuando abrí la puerta principal.
– hola, me saludó mi hija acercandose para darme un beso.
– hola, mi amor, ¿sólo estás tú?
– si. Jorge salió con sus amigos alcohólicos.
– déjalo, mientras no abuse y llegue sano, todo está bien. Así te veré un día.
– yo tomo pero no me largo todos los viernes.
– allá él. ¿tu papá no a llamado?, dijo que llegaría hoy.
– no, nadie a hablado.
Me instalé en la casa, me lavé las manos y tomé un descanso en la sala.
Sonó el teléfono. Resumiendo un poco, había sido mi esposo que no llegaría este viernes sino hasta el lunes. Lo bueno que tengo a mis hijos que si viviera sola, le armaria todo un drama. En fin. Fui puse la mesa para cenar con mi hija ya que mi hijo quizás llegaría tarde o se quedaría en la casa de uno de sus amigos. Cenamos. Eran las 11 y no llegaba. Le hablé por teléfono para saber dónde estaba.
– ¿a que hor avendras?, le pregunté cuando contestó.
– …ya ahorita llego.
Sonaba normal.
No lavé trastes. Me despedí de mi hija y me fui a mi recámara. Me desabroché la blusa, me la quité al igual que mi falda desnudando mis piernas blancas, quedando únicamente con el brasier y mi calzón. Me vi al espejo y agradesco de tener un cuerpo no perfecto pero atractivo. Soy una mujer ya de 44 años pero luzco con un cuerpo de 25 años. El ejercicio me a ayudado bastante. Abdomen plano, glúteos levantados y pechos firmes. Hice varias poses revisandome toda y me siento bien conmigo misma. Me quite el sosten, busqué mi pijama y me la puse. Un pantalón rosa y una blusa blanca de tirantes. Miré la hora y eran 12:15. Me acosté. Me sentía muy agotada. No se cuanto tiempo había pasado cuando abrí los ojos. Habían entrado a la casa. Supuse que era Jorge así que no hice mucho caso y volví a cerrar los ojos. Pasaron unos minutos y alguien se había subido a la cama. Estaba boca abajo por lo que no vi con exactitud pero sabía que era Jorge.
– ya llegué, susurró a mi oído izquierdo que era el que tenía destapado.
– …que bueno.
Me dio un beso en la mejilla.

No se apartó de mí. Sentía su mirada en mi rostro. Aunque estaba oscuro lo vi sobre mí. Acercó su cara a mi cabello y mr olió.
– mamá
– mmm
– ¿ya vas a dormir?
– …ajá, contesté con cansancio
El sueño me mataba.
Besó mi hombro izquierdo. Pasó a mi cuello.
– no Jorge… estoy cansada.
Prendió la luz que se encontraba arriba de la cabecera de la cama. Me destapó la espada y me besó los brazos. Para mi era un masaje, así que ya no le dije nada. Me destapo hasta la cintura y me subió la blusa descubriéndome la espalda. Me besó. Me cubrió de unos ricos besos.
– me encantas, y eso que no te veo desnuda.
No contesté. Su cuerpo encerró el mío. Sus piernas estaban aun lado de mis piernas y sus manos sostenían mis brazos.
– no puedo esperar a ver tu rico culo, me susurro. Sin responderle prosiguió el siguiente movimiento que fue destaparme con la sabana.
Tomó el resorte del pantalón y me lo bajó lentamente.
– que rica estás.
Mordí suavemente los labios. Aunque no me estaba desnudando por completo me estaba excitando. Me bajó el pantalón hasta las rodillas. Me frotó el trasero. Hacía círculos con mis glúteos con ambas manos. Se inclinó y me dijo al oído:
– que rico culo tienes.
Separó mis nalgas hasta hacer que mi tela se metiera entre mis nalgas y me quedara como una tanga. Separaba y juntaba mis nalgas. Jugaba con mi lindo trasero. Me bajó el calzón hasta los muslos.
– mmm mirate, que rica
Me reí. Me dio una nalgada que hizo temblar mi glúteo derecho. Me las besó y me las volvió a separar.
– mamá que rica. Tienes el culo bien rico. Siento como se me pone dura.
Me las separó lo más que pudo, y sin decirme resbalo su lengua sobre mi ano.
– …Dios, dije reaccionando a su rica lamida.
– mmmm te sabe rico.
– ¿si?
– si mamita. ¿Sabes que me dan ganas?
– ¿que?
– de meterte mi rica lengua.
