La playa

Después de años esperando e intentando provocar que mi mujer se abriera a disfrutar con otros hombres, empiezo a preocuparme sobre lo que estoy consiguiendo… Ella se llama Ali, tiene 42 años, con melena corta de pelo negro, y estatura media. La verdad es que esta bien buena y es una fiera en la cama, le gusta correrse más de una vez y tiene unos orgasmos muy intensos, en los que me aprieta fuertemente, me araña y me obliga a meterle todo lo que tengo hasta el final, mientras me embiste con furiosas sacudidas… Yo hay veces que no aguanto a su segundo orgasmo y me corro en su chorreante chocho antes de hora, y siento cómo le gusta sentir mi corrida en lo más adentro.

Mientras follamos suelo decirle algunas cosas para que se imagine que se folla a otros tíos, y le animo a hacerlo, o bien un trío o bien ella sola con otro u otros tíos. Me dice que quiere probar, que no estaría mal, y alguna vez me ha dicho de chicos que le atraen, pero nunca ha pasado de ahí, ni siquiera ha tonteado con ninguno, así que yo prácticamente me había mentalizado de que en verdad no le atrae la historia y nunca iba a suceder. Pero bueno, para tozudo, yo.

Hace unos días empecé a decirle cositas mientras follábamos, y ella me respondió más animada que de costumbre, habíamos estado ese día en una famosa y concurrida playa nudista, y le pregunté si le gustaba ver tantas pollas colgando delante de ella. No está mal, me contestó. Después le pregunté si queríia sentir otra polla dentro suya y me dijo suspirando de placer que sí… Yo seguí bombeándole y poniéndola más y más con el tema, y sentía cómo se deshacía entera, hasta mis piernas y mi vientre se empapaban de sus flujos, y ella gemía con los ojos cerrados.

En un momento, y antes de llegar al orgasmo, le propuse tener una cita a ciegas con algún chico, en una playa, por la noche, y ver lo que pasaba. Ella se quedó en silencio un momento, pensé que se negaría rotundamente, pero me soltó: no estaría mal, y luego me dijo: bueno, podemos probar. El hecho de que respondiera habiéndolo reflexionado antes me sorprendió mucho, me puse muy nervioso y acabamos follando como pocas veces lo habíamos hecho.

Así que me puse manos a la obra y en poco tiempo contacté con varios chicos por internet, más jovenes que ella, dos de ellos mandaron fotos y me parecieron adecuados, además me gustó su carácter. Acordamos que era una cita y nada más, y que como mucho podrían estar de mirones, pero les advertí que seguramente ella se pondría muy nerviosa y no habría sexo. Cada uno de ellos aceptó y establecimos una cita, después de preguntarle varias veces a mi mujer si estaba de acuerdo. Hay que decir que ella no sabía que había quedado con dos chicos, en vez de con uno. Al principio no parecía que fuese a aceptar el reto, pero les pedí a uno de los dos que enviara fotos de su polla, y después se las enseñé a ella, la verdad que estaba bien dotado. Increiblemente, a partir de ahí aceptó el plan, lo cual me hizo darme un poco de cuenta de lo que atraía a mi mujer, pero sí que me advirtió que si no le gustaba el chico nos iríamos de inmediato, que no se iba a liar con cualquiera.

Llegado el día bajamos los dos a la playa, ya por el atardecer, hacía una noche cálida, bajamos unas colchas para dormir más cómodos, estábamos nerviosos e intentábamos no hablar del tema. Habíamos llegado antes adrede, así que allí no había nadie. Nos pusimos en el lugar acordado, entre las dunas, y nos estuvimos acariciando y metiéndonos mano, intentando manejar la mezcla de excitación nerviosismo y morbo que teníamos. Entonces vimos a un chico acercarse hacia nosotros, nos quedamos mirándole y no hizo falta decirle quiénes éramos, se sentó al lado de ella y se presentó, se llamaba Néstor, tenia 35, la misma edad que yo.

La verdad que fueron unos momentos de mucho nerviosismo, estuvimos diciéndole que nunca habíamos hecho esto, nos dijo que él tampoco, pero la situación nos daba mucho corte. Seguimos charlando a duras penas un rato, y bueno, era un tipo divertido, así que algunas risas ya echamos. En eso llegó el otro chico, se presentó, Niko, de 30 años, alto y fuerte, se le veía deportista, con pelo rubio y la verdad bastante guapete.

Ali se quedó sorprendida… ¿Dos? me preguntó. Sí, dos, es que por si acaso uno no te gustaba o yo qué sé… ¡Ya te vale, jajaja!, se rió un poco, así que respiré, pues pensaba que se iba a mosquear en serio, solo yo sabía que seríamos cuatro, así que fue toda una sorpresa para el resto, incluida Ali, que quedó en silencio unos minutos mientras los tres tíos bromeábamos sobre el tema. Le dije que si no se sentía a gusto nos íbamos, ella me miró a los ojos, colorada, y me dijo no, no pasa nada. En eso se giró hacia Néstor, que llevaba un tiempo acariciando sus muslos, y le agarró la polla a través del bañador. Éste no tardó nada en bajárselo y dejar en manos de mi mujer su pollón bien erguido ya. Yo me quedé muy sorprendido, no pensé que fuese a reaccionar así. Ali lo acarició mientras en voz baja dijo algo así como acabemos con esto de una vez, se agachó y se la metió entera en la boca…

