izmir escort bursa escort izmir bayan escort istanbul escort antalya escort izmir escort bayan izmir escort bursa escort bursa escort kızlar istanbul escort bayan gaziantep escort istanbul escort istanbul escort kızlar

Mi Fantasía [Ardiendo De Placer]

Hace ya un buen tiempo que tenía esa fantasía, ver a mi mujer con otro hombre, al principio cuando le hablé sobre eso a mi esposa Mónica me tildó de loco y de enfermo, decía que como era posible que se me ocurrieran esas cosas, sinceramente yo no esperaba una reacción así, pensé que le agradaría la idea pero pronto me di cuenta que no era así, dejé de insistir y me conformé con nuestros encuentros esporádicos y sin sabor, la verdad es que nuestra vida sexual en ese momento se caía a pedazos, llevábamos 7 años de matrimonio y como es normal en una pareja así la “llama de la pasión” se va acabando, yo sólo quería avivar esa llama y darle un giro a nuestra intimidad.

Ante esa negativa no volví a hablar del tema, lo que sí es que nuestra relación parecía no tener remedio, ya era muy común que tuviéramos un sólo acostón por semana o a veces a la quincena, y no es que yo fuera feo o gordo como posiblemente imaginen, simplemente mi esposa no le deseaba, a mi parecer y siendo muy honesto yo era normal en la cama, ni muy malo ni muy bueno, lo suficiente para satisfacer a una mujer, excepto a la mía, todo eso me hacía sentir mal, a veces pensaba que Mónica sólo estaba conmigo por nuestro hijo, porque rara vez tenía una muestra de cariño hacia mi persona.

Al cabo de un largo período de tiempo sin tener la mínima intimidad posible exploté, le pregunté que si había algún problema conmigo o si acaso ya tenía a otra persona, ella me juró que nunca me había sido infiel y que jamás se le pasaría por la cabeza eso, lo dijo con clara sinceridad y le creí, pero seguía sin una respuesta convincente.

-Entonces dime Mónica, ¿cual es el problema? -le cuestioné a mi mujer.
-Mira no sé como explicarlo ya no es como antes.
-¿A que te refieres?
-No sé, todo se volvió tan rutinario.
-Podemos salir de esto.
-Si tu lo dices.
-Es cierto mi vida, pero necesitamos estar juntos, ¿irías a terapia de pareja conmigo?
-No sé… Ok sí.
-Gracias Mon.
-Pero si no funciona creo que es mejor tomar caminos diferentes.

Esa última oración retumbó en mis oídos como si fueran balas o estallidos, no podía hacerme de la idea de divorciarme, claro que nuestro problema era grande pero no creía necesario llegar a esos extremos, a final de cuentas Mónica tenía disposición de asistir a la terapia de pareja conmigo y eso era alentador, aún teníamos esperanzas de seguir con esto.

Las primeras sesiones fueron un poco pesadas casi todo el tiempo uno se quejaba del otro, que si la pasta de dientes, que si el trabajo en la oficina hasta tarde, que si el niño, en fin, queja tras queja por parte de ambos, afortunadamente la psicóloga nos ayudó bastante, canalizamos nuestras iras y frustraciones a causa del otro de manera correcta, al cabo de diez u once sesiones ya podíamos sacar nuestras quejas y exponer nuestros problemas sin interrumpirnos o insultarnos, la terapia nos estaba ayudando, para la terapia de pareja número veinte ya habíamos avanzado en nuestra relación, era momento de dejar los problemas cotidianos de la casa y pasar a los problemas cotidianos de la habitación.

Fue ahí donde nos sinceramos con la psicóloga, Mónica dijo que estaba harta de la misma rutina, yo encendiendo la vela de siempre, sirviendo el mismo vino barato de tantas veces, las mismas palabras que usaba para excitarla, que a éstas alturas ya le eran ordinarias y aburridas, reconocí que Mónica tenía razón, mi forma de ser y tratarla en la cama era idéntica a como cuando eramos novios, esa técnica ya no funcionaba, al menos con nosotros.

