La Primera vez de mi esposa Liz

La Primera vez de mi esposa Liz

Después de haber tenido 2 decepciones, la última mayor, el galán se quedo dormido y nos hizo esperar casi una hora, decidimos probar de nuevo, con la idea de que si se repetía la negativa, íbamos a abandonar el deseo de continuar probando, después de recibir varias propuestas encontramos una que nos intereso, su nombre es Carlos.

Lo contactamos y estuvimos platicando en varias ocasiones, nos gusto el trato que nos daba, y nos sentimos cómodos con él, hicimos una cita para el siguiente martes, por la mañana, ya que por cuestiones de trabajo no podemos por la tarde, él estuvo de acuerdo, quedamos a las 10:00, seguimos platicando en otras ocasiones con él, el lunes por la noche no podíamos dormir, ni mi esposa, ni yo, al final el cansancio nos venció.

Al día siguiente, después de hacer los deberes muy temprano, no alistamos para salir, algo temerosos, porque no se había comunicado el hombre por la noche, no sabíamos si era bueno o malo, ya que el primero con el que habíamos quedado, llamo un día antes por la tarde para aplazarlo en 2 ocasiones, o era falta de interés, aún así estábamos decididos a ir al lugar de la cita, estábamos a punto de salir cuando recibimos un mensaje que decía: “¿listos?”.

Contestamos que ya íbamos en camino, al llegar al lugar, él ya nos estaba esperando, fue agradable ver que realmente tenía interés por mi esposa, nos presentamos, fue muy atento, nos invito a ir a su casa, y accedimos, nos subimos en su coche y nos fuimos, fue un recorrido de algunos 10 minutos solamente, fuimos hablando de temas variados, pero siempre mostrando interés por Liz, mi esposa.

Al llegar nos pasó a la sala de la casa, nos sentamos en un sillón cada quien, él viendo hacía los 2, y estuvimos platicando algunas cosas, sobre porque quisimos probar en esto, que como lo queríamos hacer, y cosas por el estilo, al cabo de un rato nos pusimos de acuerdo, mi esposa le dijo que quería hacerlo ella sola, con él, que yo no participaría en esta ocasión, que por ser la primera vez no creía poder atender a los 2 juntos, propuse tomar video y estuvimos de acuerdo en respetar su decisión.

Al empezar él se pasó al sillón con ella, entonces le pregunte: ¿quieres que me salga mientras empiezan?, ella me respondió que sí, entonces me fui a otro cuarto un momento, como a los 5 minutos oigo sonidos como “slurp” y pensé, se la está mamando, me sorprendí mucho, ya que a ella no le gusta, pero habíamos platicado que tal vez tendría que hacerlo y lo había aceptado, me apresure a volver a la sala, y ahí estaba mi preciosa esposa con la vergota en la boca, él sentado en el sillón y ella inclinada, casi acostada sobre la verga de Carlos, agarrándola por la base, le daba besos, la lamía y se la metía lo más que podía en la boca, fue como sentir una corriente por todo mi cuerpo, me encanto ver esa escena, ella lo hacía sin gestos de asco, como si lo disfrutara también, y mucho.

Estuvo un rato haciéndole sexo oral así, después él se puso de pie y ella hincada siguió con la mamada al darse cuenta de que yo ya estaba ahí, sonrió con un poco de pena, pero no por eso dejo lo que estaba haciendo, siguió con gran diligencia dándole placer a Carlos, quien lo recibía de muy buena gana, estuvieron algo así como 5 minutos, después la puso de pie, la empezó a desnudar y a acariciar, y se la llevo a la recamara.

Al entrar estaban acostados, él le besaba las tetas mientras acariciaba su vagina sin quitarle aún la tanga, a veces introduciendo un dedo, se pasaba de una teta a la otra sin dejar de meterle el dedo continuamente, estuvo solo un momento así, después se bajo hasta quedar a la altura de su vagina, le quito con cuidado la tanguita y comenzó a lamerle despacio, saboreando los jugos que salían, a continuación volvió a meter y sacar continuamente su dedo, ella se retorcía de placer al sentir su lengua recorrer sus labios vaginales, al cabo de un rato se detuvo, se puso de pie y se quito el bóxer, luego se subió encima de Liz, casi a la altura de sus pechos ofreciéndole su enorme verga.

Ella abrió los labios recibiendo gran parte de su verga pero sin llegar a tragarse toda, si acaso la mitad, estaba muy engolosinada chupando cuando volvió a sentir que el dedo entrada en su vagina, la estaba preparando bien, para que recibiera completa su verga, y lo estaba logrando, de su entrepierna salían abundantes jugos, cuando sintió que ya estaba bien empapada se enderezó un poco y apunto su verga hacía la entrada de la vagina de Liz y se la fue metiendo poco a poco, ella gimió de dolor al sentir que su vagina se abría al máximo, él le alzo las piernas y se las abrió para lograr una mejor y más profunda penetración.

Empezó a bombearla, suave al principio, como para que sintiera cada centímetro de verga que le iba entrando y luego se la sacaba al mismo ritmo, para volver a meterla hasta el fondo, ella gemía, se notaba que sentía dolor, Carlos fue incrementando la velocidad de la cogida a medida que sintió que su verga era aceptada sin dolor, tanto así que mi esposa paso sus piernas por atrás de su espalda como queriéndolo abrazar con ellas, como si no lo quisiera soltar, que no le sacara esa verga que le estaba dando tanto placer, después de estar un rato así, él se enderezo sobre la cama y la sentó sobre su verga, sosteniéndola de las nalgas, mientras ella lo abrazaba, estuvieron un rato cogiendo así.

Carlos depositó a Liz en la cama y le dio vuelta, dejándola con las nalgas paradas, como esperando que la siguieran cogiendo, él se sentó en su piernas, con la verga cerca de su vagina, y se la metió de un golpe, sacandole un grito a mi esposa, y la estuvo bombeando buen rato así, disfrutando del espectáculo que es verle las nalgas desnudas, mirando como entraba y salía despacio su enorme verga del interior de mi mujer, después la puso a 4 patas, y se la volvió a meter, acariciando primero su espalda, para pasar a continuación hacía sus pechos, los cuales eras sobados de manera que ella gemía de placer, aún cuando en ocasiones se los apretujaba, ella no aguantaba y puso su cabeza en la cama, como queriendo apagar los sonidos que salían de su boca, Carlos le estuvo dando otro rato de esta forma hasta que sintió que no podía aguantar más, le saco la verga y le baño la espalda de semen caliente, ella grito por la sorpresa, y se quedo acostada descansando, el trajo un trapo y la limpio con delicadeza, después se cambio y la dejo sola para que ella se cambiara tranquila.

Al terminar de cambiarse Liz nos alcanzo en la sala donde estábamos Carlos y yo platicando, y haciendo planes para un nuevo encuentro en el futuro, que ahora sería un trío, entonces nos despedimos y nos retiramos, él nos agradeció por la oportunidad de compartir esta experiencia con él, prometiendo que en la siguiente ocasión sería aún mejor, ya que ahora seríamos 2 para ella sola, o sea el doble de placer.

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