– jaja no, está vez no.
– ¿porque?
– no. No me siento limpia de ahí.
– pero si te bañaras ya no sería lo mismo.
– ya callate mejor, le contesté riendo.
Me masajeo el trasero y volvió a lamerme esa parte que a mi parecer me sentía sucia. Se detuvo y empezó a lenguetarme el hoyo. Dios, a pesar que no me parecía la idea me gustaba. Mordí mi labio inferior y cerré mis ojos para seguir disfrutando. Su lengua recorría toda mi zona.
– huele rico tu culo, mamá. Un día quisiera que te sentaras en mi cara para olertelo.
Su idea me agradaba pero sobre todo me excitaba. Resbaló sus dedos sobre mi vagina y la entrada de mi trasero. Una vez que estaba húmeda de su saliva era inevitable disfrutar. Resbaló por segunda vez sus dedos tapando mi rabito y sin verlo venir lo fue metiendo lentamente hasta llevarlo hasta el fondo. Me encantó que hiciera eso. Metió su índice a mi rico culo.
– mmmmm!!!, gemí y levante el trasero como señal de agrado.
– ¿sientes rico?
– …ajá
Se recostó junto a mi apoyando su cabeza sobre su brazo. Me miraba como reaccionaba a lo que había hecho. Giraba su dedo. Formaba círculos por dentro, me rascaba. Lo fue retirando poco a poco y lo volvió a meter.
– Aaahhh!!!.
Aunque sólo era su dedo sentía muy bien. Sólo lo miraba. Le gustaba verme. Su boca formaba una risa de un completo pervertido.
Acercó su cara a la mía, diciendo:
– te vez linda
– ¿porque lo haces?, le pregunté justo cuando lo metió más.
– porque me gustas. Me gustas toda. Estás más buena que las de mi escuela. Y porqué te dejas que te haga todo esto.
Apreté el ano.
– hazlo, apriétalo. Me gustaría que eso hicieras ahorita que te meta mi verga.
Me sacó el dedo y lo miró. Sólo observaba su rostro mirando hacia mi trasero. Lo acercó a su nariz y lo olió para luego metercelo a la boca. Me causaba mucha excitación eso aunque fuera lo más repugnante que uno pueda hacer. Dejó de chuparlo y me beso. No pude aguantar las ganas de besarlo. Metí mi lengua combinando mi saliva con la suya.
– sabe rico, dijo mirando mis labios.
Lo besé. Cubrió nuevamente mi orificio con sus dedos y me penetró con dos de ellos. Al hacerlo solté un ligero jadeo alejándome de su boca.
– ¿que sientes?
– …rico.
Giró sus dedos y los empujó para dentrarlos en mí. El ano se me estrechaba. Me dolía un poco pero me gustaba.
– que rico te los meto, mamita. Lo tienes cerradito.
– …mmmm ajá
Me retorcia un poco. Levantaba el culo y movía mis pies. Se recostó sobre mi sin dejar xaer todo su peso y me metió con fuerza sus dedos.
– Aaahhh!!! Espera
– ssshhh!!!, me tranquilizó enterrando su cara en mi cabello.
Los sacó un poco y los volvió a meter. Sacudió mi trasero con su mano y sus dedos metidos. Me gustaba. Mi culo temblaba.
– sacalos, le pedí
Sentí un alivio cuando los sacó de mi. Me jaló del cabello. Levanté la cara mirando a la cabecera. Me gustaba como me trataba. Me jaló más fuerte como si quiera arrancarme el cabello.
– abre la boca, me susurró acercándome sus sucios dedos.
Abrí la boca para recibir sus dedos. Al metermelos los succioné. Probé un sabor ácido y rico.
– eso, chupalos, me insitaba.
Los sacó y me los volvió a meter. Al estar cubiertos de saliva me entraron sin ningún problema. Me soltó dejando caer mi cara sobre la almohada.
– Dios, me gusta como te los meto.
No le dije nada. Me rascó por dentro y los sacudió con ganas. Me gustaba como mi culo tambaleaba.
– estás bien buenota, mamita. Tengo unas ricas ganas de comerte el culote. Todo lo que me decía me excitaba. Me volvía loca. Los sacó. Se bajó el pantalón y el bóxer con rapidez y se acostó sobre mí pegando su vergota en mi culo.
– siente, la tengo bien paradota.
Reí y mordí mis labios aguantándome la excitación y las ganas de agarrársela.