Al momento de exponer yo mis m*****ias también tenía varias cosas guardadas que hace tiempo había querido sacarlas de lo más profundo de mi, por ejemplo el hecho de que llegaba a casa y ella se encontraba dormida y hecha una fodonga, siendo honesto eso me desmotivaba bastante, constantes me quejé de sus constantes dolores de cabeza y agitados días que no eran más que excusas para estar conmigo en la intimidad, la psicóloga rápidamente comprendió lo que sucedió y puso manos a la obra para poder ayudarnos, en una de esas charlas ella sugirió que cumplieramos alguna de nuestras fantasías más deseadas, inmediatamente mi rostro se iluminó y pensé en lo de compartir a mi mujer con un hombre, luego recapacite y caí en cuenta que Mónica rechazaría de nuevo mi petición.

Hicimos cada quien una lista de las fantasías que nos gustarían cumplir y a la siguiente sesión se la entregamos a la psicóloga, ella sólo sonrió un poco, de seguro era muy normal ver esto.

-Bien Mónica, Jorge, les explicaré esto, el sexo es muy vital en un matrimonio, si no funciona todo lo demás se desmorona, cuando se tienen tantos años de casados es normal que se lleguen a hartar el uno del otro, por eso es bueno jugar con roles o algo diferente, por eso les pedí que hicieran la lista con sus mayores fantasías, es hora de que las cumplan.

Eso parecía tener sentido, quizás sólo necesitábamos romper la rutina.

-Empezaremos con tu fantasía Mónica, dinos ¿cual es? Sé específica.
-Me da un poco de pena doctora jajaja.
-Tranquila, dila con confianza.
-Emm, bueno, mi mayor fantasía es que un soldado me viole, que me haga suya a la fuerza y de manera bestial, me gustaría que Jorge se vistiera de militar y lo hiciera.
-Me parece muy bien Mónica, dime Jorge ¿le cumplirías esa fantasía?
-Claro doctora, si eso es lo que quiere con gusto.

Nos esperamos al fin de semana para cumplir la fantasía de Mónica la cual era tener sexo con un soldado, me parecía algo muy light y no tan perverso pero eso era lo que ella quería y tenía que complacerla, compré en una tienda una camisa tipo militar y unas botas de casquillo, el pantalón ya lo tenía, era de mis favoritos en la juventud y aún me quedaba, encargamos a nuestro hijo con su abuela con el pretexto de que saldríamos a un viaje de negocios, inmediatamente después de dejarlo encargado nos fuimos a casa y nos pusimos a hacer nuestra tarea, simulé ser un soldado que hacía un rondín y entraba a la casa de una pobre ama de casa que me atraía, ella tomó una posición defensiva ya que en la historia ella tenía esposo pero aún así yo la deseaba y terminaba por violarla; esa noche si que la disfrutamos, era la mejor noche a solas que habíamos tenido en años, y había descubierto a una Mónica que no conocía, una Mónica guarra y amante del sexo rudo, le había encantado esta “violación”, era algo con lo que había fantaseado a través de los años, tal vez si no se lo hubiera guardado tantos años y hubiera tenido confianza en decirmelo la hubiéramos cumplido hace bastante tiempo pero bueno, ahora ambos nos sentíamos satisfechos y nuestra relación parecía que iba a mejorar.

El día de la terapia fuimos con ganas y un semblante de felicidad en nuestros rostros, la psicóloga lo notó de inmediato, y es que cuando una pareja es feliz es imposible ocultarlo.

-Veo que les fue muy bien, dime Mónica ¿lo disfrutaste? ¿era como lo imaginabas?
-Sí, la verdad si valió la pena hacerlo, me siento muy bien ahora.
-Es un gusto oír eso, pues ahora ambos saben a que vamos, dinos Jorge ¿cual es tu fantasía?

Lo pensé varias veces para poder decirlo, no quería que tuviera la misma reacción de hace varios años pero vamos, esa era mi fantasía y ella tenía que comprender.

