LA SANTA TRINIDAD

El baño estaba saturado de vapor, que placer el agua caliente con bastante espuma en todo mi cuerpo. Salgo de la ducha envuelta en un toallón, me seco bien, voy al tocador desabrido mi pelo, me pongo mi tiara y me maquillo, los labios bien rojos. La ocasión lo amerita. Después perfumo mi cuerpo y voy al cuarto a peinarme y vestirme, la ropa sobre la cama espera por mí.

Termino de vestirme… Medias de rejilla negra, tanga roja abierta y corsé de encaje con armazón para levantar mis pechos. … Guantes largos blancos, un mini delantal y cofia de mucamita. Lo completo con unos taconazos de aguja y mi collar de perrita con una cadeneta de plata.

Me miro al espejo y me gusta lo que veo, estoy radiante a pesar de mis años, se que cualquier macho no duraría en poseerme. Caliento y me encanta esa sensación que provoco. Tengo ganas de mastúrbeme, un picor me atormenta la vagina y asumo apetitos de refregármela, me siento encima de la sabana arrollada y me sirvo una copa de vino, mientras me balanceo rítmicamente y apretó mis piernas. Un mini placer que me deja a punto de caramelo.

Gerardo había cumplido su promesa, me traía una mujer para cojeársela y que yo mirara como él le hacía el amor. Iba a cumplir una de mis fantasías sexuales. Salgo del baño, el me está esperando casi desnudo jugueteando con su miembro. Me siento con él en el sillón. Un disco de Autes llena el espacio con “Anda” una y otra vez. Estas bella Martita –me dice– con un beso que me mete la lengua hasta la garganta mientras me soba las tetas. Divino Mmm…

Hoy voy a ser su cortesana, ha invitado a una amiga, que va a gozar mientras yo les sirvo a los dos… voy a ser una sirvienta sumisa y mirona. Tengo necesidad de apreciar lo que siento al verlos, es mi primer experiencia con un triangulo amoroso. Siempre lo desee pero nunca me anime.

Estoy re excitada y expectante… estamos franeleando y tomado un vinito. Llaman a la puerta. Abrí¡ es ella -me dice Gerardo al oído– es la invitada. Me levanto del sillón nerviosa y abro la puerta… Allí esta ella, una mujer alta, morena, piel canela, pelo negro largo… Grandilocuente toda tetas y culo, las cuervas de sus caderas voluptuosas, unos ojos verdes enormes. Está linda la guacha…

Su perfume a Paloma Picasso se mezcla con mi Carolina Herrera, es una combinación apasionante, te entra por las narinas, llega al cerebro, te hipnotiza y te eriza la piel. Que necesidad de disfrutar y ser poseída.

Me mira, sonreírse al verme, -hola me dice– está Gerardo, -pasa le digo – entra, la guio tras cerrar la puerta. Me da un beso y pasa un dedo por mis pechos como apreciando el goce que le puedo dar. La llevo a la sala señora – le digo – y ella con marcha sinuoso de puta ansiada va hacia donde esta Gerardo.

Se saludan con un arrumaco. Un beso húmedo, largo, lascivo, que me riza de deseo y pendencia, esa sensación extraña porque sé que Gerardo es mío, y ella el juguete, no yo, pero me encrespa los ovarios. Me gustaría mortificarla, que sufriera…

-Prepárate, – le dice a Gerardo – Yo me llevo a tu putita para que me ayude a cambiarme.- Vamos Martita – me dice – asiéndome de la mano y acariciando mi brazo.

Empuña del collar de perrita, tira de mí – me ordena – llévame a la alcoba. Ingresamos, ella viene detrás de mi acariciándome la espalda, pasando sus dedillos por mis nalgas, yo obediente la dejo hacer. En el dormitorio la cama, esta donde Gerard me ha gozado tantas veces, -me mira-, deja su bolso en la cama, saca del unos guantes de cuero y un corsé sin copas a juego. Lo sospechaba, es una puta bisexual, porque me mira con deseo, mi conchita tiembla de avidez. A ver, traga leche, -me ordena- Ayúdame a desvestirme.

La he despojado de las ropas despacio, su olor me fascina, mi piel blanca, mi pelo rubio largo, contrasta con su color ámbar morena y tostada por el sol, su pelo negro. Yo menuda y delicada, ella fuerte y voluptuosa, esta toda depilada, tiene un culo precioso y un cuerpo espectacular, unas tetas grandes, redondas… Es más joven que yo. No debe pasar los 30 años.

Posa mi mano sobre sus senos y me dice te gustan mis aureolas, te voy dar mis tetas para que me goces, yo pellizco sus pezones y ella entrecierra los ojos dejando escapar un suspiro, mamita -me dice-.
Le pongo el corsé, le queda perfecto, acomodo sus enormes pechos… sonríe lujuriosa como una yegua gozadora en celo, le pongo los guantes y mete sus dedos en mi boquita.