Se columpió pegándola. Puse mis manos sobre mi culo y me lo abrí para que su vergota cayera en medio.
– tienes bien abiertote el hoyo, mamita.
Se bajó de mi y enterró su cara en mi trasero. Resbaló su lengua en la entrada de mi culote. Golpeó mi ano con su nariz.
– Dios, que rico hueles!!!
– mmm!!!
Se recostó sobre nuevamente y escupió sus dedos para luego meterlos a mi ano. Me lubricó y colocó su punta en mi orificio. La fue empujando. Al meter su punta, mordí mis labios sofocando el pequeño dolor. Mi ano se abrió lentamente recibiendo su verga poco a poco.
– Aaahhh, me duele, Jorge. Espera..
– Ya mamita, ahora se te pasa.
Siguió penetrando mi culo hasta meter 10 centímetros de su verga. Rasguñé la funda de la almohada.
– Que rico te entra, ¿no, mamita?
– …ajá
Solté mi trasero llevando mis manos a mis pechos. Me los apreté. Pellizcaba mis puntas. Quería excitarme más. Me retiró su miembro y sin dejar que pasara un segundo me volvió a penetrar con fuerza.
– Aaahhh!!! Jorge!!!
Rodeó mi estomago con sus brazos. Sentí rico que hiciera eso. Que me abrazara como si me protegiera.
– Que rica estás, mamá. Hueles rico, te quejas rico.
Se apartó de mi trasero sacándola lentamente y regresó.
Mordí mis labios dejando salir un ligero jadeo.
– Me excitas mucho mamá. Tienes un culote bien rico. Cuando te veo dormida me dan ganas de meterte la lengua por tu rico culo, tal como lo hice ahorita.
– No sigas, ya no digas nada.
Se pegó lo más que pudo. Me llenaba el trasero de su larga verga. Me excitaba, me encantaba que me cogiera. Levanté el culo como señal de que lo estaba disfrutando.
– Eso, mamá. Para el culo, páralo.
Dejé caer mi pelvis al colchón y me sacó su pene. Cuando volví a levantar el culo aprovecho para enterrarme su verga con ganas.
– Rayos!!! Sii!!!
– ¿te gusta?
– Si…me gusta!! Sigue!! Hazlo otra vez!!
Me la sacó y me la metió con fuerza.
– Aaahhh!! Que rico!!!
– Te entra bien rico, hermosa!! Me encanta como te cojo!!
– Métela así!! Me gusta!! Siento rico!!
¿te gusta como te la entierro?
– Si!!
Me la sacó dejándome su glande dentro del culo. Sentí rico que la sacara. Se quedó intacto unos segundos y sin avisarme la metió con rudeza.
– Aaahhhh!!! Puta madre!!!, grité enterrando la cara en la almohada.
– se siente apretado tu rico hoyo, mamita!!
– ¿si?
– si. ¿Qué tan limpio lo tienes?
– no lo sé, ¿porqué?
– pregunto. Para no sorprenderme si me manchas la verga.
– no, digas eso. Que pena.
Con su verga bien metida, empezaba a mover su cadera en círculos haciendo que su verga también girara dentro de mi.
– Siéntela, mamita. Siente como te la unto.
– …si. Se siente rico pero sácala.
– ¿Por qué?
– sólo hazlo.
Al sacarla di un respiró y por accidente me tiré un p**o.
– Lo siento
– mmmm que rico, dijo excitado.
Acarició mi ano bien abierto con sus dedos. Los metió lentamente hasta llevarlos al fondo de mi culo. Apreté el ano con sus dedos bien metidos.
– Eso, mamita, apriétalos. Tírate otro pedote. ¡Andale! Quiero que huelan a tu rico culo.
Solamente reí. Sacudió sus dedos haciendo que mi culo temblara.
– Vamos!! Échatelo!! Huelen rico!! Haz que huelan a tu sabroso rabote!!
Pujé fuertemente. Los retiró lentamente. Cuando los sacó los apoyó sobre mi ano. Pujé por segunda vez dejando salir otro p**o.
– Que rico!!!, dijo rascándome el ano
– ¿te gusta?
– huele, dijo acercando sus dedos a mi nariz.
– no, que asco!! Quítalos!! Dije sacudiendo la cabeza de un lado a otro.
– vamos, huele!! Huele tus putos pedos!!! Huelen a mierda, ¿verdad?
Me untó sus dedos en la boca embarrando la lubricación de mi trasero.