-Pues mire doctora, mi fantasía es ver a mi mujer follada por otro hombre.
-Wow, eso incluye a otra persona, es un gran paso, Mónica ¿estás de acuerdo con Jorge?

Mi esposa se quedó pensando unos segundos, yo temía lo peor.

-Creo que en una relación es bueno ser justos, y si eso es lo que quiere pues hagamoslo.

Yo quedé asombrado con su respuesta, no era lo que yo esperaba pero había accedido, eso me puso muy alegre, finalmente podía vivir esa morbosa experiencia. La psicóloga nos empezó a sermonear, que eso era algo peligroso, debíamos ser maduros si queríamos llevar a cabo eso, pero en verdad yo estaba consciente de todo los “problemas” que algo así conllevaría, estaba seguro de querer hacerlo y estaba decidido.

Ya mi esposa había aceptado pero faltaba lo más importante ¿quien sería el afortunado? Hablando con la doctora ella nos aconsejó que fuera con alguien desconocido, era un poco arriesgado pero valía la pena para no tener que lidiar con un posible triángulo amoroso o algo así, tenía mucha razón la psicóloga, de camino a casa le preguntaba a Mónica con quien le gustaría.

-Entonces Mónica, ¿quien quieres que sea el afortunado?
-Ay, pues no sé, ¿tu no tienes alguna idea?
-Pues no, pero ya te diré, oye…
-¿Sí?
-¿Estás segura de querer hacer esto?
-Claro, no sé, la idea me excita, además lo hago por ti, sé que es algo que tu quieres y si eso te alegra yo lo hago con gusto.
-Gracias por hacerlo.
-Todo sea por el bien de nuestra relación.

Las palabras de mi esposa me alentaban, nuestro matrimonio marchaba mejor que nunca.

Durante esa semana estuve pensando en a quien invitar a hacérselo a mi esposa, no obtenía respuestas, decidí buscar en internet, le pedí a mi mujer que si le podía tomar algunas fotos provocadoras para publicarlas a ver quien se animaba, ella me fijo que no, que no quería que desconocidos la vieran desnuda, yo le insistí y le expliqué que no se le vería la cara, me costó bastante trabajo convencerla pero aceptó con la condición de que solo en ropa interior yo se lo prometí; se puso a modelar y le tomé algunas con ropa, luego le tomé otras más con ropa interior, poco a poco se fue calentando al igual que yo, al final terminó desnuda ignorando lo que le había prometido minutos antes, se tocaba su intimidad con los dedos, mostraba su trasero y masajaeaba sus senos mientras yo la enfocaba y fotografiaba, luego de tener el material que necesitaba terminamos y Mónica estaba muy excitada, pasamos muy bien la tarde.

Días después entré a grupos de facebook con temática de encuentros sexuales, publiqué varias fotos de mi esposa vestida y explicando lo que buscaba muchos me ignoraron y criticaron pero una buena cantidad de hombres se mostraron interesados y me mensajearon, ya en privado a varios les envíe las fotos de mi esposa en ropa interior y desnuda, todos la chulearon y me felicitaron, me dijeron que estaba muy buena, era cierto, después de 36 años lucía muy bien.

Desafortunadamente ninguno de los que me había escrito era de nuestros rumbos, todos eran de lares distanciados y ninguno quería viajar acá, yo empezaba a perder esperanza pero cuando estaba a punto de rendirme un tipo me envió un mensaje diciéndome que estaba interesado en mi propuesta, inmediatamente le respondí, le mandé varias fotos de ella y quedó encantado, charlamos un buen rato y le hablé de mi fantasía, el dijo que aceptaba siempre y cuando el y yo no tuviéramos contacto alguno, le indiqué que por supuesto, le pedí varias fotos de él para que mi esposa le diera el visto bueno, lo observé y pensé que a Mónica le gustaría, era un tipo alto y grande, moreno, algo panzón pero de buen parecer, incluso mandó fotos de su “amigo”, yo me saqué de onda pero no le dije nada, hasta eso él la tenía más grande que yo, corté la plática y fui corriendo con mi mujer a pedirle su opinión.