Me agarra de la cintura y me pellizca las caderas y yo meto mis dedos en su entrepierna hasta encontrar su vagina, la acaricio. Vamos por favor –me dice ella– o te gozo aquí. Gerardo nos está esperando. Marchamos las dos abrazadas y besándonos para el living.

Desnudo, nos esperaba ansioso Gerardo masajeando su miembro. Tiene varios juguetes a su alrededor, esas pijas y vibradores que tanto me ha hecho comer y yo devoro con placer hasta quedar exhausta vencida a fuerza de tanto orgasmo y placer. Mi cuerpo los ha devorado y tiene memoria de esos penes.

Se sientan en el sofá, y se pone a charlar entre ellos ignorando mi presencia. Me ordenan que traiga unas bebidas, las preparo, un whisky con 2 peces de hielo y otro para mi, los sirvo en una bandejita plateada. Me jalan de la cadena y me hace arrodillar frente a ellos mientras se tocan y se amazan, Gerardo ha metido sus dedos en la vagina y besa sus pechos mientras ella acaricia su miembro.

Retozan un rato mientras beben, y complacen sus cuerpos pasándose la legua por todas las colinas… Perrita dócil espero las ordenes de rodillas. Ella se pone de espaldas y Gerardo mete su cabeza lamiéndole el culo, ya me tironearon el pelo dos veces por no permitirme masturbarme y yo no poder obedecer, necesito acariciar mi concha, estoy excitada y jadeo, mi respiración entrecortada sigue el ritmo de sus arrumacos impotente, mientras ella pide mas y mas.

Gerardo le abre el culo y me ordena que se lo chupe mi carita se pierde golosa entre las enormes nalgas, paso mi leguita por el esfínter y meto los deditos para dilatarla estoy encantada de estar cojiendola, ella susurra y dice palabrotas conteniendo el temblor de sus piernas. Ya tiene tres deditos míos en su culo que se abre irresistiblemente. Gerardo me mira embelesado viendo como me gozo la parda. Me dicen que me siente y siguen ellos.

Hablan durante un rato, es una charla sucia, sexual. Me excita oírles lo que me van a hacer, mientras espero deseosa.

Ella está obsesionada con un consolador enorme, una prótesis peneana que de verla da un escozor, gruesa, larga, y cabezuda. Mi macho me ordena que traiga un arnés de cuero y se la ponga, su verga queda enfundada en ese enorme falo propio de un fauno.

Lo sé porque mi amor me la hace comer una vez por semana, mi concha queda como una flor y el culito anestesiado y abierto que al otro día no me puedo sentar derecha porque me arde y me duele. Pero muero y vivo por ella dentro mío toco el cielo con mis manos y se que mi hombre no puede vivir sin el deseo de hacerme abrir con ella.

Solo puedo comerla porque él me prepara antes y le pone una generosa porción de vaselina y me la mete despacito mientras lloro, cuando logro dilatarme y comerla recién comienza a moverse dentro mío, entonces quedo sometida a su merced, orgullosa de sentarme para el placer de mi macho y lo siento totalmente mio.

Si te la comes, ya vas a ver como sufrís parda puta –me dije para mi mismo– Mirando la moracha con unas sonrisa cínica.

De repente, la morena se abre de piernas, da un sorbo de su bebida y me mira. -¿Y ella? –Pregunta la puta sumisa- ¿De dónde la has sacado?- esta putita esta divina me la voy a garchar.

-Es Martita mi hembra -le digo- La morena me mira mientras exhibe ese perfecto coño depilado. -¿Es activa?- pregunta

-No, Martita es todo, es el sumun de la lujuria, es una perrita curiosa.- se ríen – Quiere experimentar todo y vive para darme placer y que le hagan el culito.-

La morena da otro sorbo a su vaso. – Martita, ¿no?… ¿Y qué tal eres chupando conchas? -me dice- Es directa, sexual, dominante… Me gusta. Nadie se ha quejado aun. –respondo- con voz queda.
Deja el vaso, se recuesta en el sofá. Ven a chupar bomboncito -me dice- mientras abre los labios de su vagina y su vulva queda como una flor expuesta para mi boca..

No dudo, me acerco, de rodillas y empiezo a comer esa concha divina que se me daba toda para mi boca. Perfecto. Mmm… Mi lengua la devora ansiosa. La oigo suspirar mientras me sujeta la cabeza con una mano enguantada en cuero. En eso estoy cuando noto los dedos de Gerardo abriéndome el culo con delicia, pasándome vaselina y dilatando mi esfínter. Se lo que me espera.

