LA VIDA DE UN CONSENTIDOR

En toda relación de pareja hay altibajos y vaivenes, en la nuestra no ha sido diferente. Cuando comienza esta historia Sonia tiene 27 años y yo (Manu) tengo 26 y llevamos juntos ya casi 5 años nos faltan apenas semanas para celebrarlo. Como digo después de altibajos, riñas, etc habiamos alcanzado un momento perfecto de bienestar y no solo en lo amoroso sino tambien en el sexo.

Sonia es una chica morena, de ojos verdes, baja y algo gordita pero guapa, con las tetas grandes como a mi me gusta y cuando hablo de ese bienestar sexual es gracias a ella. Siempre habiamos sido fogosos en la cama pero ahora lo eramos más, además ella empezo a comprarse braguitas sexis, empezo a zorrearme bien, a vestirse muy sexy. Habiamos empezado a follar en sitios públicos, se compro juguetitos, en definitiva se habia vuelto una buena zorra.

También empezabamos a fantasear con algunas cosas exibirnos para otros, intercambios de pareja, trios… Solo lo habiamos hablado pero a mi de todo eso lo que mas me ponia era pensar que en cualquiera de esas situaciones ella estaría follada por otro tio. No pregunteis pero me molaba la idea. Empece a indigar sobre ello y me documente por si era solo yo el que tenía esa fantasia, resultó ser que no, que había muchos como yo y poco a poco meditaba como proponerselo a Sonia.

Llego el día de la celebración de esos 5 añazos juntos, todo apuntaba que iba ser un fin de semana de sexo a tope y pronto me di cuenta que no estaba equivocado. Pase por su casa a buscarla para irnos a un hotel, la primera en salir fue su madre con la maleta de Sonia que introdujo en el maletero y me dijo que tuvieramos cuidado en la carretera, ¨no se preocupe señora¨ le dije yo. Al rato salio Sonia con una caja en la mano (la caja de los juguetitos sexuales) llevaba gafas de solo, bien maquillada con los labios en color granate, pelo alisado y un vestido camisero negro con lunares sueltito (siempre esconde bien sus curvas), tambien llevaba una cazadora granate que dejo en los asientos traseros junto a la caja. Cuando se subio en el coche vi que llevaba tacones y media, pero la medias era de liguero. Se sento y me planto un morreo delante de su madre, nunca lo había hecho. A escasos 20 metros me dijo que no llevaba bragas y con esas mi polla empezo a crecer; en cuanto entramos en la autopista ella saco mi polla y comenzó a chuparmela mientras conducía, no lo hizo mucho tiempo lo suficiente para que un coche con 3 chavales nos adelantara y vieran esa situación, empezaron a pintar y a jadear, lo cierto es que eso me dio mas morbo aun ella se lavanto se limpio y continuamos el viaje.

Al llegar al hotel dejamos las cosas en la habitación y bajamos a cenar, mientras lo haciamos un camarero no le quitaba ojo a Sonia, nose si era así o era mis ganas de verla follada por otro pero eso lo utilizaría mas tarde. Cenamos rápido porque a mi me apretaba el pantalón y a ella le chorreaba todo no parabamos de hablar lo que iba pasar en esa habitación. Ya en el ascensor comenzó la batalla, ella me ponía caras de zorrita mientras me tocaba la polla por encima del pantalón, corrimos hacia la habitación, cerramos rápido y….

Ella desabrocho mi camisa y bajo pantalones y gayumbos de un tirón, aquello ya estaba a tope. Se arrodillo cogio la polla y empezó a moverla en circulos mientras movía su cabeza alante y atras mientras con la otra mano se iba lubricando, podía escuchar sus leves gemidos de zorritaen ese momento saqué mi lado más duro:

– Se acabó, Sonita.

La cogí de los brazos y la apoye en el escritorio y de un solo tirón se la metí, ví por el espejo como se estremecia y empecé a darle duro. Comenzó a gemir como una loca, dame más me decía, no pareeees y entonces gritó cada vez más fuerte15 segundos de gritos que la tuvieron que oir en todo el hotel, entonces miró hacia atras y me dijo con voz muy suave:

– Correte, cariño.

La agarré del pelo y empecé a darle suave y en ese momenton llegó la proposición:

– Viste como te miraba ese camarero??

– a mi?

– si a ti, te miraba con deseo. Dios, como me gustaría que fuera él el que estuviera follandote y yo escuchado esos gritos de zorra.

Y sin tiempo a que respondiera tiré del pelo y bombee hasta correrme.

La proposión quedó en el aire y mantuvimos una conversación que os contare más adelante.

LA VIDA DE UN CONSENTIDOR

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