-Mónica, creo que ya encontré a alguien.
-¿a sí? ¿quien?
-Mira -le mostré las fotos- se llama Julio, vive aquí mismo, tiene 32, es soltero, muy pulcro y discreto.
-Wow, no está mal, un poco pasado de peso pero bueno, no veo ningún problema, pues con él creo.
-¿En serio?
-Sí, ¿o tu que opinas?
-Me parece bien, ¿entonces cuadro el encuentro el sábado aquí?
-Mm sí, dejamos a Jorgito con tu mamá ¿no?
-Me parece bien, deja le llamo a mi mamá a ver si puede y luego habló con Julio.

Cuando Mónica vio las fotos de el sujeto pude ver como babeaba por él, eso lejos de enojarme me excitó, llamé a mi madre y aceptó, entonces fui corriendo a mi computadora a cuadrar para el sábado, a él le pareció muy bien y quedamos para ese día en la noche.

Toda la semana estuve impaciente y al parecer Mónica también, se había entusiasmado con la idea lo cual se me hizo raro pero me agradó, no tuvimos nada de sexo para guardando así energías para el fin de semana.

Finalmente llegó el día, llevamos a nuestro hijo con su abuela por la tarde, volvimos a casa, nos bañamos y vestimos para la ocasión, después nos pusimos a preparar todo, Mónica, preparó una cena ligera, yo preparé unas ricas botanas y compré una botella de vino, dieron las 8:00 de la noche y había quedado de recoger a Julio en una estación de metro cercana a su casa, salí en el auto y Mónica fue a darse unos últimos detalles en su ropa y maquillaje.

Llegué a dicha estación y Julio aún no estaba, 5 minutos después lo vi, salí del auto y me dirigí a él.

-¿Julio? -le dije.
-¿Jorge?
-Así es, mucho gusto.
-Mucho gusto igual.
-¿Listo?
-Claro vámonos.

Subimos al auto y nos marchamos a casa, manejé algo lento para darle tiempo a Mónica de que estuviera lista, en el camino Julio y yo estuvimos platicando de lo típico, el fútbol, sobre nuestro trabajo, el clima, en fin, nos caímos muy bien.

Llegamos a casa, abrí la puerta y Mónica no estaba, de seguro se encontraba en la recámara, invité a Julio a sentarse en la sala, puse música y las luces tenues y me dirigí a nuestra habitación.

-Hola amor, ya llegamos.
-Hola. -estaba poniéndose labial.
-¿Lista?
-Sí, vamos.

Caminamos a la sala, tomé a Mónica de la mano y caminamos, ella adelante de mi, Julio puso una sonrisa al verla, yo le mostré a mi esposa como si estuviera ofreciéndosela.

-Mucho gusto, soy Julio. -se levantó a saludarla.
-Hola, soy Mónica.
-Es un placer conocerte, eres más guapa de lo que Jorge me dijo.
-Gracias, que galán.
-Sentemonos.

Esa noche Mónica lucía espectacular, llevaba un vestido blanco ceñido al cuerpo con un escote que dejaba ver el nacimiento de sus senos, el vestido le llegaba por encima de sus muslos dejando muy poco a la imaginación, aquella prenda le hacía lucir muy bien su mejor atractivo, su trasero, era jodidamente sexy.

Empezamos a comer un poco de botana mientras bebíamos vino, poco a poco la confianza fue aflorando y ambos ya no estaban tan nerviosos como al principio; finalmente la cena estaba lista y nos pusimos a degustar el sabroso platillo de mi esposa, durante la cena charlamos de lo mejor, compartíamos anécdotas del trabajo y cosas de ese estilo, no pude evitar ver como Julio observaba disimuladamente a Mónica, ella también le daba miradas fugaces al hombre de enfrente, todo marchaba como quería.