Empezó a mamar su polla viciosamente, yo estaba transpuesto, levantó su culito hacia mí y Niko, mostrándonos su tanguita, y le fui dando besitos hasta seguir comiéndole el coño, que rezumaba de flujos ya. Así estuve un rato, intentando dominar la situación, mientras Niko le acariciaba por todas partes, y después le dije a Niko: fóllala, lo está pidiendo… Éste no dudó y
mientras seguía comiéndole el nabo a Néstor era follada por otro desconocido por detrás, también con una gruesa y enorme polla, que entraba resbalosa y firme en el coño de Ali, que gemía como podía, fuera de sí…

Yo no daba crédito de lo que acontecía, mi mujer estaba excitada como nunca, entregando su coño a un completo desconocido y haciéndole una mamada espectacular a otro. En ese momento entre gemidos Néstor empezó a gritar me corro, oh sí oh, le sujetaba el pelo a Ali mientras esta chupaba con más pasión aún, y recibiendo toda la lefa de aquel desconocido en su boca, aun así seguía chupando, como pidiendo más. Dejaba salir por entre los labios la polla todo lo que no le cabía en la boca, entre espasmos de Néstor, después se tragó casi toda, por toda lo
cachonda que estaba recibiendo el nabo de Niko hasta lo más fondo.

Después de unos minutos siendo follada como una perra, se empezó a masturbar, Néstor se pajeaba empalmado de nuevo, yo estaba que si me tocaba un poco me iba a correr, así que me aguanté, cosa que no hizo Niko, que entre soplidos empezó a correrse en lo más hondo de Ali. La escena me superaba, no sabía qué tenía que hacer yo, esos dos tipos se estaban disfrutando a mi mujer a lo grande, y lo mejor es que a ella le estaba gustando, se le oía gemir, echaba el culo hacia atrás como pidiendo más y más guerra, el nabo de Niko entraba hasta el fondo con los empujones que ella daba hacia atrás, mientras yo miraba consternado como entraba y salía aquel enorme rabo, empapado en flujo de Ali, y como le descargaba en lo más hondo toda su corrida, gimiendo como un cromañón. Dejó a mi mujer chorreando lefa a borbotones. Pero aún así, a Ali no le dio tiempo de correrse con él, quedando desesperada y chorreando, mirándome a los ojos como suplicando más guerra, así que cuando éste se apartó le insinué a Néstor que le siguieran follando.

Néstor obedeció de inmediato y zambulló su polla de un empujón mientras el chochito de Ali chorreaba de semen y flujo, así estuvieron, con ella aún a cuatro patas, hasta que Ali se corrió larga e intensamente. Luego Néstor le dio la vuelta y se le puso encima, no recuerdo cuanto tiempo estuvieron así, pero debo decir que se me hizo larguisimo. Mi mujer se recreaba sintiendo la polla de Néstor entrando y saliendo continuamente, sin mirarme apenas, concentrada en lo que estaba, yo simplemente miraba, tragando saliva e hiperexcitado, aunque también un poco acojonado, pensando a ver si le va a gustar demasiado. La verdad, se me hizo un poco duro, pero valió la pena… Después ella le pidió que se corriera bien adentro, así se entregaron a venirse los dos a la vez, entre gritos y arañazos de Ali, y gemidos del otro, estuvieron durante un buen rato, una escena que jamás olvidaré.

A Néstor le dio tiempo a descargar hasta la última gota dentro de mi esposa, ésta se tumbó exhausta un momento encima de él, aún medio penetrada, y después se incorporó y me hizo tumbarme boca arriba, se sentó sobre mi boca y me dijo: chupa cariño chupa, que sé que lo estás deseando. Me puso todo su chocho abierto en la boca y noté que esta se me llenaba, mientras yo tragaba y chupaba todo. El morbo y la excitación me superaban, con el chocho de mi mujer derritiéndose así en mi boca. Después se puso encima mío, se ensartó mi polla de un empujón y me folló suavemente, sentía su interior tan caliente y mojado que me estremecía de placer… Córrete amor, me dijo, y me vine en un orgasmo larguísimo, llenándola yo también con mi leche, y nos quedamos tumbados y abrazados.

Ellos ya se habían ido hacía un rato, así que nos quedamos a nuestro rollo el resto de la noche. A la mad**gada, Ali se me volvió a insinuar, y me hizo bajar la cabeza hasta su chochito, obedecí y estuve lamiéndole hasta que me cogió del pelo y me subió la cara hasta su cuello, y le volví a follar, esta vez con mucho morbo, le fui preguntando y me fue confesando: ¿Te gustó guarrilla mía? ¿Te gustó tirarte a tres tíos en una noche? Ali estaba tan mojada que casi no me hubiera hecho falta que me respondiera, pero aun así lo hizo, y me aseguró que repetiríamos, si a mi tanto me había gustado…

En los días siguientes la cosa se enfrió y me dijo que no volvería a hacerlo, que fue una locurilla y disfrutó mucho, pero que no lo volvería a hacer, pero sí que me confesó que le gustaría que otros tíos le mandaran fotos de sus cuerpos y sobre todo de sus pollas, sin más pretensión que ponerla cachonda, y también que le escribiesen relatos eróticos para ella, para así seguir un poco el juego… Este fue el motivo principal de que me animase a contar la experiencia, así que esperamos comentarios si os ha gustado, y si queréis seguir el juego pues esperamos fotos, textos y lo que se os ocurra… Email.

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