– Noo!! Quitamelos!!
Me dio una fuerte nalgada y me penetró tan fuerte que me hizo dar un grito. Justo en ese momento aprovechó para meterme sus dedos asquerosos a la boca.
– Chupalos, prueba, mamita. Saben ricos. A culo!!
Untaba sus largos dedos por toda la boca. Sabían amargos y a la vez tenían un sabor dulce.
– Ricos, ¿no?
– eres un puto asqueroso.
Me los sacó y los metió por debajo de mi estomago para llevarlos directamente a mi vagina. Cubrió mis pliegues con su mano cubierta de mi saliva y comenzó a frotarme el clítoris. Que hiciera eso me hizo disfrutar más la cogida que me estaba dando. Era una combinación perfecta. Penetrada por el culo y rascando mi vagina.
– Aaahhh!!! …Jor…ge
– ¿Qué pasa?
– Dios!!! Aaahhh!!!
– ¿te gusta, mamita?, me preguntó recostándose bien sobre mi espalda y besándome el hombro izquierdo.
– …sii!!! Se siente rico!!
Me la sacó y me la metió a la vagina.
– Rayos!!!
– Aaahhh!!! Que rico se siente, mamita!!!
– siii!!! Métela!! Cógete a tu mami!!
– claro!!! Te voy a coger hasta terminar adentro!!
– Aaahhh!!! No, adentro no!!!
– ¿Por qué no?
– ¿te imaginas si quedo embarazada?
– no pasara!!
– no Jorge!! Aaaahhh!!! No…lo hagas!!! Dios!!
Mordí la almohada. No podía controlarme. Sentía tan rico que me la metiera.
– ¿Qué pensaría papá si nos ve?
– no lo hará
– ¿porqué?
– viene hasta el lunes
– que bien. Así podré cogerte toda el fin de semana.
Cuando terminó su frase, me tomó de la cintura y me empezó a coger con una desesperación que no creí que tuviera tanta fuerza.
– Aaaahhh!!! Siii!!! Cogeme!! Cogeme lo que quieras!!!
– ¿si?, ¿quieres que te meta mi rica verga?
– …ssiii!!! Metemela!! Que rico!! Sii!! Rayos, voy a explotar!!
– sii!! Vente!! Vente bien rico!!
– Aaahhh!!! No puedo!!! Dios!!! Sigue!!! No pares, no pares!!! Aaaahhh!!! Que rico coges!!!
– vamos!! Quiero que te vengas!!!
Levantaba el culo. Movía mis piernas por todos lados. No podía contener el placer.
– Vamos, mamita!! Vente!! Me cogía como loco y me rascaba el clítoris con rapidez
– Aaahhh!!! Rayos, rayos!!! Sssiii!! Siii!! No puedo!!! Mierda!! Aaaahhhh!!!!! Dios mioooo!!!!!
Solté un alarido desafinado descargando ese orgasmo como una puta loca. Grité como niña y me sacudía. Me retorcía. Parecía que me estaba meando.
– Eso, hermosa!!!
– Dios, mojé la cama!!
– tu sigue!!
Expulsaba pequeños chorros. Me abría y me cerraba el ano. Me pulsaba. Mi corazón palpitaba y mi respiración estaba entrecortada.
– Ya!! No puedo!! Estoy….agotada!!
– aún falto yo. Ven, montame, mamita.
Se bajó de mi y se recostó aún lado mío.
Me acerqué a él a gatas y me subí en sus muslos. Retrocedió un poco para recargar su espalda sobre la cabecera. Me tomó de la cintura y me levantó para que su verga pegara sobre mi vagina. La agarré y me la unte suavemente.
– Mmmm ¿Cómo cuanto te mide exactamente?
– como 20 centímetros. ¿Te gusta que la tenga bien paradota?
– …si.
Me la metí. Me resbaló tan rico por mis paredes vaginales hasta adentrarse por completo.
– Aaaahhh que rico, mamita!!! Ssiii!!!
– mmmm sii!!! Está bien largota!!!
– siii!!! Vamos, salta!!! Bríncame la verga!!!
– ¿así?, le pregunté excitada
– Aaahhh!!! Ándale, así!!! Más!!! Bríncame más!!!
Me agarró el culo y me recosté sobre su pecho.
– Déjame tocarte
Cubrió mi trasero con sus largas manos. Masajeó mi culo.
– Ven, deja que te entre.
Me agarró bien del trasero y empecé a columpiarme. Su vergota resbalaba. Entraba y salía de mi.