Acabamos de cenar y todos sabíamos lo que estaba a punto de pasar, decidí que todo fuera lento para que los tres lo disfrutáramos más, les sugerí que bailaramos un rato, ambos accedieron gustosamente, puse música lenta, yo me coloqué frente a ella y Julio se posó detrás de ella de manera que quedó en medio de nosotros dos, comenzamos a bailar de manera provocativa, yo me pegaba a ella y la besaba, Julio un poco más tímido sólo la tomaba de las caderas aunque por su cercanía podía jurar que le estaba rozando su paquete al trasero de mi esposa, eso me calentó, bailamos unas 6 canciones muy bien pero el estéreo empezó a fallar, no me clavé mucho y lo apagué.

Los tres nos sentamos en el sofá grande, yo me senté en un extremo y Julio en el otro quedando Mónica entre los dos, era hora de tomar la iniciativa, me acerqué a Mónica y la empecé a besar, ella me correspondió muy bien, pasé mis manos por sus piernas y se las acaricié, las subí hasta su sexo y pude notar cono ya estaba mojada, volteé la vista y Julio observaba excitado la escena, solté a mi mujer y le tomé la mano a Julio llevándola a las piernas de mi esposa, se sacó de onda cuando lo toqué pero comprendió, empezó a manosear a mi mujer mientras yo la besaba, no tardé mucho en tener una erección, Mónica me acarició por encima del pantalón, luego con la mirada yo le indiqué que le tocaba “jugar” con nuestro invitado, rápidamente atendió y se sentó ahí mismo dándome la espalda, Julio no desperdició más tiempo y llevó su boca a la de mi esposa la cual lo recibió cálidamente, ambos se empezaron a besar calentandome bastante, mientras él besaba a mi esposa yo le daba pequeños besos y mordiscos en sus desnudos hombros y su cuello excitándola aún más, Julio parecía ser un buen besador, Mónica suspiraba con cada roce que sus labios tenían con los del tipo desconocido, yo los observaba empalmado y acariciándome, luego de un rato que estuvieron besándose apasionadamente les invité a subir a nuestra habitación.

Mónica subió las escaleras adelante de nosotros ofreciéndonos una gran vista de sus jugosas nalgas, Julio tenía un gran carpa formada en su pantalón al igual que yo, entramos a la habitación y encendí la luz, sinceramente no quería perderme de nada, quería ver todo.

-Bailale a Julio amor.

Mónica asintió con la cabeza, Julio se sentó al borde de la cama y yo me senté en un pequeño sofá al frente de la cama para disfrutar el espectáculo, Mónica se acercó a Julio y se movió eroticamente, se empinó varias veces mostrándole el culo, luego se sentó sobre él y le hizo lap dance, restregó sus nalgas desde las piernas hasta su miembro, luego Julio le acarició el vientre y unas cuantas veces y subió sus manos a las tetas de mi esposa, las tentó por encima del vestido y luego bajo la tela dejando su pechos al aire, las frotó y sobó con sus dedos sacándole suspiros a mi mujer, Mónica se puso de pie y de forma provocadora fue bajando su vestido, primero mostrando su abdomen, luego dejando ver su cintura hasta llegar a su intimidad donde un pequeño cachetero blanco ocultaba la vagina de mi esposa, finalmente bajó todo su vestido y sacó su piernas dejándolo en el suelo, Julio la tomó de las caderas y la atrajo a su cuerpo, con sus dedos tomó la prenda blanca y la fue bajando dejando a mi esposa desnuda por completo, Mónica ayudó y me aventó su ropa interior la cual inmediatamente llevé a mi nariz y olí hasta el cansancio.

Mi esposa quitó los botones de la camisa de Julio uno a uno de arriba a abajo hasta quitársela dejando ver su torso lampiño, luego quitó el cinturón y fue bajando el zipper de su pantalón muy despacito, él se quitó los zapatos, calcetines y pantalón quedando en unos bóxers color negros, Julio se tiró en la cama boca arriba y Mónica se colocó encima de él, con su mano tentó el cuerpo de Julio desde el abdomen hasta llegar a su intimidad donde con las yemas de sus dedos recorrió muy suave su erecto pene separándolo sólo aquella prenda interior, yo estaba excitadísimo, en cuestión de segundos yo estaba desnudo también pero solo sería espectador, acerqué el sofá a la cama aún más para mirarlos mejor.