-Ohhh, es una buena zorraaahh.- gime la muñeca -¡clávate la muy puta!- implora la morena mientras se masturba friccionándose el clítoris.

Siento la presión sobre mi esfínter, mis nalgas abiertas tiemblan de deseo. Me penetra, la punta de la cabeza me abre, se introduce en mi, el canal de mi culito súper lubricado con la vaselina no puede evitarlo, ni quiere, se lo que me espera, emito un suspiro, esa prótesis me hace bramar de picante y punzante placer, son 26 centímetros x una pulgada de cuerpo que van a hacer estallar las paredes de mi intestino, mi esfínter cede la presión de ese monstruo en mi interior, que después de unos minutos comienza a moverse.

Mi carita de tortuoso placer y mis gritos y gemido van desgarrando el aire, adoro – despacito mi amor balbuceo-, despacito por favor mi macho- me abro Mmmm…, sus fuertes manos me aferran mi cintura y empieza a darme –dios que placer- Sujeta por la mano de la morena, gimo y grito pidiendo piedad directamente en su concha. Eso la calienta hasta la locura. El mete saca me lleva a alucinaciones de delicia.

Entro a gozar el mete y saca, la morocha no puede creer que mi cuerpito menudo se halla comido esa verga –ves como gozo puta le grito, ves vos no te la bancas –le digo- Estoy en la gloria, no quiero que acabe nunca. Mi macho delira también y me dice obscenidades apretando mis pechos y condicionándome las nalgas. Mmmm dios.
Es una glorificación de goce, soy tuya, soy tuya – grito – entre gimoteo se que le encanta que me suma a sus arremetidas y me socava.

La muñeca tiene un espasmo con un grito desgarrador, se acaba, sus flujos salen disparados como pis de su conchita y me colman la cara. Frenética se para doblada en retorcijos. Me da una cachetada y soba mis pechos. Retorciendo mis pezones hasta hacerme doler.

-¡Gerardo, no puedo creer que esta tierna se c*** toda esa verga, mi dios como se dilata, que puta que es -decía entre gimoteo- deja a esta perra y cógeme a mi! -que mire y se masturbe lloriquea, y se pone culito para arriba con la piernas bien abiertas en el sillón.

La fantástica prótesis de mi hombre abandona mi culo, yo me corro en un orgasmo interminable que me dobla las piernas y caigo redonda guineíta y temblando. Los músculos de mi cuerpo se contraen en una oleada de gemidos y me siento morir en ese goce infinito.

Gerardo se acomoda en el sillón chico, blanco y le dice tenés que sentarte aquí, asuntada por el miembro, duda, yo la zamarreo y le digo dale prostituta, si me la como yo, como no te vas a poder abrir vos, y le muestro mi culito como una flor, todavía el esfínter no se ha cerrado y palpita volviendo a su lugar y cerrando mi puertita. Vas a gozar le digo.

Le paso vaselina en el culo y la voy guiando para sentarse en la verga. Despacito –le digo- o te va a doler mucho, mientras la acaricio y la calmo para animarla. Estoy en el paraíso, pase de perrita a ama y me fascina dominarla. Eso, eso es –le digo al oído- solo la puntita, puta reventada y la escupo en la cara, ella lloriquees obedeciendo mis órdenes… tiembla y tirita de deseo y miedo.

Se sienta entre sollozos y suspiros, su culo va engullendo la prótesis hasta el fondo, su carita de dolor y placer la delata, yo me meto mis dedos en la boca, le revuelvo el pelo y apretó sus pezones hasta hacerlos doler.

Esta empalada por la verga, se mueve despacio apoyado sus manos en el respaldo para elevarse y dejarse someter. Tomo el flexible, un cilindro con dos cabezas, y lo introduzco en mi vagina, me cuelga un falo grueso y largo. Le abro la concha y le meto la cabeza bien adentros.
Esta calvada por la concha y el culo, completamente abierta, cuanto mas se la meto, mas me entra, es un delirio total, le muerdo y le lamo los pechos y el cuello mientras ella como hipnotizada como ida entra y sale de las dos vergas. Los tres gritamos y gozamos como enajenados, es el paraíso, es lo mas. Somos un cuerpo solo, estamos un rato así hasta que nos vamos acabando y desfalleciendo en el sillón.
Terminamos tirados en la alfombra los tres abrazados, rendidos y exhausto. Después de un rato recuperamos el aliento Gerardo me lleva a la cama y ella queda tirada en el sofá, la miro antes de ir con una sonrisa y la tapo con una frazada. Tuvo su merecido los dos la gozamos. Nos dormimos abrazados, sus manos en mis pechos y mi culito calentito por su verga sobre las nalgas, regocijo de los cuerpos y las almas, hemos llegado al infierno y hemos vuelto llenos de vida.

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