– Siii!!! Que rico!!!
Levantó y bajó su pelvis penetrándome al mismo tiempo. Moverse así me gustó mucho.
– Te entra toda mi vergota. Que delicia!!
– Aaahhh!! Sii!! Hazlo así!!!
– acercarte, ven.
Lo abracé del cuello y agarró con fuerza mi culo para llevar mejor el control.
– Salta, me ordenó.
Lo obedecí.
– Aaaahhh!!! Sigue!! Lo haces bien!!!
– Aaahhh!!! Que rico!!
– si, mamita!!!
Mientras me la metía, me acariciaba el ano con sus lindos dedos. Metió uno. Lo abracé fuertemente enterrando su cara en mi cuello.
– ¿te gusta que te lo meta?
– si!! Aaaahhh!!!, gemí al metermelo más.
Lo sacó y siguió penetrándome la vagina.
– Vamos!!! Salta!!
– eso hago, dije.
– más rápido!!! Quiero venirme!!! Quiero llenarte de mi rico semen!!
– Que rico, sii!!
Salté más rápido. Aunque ya estaba cansada podía hacerlo.
– Aaaahhh!!! Sii!!! Se siente riquísimo!!! Dios!!!
– ¿te gusta ahora si?
– sii!!! Muchísimo!!! Aaaahhh!!! Eso!!! Bríncame mami!!!
– si, mi amor!! Vente, papito!! Venta adentro de tu mamita!!
– Aaahhh!! Ya!!! Estoy que me vengo!!
– sii!! Vamos!!! Ándale!! Vente!!
Brinqué como loca.
– Mierda!!! Eso!!! Sigue!!! Aaaahhhh!!! Me voy a venir, me voy a venir!!!
– si, hazlo!!! Vamos!!! Expúlsalo!!!
Mientras seguía brincándole se me salió un p**o por desgracia.
– Que rico, mamita!!!
Se chupó los dedos y me los metió en el ano.
– Me encanta como te entran en tu rico culote.
– a mi también!!! Mételos!!! Mételos más!!!
Me los metió bien rico.
– Puto culote bien rico que tienes.
Sacudió sus dedos dentro de mi trasero. Los sacó. Me sentía tan excitada por todo lo que hacíamos que tomé su mano y chupé sus sucios dedos.
– Díos, mamá!!! Que rico!!!
– ¿te gusta esto?, le pregunté mientras resbalaba la lengua sobre su palma de su mano y lengüeteaba sus dedos. Sabían ácidos.
Pasé mi mano derecha a mi culo y me penetré el ano con el índice. Me lo empujé hasta hacerlo llegar al fondo. Me lo unte por dentro y lo saqué. Al sacármelo me lo acerqué a la nariz para olerlo para finalmente probarlo.
– Que rica eres!!!, me encantas!!! Aaaahhh!!! Sigue!!! Hazlo de nuevo!!!
Lo volví a hacer pero esta vez acerqué mi dedo a su boca.
– prueba, le pedí sonriendo.
Que lo hiciera me excitó mucho
– Que rico sabe tu rabote.
– ¿sabe rico?
– Aaahhh!! Siii!!! Dios!!! Vamos!!! Aaaahhh!!! Sii!!! Eso!!! Puta madre!! Aaaahhhh!!!! Que rico!!! Dios, me estoy viniendo!!!!
Me abrazó. Su verga expulsaba ese líquido espeso dentro de mi. Expulsaba con fuerza. Sentia calientito.
– Eso, mi amor!!! Vente!! Lléname toda!!!
– sii!!! Aaaahhh!!! Que ricura!!!
Rascaba mi hoyo mientras se venía. Me besó. Combinamos nuestras salivas. Metió su lengua y jugó con la mía.
– Debes ir a tu cuarto. Tu hermana no puede ver esto.
– no lo hará, está completamente dormida.
Me levanté retirando su verga. Estaba cubierta de semen. Me incliné hacia ella y me la metí a la boca. Se la empecé a chupar. Sabía rico su semen. Olía rico. Tenía un olor muy peculiar y rico.
– Sabe rico
– la próxima vez me voy a venirme en tu rica boca, dijo.
– si, hazlo, contesté riendo y mirándolo a los ojos
– que rico te escuchas, mamita.
Le di una última chupada a su vergota y me aparté bajándome de la cama.

Comments

  1. By alfredo robles

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  2. By mmmmm

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