Julio en su desespero se quitó su bóxer y dejó a la vista de mi esposa un enorme pene que ahora lo confirmaba era más grande que el mio, vaya que lo iba a disfrutar Mónica, ella con su mano lo acarició sin temor ni pudor alguno, se agachó más y llevó su cabeza a él, le dio una probadita con su lengua y segundos después lo metió por completo a su boca, Julio soltó un leve gemido muestra de lo sensacional que había sentido, Mónica empezó a mamar ese gran miembro, entraba y salía de la boca de mi esposa con gran agilidad, ella pasaba su lengua desde la cabeza hasta el escroto, y desde el escroto hasta sus huevos, tenía una cara de viciosa pecadora que jamás le había visto, escupía aquella verga y se la llevaba a su boca, se veía como una diosa chupando aquel trozo de carne morena, yo de lo rico que se veía eso me empecé a masturbar muy calmado y sin prisas, Julio gemía por la deliciosa mamada que estaba recibiendo por parte de mi esposa.

-¿Te gusta Julio? -preguntó Mónica.
-Oh si, la mamas bien rico.
-¿Te gusta lo que ves Jorge? -me preguntó mi mujer.
-Sí amor, se la estás chupando bien.
-Sólo lo hago por ti.
-Bien que te encanta Mon, te encanta la verga.
-Si me encanta cariño.
-Cometela toda como la puta que eres.

Era la primera vez que le hablaba a mi esposa de esa forma pero la ocasión lo ameritaba y ella no se lo tomó a mal, de hecho mis palabras la calentaron más y empezó a mamarsela más fuerte, los sonidos de sus labios salivosos besando la verga de Julio resonaban en la habitación, pronto Mónica decidió usar sus manos y comenzó a masturbarlo primero con la derecha y cuando se le cansaba usaba la izquierda, Julio sólo se quedaba con la mirada pérdida esperando el orgasmo, Mónica lo masturbó más fuerte y su mano recorría toda la longitud de ese pene, más tarde que temprano él no aguantó y se vino, mi mujer abrió la boca y la mayoría del semen cayó ahí, se tragó la leche y fue a chuparle el resto de líquido blanco hasta dejarlo seco, ya ni siquiera estaba parado pero ella seguía chupando.

-¿Te gustó Julio? -le pregunté.
-Sí, que bella esposa tienes.
-Gracias, ¿ya estás listo para más?
-Yo creo que sí.
-Pues anda, follate a mi esposa, puedes hacerle lo que quieras.
-Seguro jajaja.

Mónica solo puso una sonrisa coqueta, los dos se pusieron de pie y se empezaron a besar, Julio la tomaba de las nalgas y Mónica se aferraba a su espalda, ambos volvieron a la cama y se acostaron, ahora mi esposa se encontraba debajo de él, Julio llevó su boca a las tetas de mi esposa y las probó con muchas ganas, la verdad es que Mónica tenía un buen par de pechos apetecibles para cualquier persona, pasó su lengua por sus aureolas y ella se arqueó, luego con sus labios atrapó sus pezones y los jaló uno a uno haciéndola estremecer, le dio varios veces en el cuello y en la clavícula, Mónica no evitó gemir, Julio le abrió las piernas y se acomodó entre ellas, metió un dedo a la boca de mi esposa y ella lo chupó como toda una zorra, justo cuando ella chupaba su dedo él metió su verga a la vagina de mi mujer de un sólo golpe haciéndola gemir muy fuerte, no paró y empezó a penetrarla suavemente, Mónica no se lo esperaba y empezó a soltar quejidos de dolor pero Julio seguía en lo suyo, el vaivén era lento pero preciso, pronto Mónica empezó a sentir más placer que dolor y sus gemidos fueron más satisfactorios, luego de un rato las embestidas cambiaron de ser lentas y a medias a ser violentas y hasta el fondo, Julio se la estaba metiendo completa y mi esposa lo disfrutaba, después de tanto resistirse comenzó a gritar pidiendo más.

