La chica desconocida.

Esa misma noche nos hicimos nuestros, de todas las distintas maneras y nos dijimos adiós. Si bien es cierto, siempre me ha gusta la sensualidad que provoca el misterio. Es una sensación sumamente placentera. N hay mejor forma de conocer a alguien que en una noche cálida abrasante, en donde los secretos más íntimos salen a la luz.
Como es costumbre de cada viernes, salí a divertirme con mis amigos a algún bar de la Ciudad de México. No es que sea el típico hombre que tiene mil conquistas. Pero esa noche al verla bailar, con aquel vestido negro brillante que no dejaba nada a la imaginación, aquellos senos perfectos y más aún esos ojos color castaño (debo de confesar que siento algún ligero feriche por los ojos), hicieron que me levantara del lugar e invitarla a bailar.

Si bien hago mención de todo esto, y no pasó directo a las escenas que muchos venimos a buscar, es por qué me gusta jugar on la imaginación de quien interactúa conmigo. Esa noche no fue la excepción: después de varios tragos, la invite sin ninguna especie de rodeo a compartir la noche conmigo, si es que ella lo quería, de lo contrario la llevaría a su casa sin ningún problema. Después de un rato de silencio, ella aceptó con una mirada dulce, la cual, despertó en mi una excitacion increíblemente grande.

Llegamos a la habitación, cada uno se dispuso en una parte de la cama y le comenté que si en algún momento no le gustaba lo que le hacía me dijera y lo dejaba de hacer. Ella asistió con la cabeza, mientras me decía que le excitaba todo este misterio. Lentamente la bese, baje al cuello, seguí hasta sus senos y pare. E un momento a otro, la tome de la cintura, y gire a su alrededor. Bese su espalda, y comencé a subir lentamente su falta, mientras escuchaba su respiración agitada, que pedía a gritos ir más a prisa. Tenemos toda la noche, le conteste en su oído.

Baje y bese sus piernas, sus muslos. Levante su falda y y riose con mi lengua sus pequeñas pantis. Subí y baje su falda, mientras la besaba en la boca y la miraba fijamente a los ojos. Esta noche será única, le dije. No le di tiempo de contestar, la acosté en la cama, y baje por sus piernas con tanta prisa, comencé a besarle las rodillas, los muslos y su abdomen. Baje lentamente su ropa interior, la pase entre sus tacones y la deje a un lado, en donde nunca más estorbara. Comencé a bajar y a sentir su repiracion profunda mezclada con pequeños gemidos. Encontré una sensual y roja vagina, húmeda. Y que pronto lo estaría más al pasar mi lengua sobre ella,

Comencé a jugar con su clitoris, gritabatango de placer, que de solo imaginarlo me pone erecto el pene como aquella vez. Metí mi lengua en su vagina, absorbía su clitoris y jugaba con ayuda de mis labios y mi lengua. Tuvo su primer orgasmo. Ella comolacida, dijo es mi turno y tomo con sus manos mi miembro y comenzó a jalar. Se inclinó de rodillas frente a mi, y me miro desde abajo con esos ojos castaños. Nada me éxito más que eso. Comenzó a besar la punta de mi pene y fue poco a poco metiendo cada vez más y más su boca, hasta llegar a mis piernas. Yo la ayudaba con mis manos en su cabeza, a no dejar salir mi pene de su boca. Volteaba a verme lastrándome sus ojos castaños.

Después de estar satisfecho, la levante, y me mostró sus nalgas bien formadas. Eso era un placer que aguardaría asta más tarde. Así que metí de nueva cuenta mi lengua en su vagina, y la movi como si quisiera limpiarla por completo. La tome en la orilla de la cama, incada y metí lentamente mi verga entre sus piernas. Soltó un grito de placer, y yo un hemidomal sentir lo mojada que estaba. Comencé a meter y sacar mi verga de su jugosa vagina, a intentar tocar su punto, a sentir las contracciones de su vagina. Cambiamos de posición, ahora acostados mirándola de frente, gozando sus senos duros y redondos. Me envolvió entre sus piernas, y metí con más fuerza mi verga entre ellas. Quieria meterte por completo.

La miraba fijamente a los ojos, y levante sus piernas, las puse en mis hombros. Me excitaba sus tacones puestos, sus gemidos, y el ruido que hacían su vagina y mi pene al entrar y salir. Cerraba los ojos y pedía que no parara y así lo hice. Le die un giro y la puse de perrito e hice soñar sus nalgas con mi pene cada vez más fuerte, así como más fuerte gemía.

Salí de ella, y comencé a lamer su ano. Suavemente, en círculos como la primera vez que Sandra( una mujer mayor que conocí hace un año) me enseñó. Comence ameterla muy poco. Abría sus nalgas y metía poco a poco mi dedo, y después comenzaba a lamer de nuevo su ano. Le dije que ahora si disfrutaría como una perra, ella estada respondía una y otra vez que era mi perra. Metía mi lengua cada vez más y más en su ano, hasta dejarlo muy lubricado. Metí mi pene e su boca, hasta sentir si garganta y dejarlo escurrriendo de saliva y suavemente metí mi pene dentro de ano.

Soy tu perra,seguia repitiendo mientras gemía. Sus senos se balanceaban de un lugar a otro mientras embestía sus nalgas con mi pene a punto de reventar, mientras jalaba su pelo de color negro. Lo hacíamos tan duro. Que terminó acostada de frente en la cama. Su año se cerró más en esta posición y yo sentía que estallaba. Minutas me gritaba que no paraba, que le gustaba, que se sentía mía, que se sentía una puta.

Saque mi pene duro de su ano. Me coste e lado contrario a ella, le dije que subiera a mi, pasó sus tacones frente a mi cara ya come sus muslos frente a mi boda. Ella dispuso mi pene en su boca.y ambos comenzamos a lamer como perros en celo, buscando llegar al punto máximo. Mamaba mi verga con una desesperacion tan placentera, y yo pagaba con la misma moneda jugando con mi lengua en su clotoris. Me voy a venir de nuevo grito, y sentí sus jugos escurrir en mi boca. Mi pene se puso más duro aún, y después de un rato de sentir su lengua y sus labios, me corri en su boca de una forma tan placentera.los dos caímos muertos, uno al lado del otro.

Esa noche tuvimos sexo tuvimos sexo tres veces más. Después de todo, la concintan bien en la cama, y ahora en otros gustos personale. No se ha vuelto a reñir, pues a,nos buscamos experimentar más cosas. Tal vez cuando tengamos más expericnia, la volvamos a compartí entre los dos.

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