-Oh sí Julio, dale más, me encantas.
-¿Eres una putita verdad?
-Sí soy una puta me encanta la verga, me encantas que Jorge nos vea cogiendo.

Y a mí me encantaba verla coger con otro cabrón, muchos pensarán que estoy loco pero esa era mi fantasía, que un extraño se cogiera a mi esposa en mis narices y ahora se estaba cumpliendo, cuando Julio creyó que estaba por venirse paró y se alejó de ella dejándola con ganas, pero ella se empezó a tocar sola.

-Jorge ¿le puedo dar por el culo?
-¡Claro! Es toda tuya.

Mónica ni siquiera escuchó, estaba ensimismada en sus caricias, con ella sólo había tenido sexo anal una vez y no le gustó nada, pero ahora yo estaba muy caliente y ni siquiera me opuso.

-Ponte en cuatro perra.
-Sí papi. -obedeció mi esposa.

Ella se empinó como sólo ella sabe, mostrando su gran trasero y con el pecho pegado a la cama, Julio se postró detrás de ella en cuatro también y acercó su cara a las nalgas de mi mujer, primero las masajeó suavemente y luego le dio un par de sonoras nalgadas que retumbaron por toda la habitación, luego con sus dedos empezó a estimular el culo de Mónica, era obvio lo que tramaba pero sorprendentemente ella no se negó, luego con su lengua empezó a besar su hoyo una y otra vez sin importarle nada, con cada toque de la lengua de Julio mi mujer volteaba los ojos y jadeaba placenteramente, así estuvo un rato jugando con el ano de mi esposa hasta que sin avisarle metió ese miembro de 22 cms en su pequeña cavidad haciéndola gritar y soltar una pequeña lágrima por sus ojos, Julio sin importarle nada empezó a cogérsela sin piedad y con violencia, Mónica sólo dejó pasar el momento por pronto ella empezó a disfrutarlo, con cada embestida ella soltaba grandes gemidos, parecía una perra en celo, yo me empecé a masturbar a la velocidad que cogían ellos, con cada estocada que Julio daba mi esposa gritaba como actriz porno, tal parece que con él el sexo anal si le gustaba y es que jamás le había disfrutar tanto de algo en el sexo, Mónica empezó a decirle cosas sucias a Julio, él hacía lo mismo con ella, yo me daba placer al por mayor, me encantaba la escena que veía, Julio no soportó más y terminó eyaculando en el culo de mi esposa, ella duró dos minutos más ya tocándose su vagina y también descargó sus fluidos cayendo en las sabanas, Julio se quedó dentro de mi esposa hasta que su pene perdió tamaño y por inercia se salió, junto con el salieron los chorros de semen los cuales Mónica tomó con sus dedos y los llevó a su boca.

Yo me acerqué a ella y me masturbe sobre su cara y terminé eyaculando en su boca, gustosa probó mi leche, los dos se metieron a la ducha a limpiarse y yo los esperé afuera, luego llevé a Julio a su casa; por fin había cumplido mi mayor fantasía sexual y había sido mejor de lo que esperaba.

Claro que esa vez no fue la última vez que lo hicimos, después tuvimos encuentros con otros 10 tipos diferentes de la misma manera, lamentablemente como dice el dicho “El que juega con fuego se quema”, la puse a coger con tantos tipos que dejó de disfrutar el sexo conmigo, la ultima vez que un tipo se la folló enfrente de mi lejos de excitarme me sentí humillado, había creado un monstruo, pronto Mónica empezó a salir por las noches y llegando al amanecer con olor a alcohol porque iba a fiestas donde seguramente cogía con tipos extraños, a los 6 meses me abandonó a mí y a mi hijo, jamás la volví a ver.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Bienvenidos al sitio oficial de historias sexuales! Durante más de dos décadas, hemos sido los líderes en historias porno hardcore anal cuentos de sexo. Con un amor por todas las cosas culo, sexrelatos.com te trae la mejor anal lesbiana, grandes tetas Milf relatos, follando culo interracial, hardcore películas de doble penetración, inserciones extremas, y mucho más.