Karlita

Karlita era hija única. Había ausencia de papá en casa, y su mamá trabajaba a marchas forzadas para sacar los gastos para ambas. Karina, su mamá se sentía abrumada pues ella siempre pedía una hermana o hermano con quien jugar. Karlita era buena hija, estudiosa en la escuela y por ello no había mayor problema entre ellas. El hermano de Karina era unos 6 años menor que su hermana, quien contaba con 24 años. Karina y Karla se llevaban 14 años. Karina era menudita, al igual que su hija. Karina era un 32C y de estatura unos 1.62 m, morena clara, ojos grandes y unas nalgas redondas y muy firmes. Estaba chapada a la antigua por lo que su sexo lo dejaba sin depilar. Su hermano César era alto 1.86, manos grandes, zapatos talla 11 y un miembro de 24 centímetros, bien circuncidado y un glande de media pulgada más grueso que el resto del miembro. Karlita era muy parecida físicamente a su mamá, quien siempre fue un amor platónico de César, mas nunca le dijo nada cuando ella tenía la edad que ahora tenía Karla. César había tenido ya 4 novias con las que había tenido sexo anal, oral y vaginal por lo que no había nada nuevo para él. Había comenzado apenas hace 3 años y sobra decir que con sus características físicas y sexuales siempre salía bien librado con las hembras que había tenido la oportunidad de coger.

Como siempre la tentación llega por las llamadas “amistades”. Karlita era aconsejada por su amiga Sandy. Sandy tenía un año mayor que Karla y era muy avezada en las cuestiones sexuales. Le platicaba siempre que había visto el “pito” de su papá y que era muy grande, y que el baño de su casa no tenía puerta, sino una cortina y que ella siempre se asomaba para verle el “pito”. Karla sólo se reía y le decía que estaba loca. Una vez le dijo que había descubierto algo, y que tenía que contarle y que iría a su casa a llevarle algo. Sandy llegó con su mochila a casa de Karla por la tarde y se encerraron en su cuarto. Le dijo descubrí algo que tiene mi papá, pero saqué sólo una. Una qué? respondió Karla. Y saco una revista Private. Private se caracteriza por fotografías muy explícitas y de alta calidad. Era el #136 donde viene Demia Moor y donde recibe múltipes penetraciones. Karla estaba asombrada, era la primera vez que veía el acto sexual de forma gráfica. Le asombraba ver el tamaño de aquellos penes. El semen, el tamaño en que abrían aquella vagina bien depilada y la llenaban de carne de macho. Sandy decía, así lo tiene mi papá. Les llamó también la atención del lenguaje: zorra callejera, puta, fulana, abre el coño para meterte la verga hasta el fondo de las entrañas. El lenguaje utilizado era algo que nunca habían visto y las impactó. Más a Karla quien no sabía nada, al menos en aquella forma tan cruda. Sandy le dijo, te gusta lo que ves? Le dijo, sí. Dice, te tengo un reto, un reto de amigas. De qué hablas? Déjame verlo. Qué quieres ver? Tu coño, amiga. No, cómo crees. Dice, eres mi amiga? Dice, sí. Dice, entonces? Me da pena, yo tengo muchos pelos, no como las chicas de las fotos. Dice, eso me suena a pretextos. Dice, bueno. Karla tenía unos pelillos muy cortos y muy pegados al sexo, no se había extendido a todo el pubis, pero sí tenía una ligera línea de ellos que le llegaban casi al ombligo. Sandy la recostó sobre la cama y le abrió las piernas. Le dijo, ahora cierra los ojos y no te vayas a mover. Karla obedeció, Sandy acercó su boca y nariz y pudo oler el licor de aquél núbil sexo y procedió a abrirlo con los dedos y lengüetear el interior rosado de Karla. La nena se estremeció e hizo un movimiento para cerrar las piernas, éso prendió más a Sandy quien le apartó los muslos y dio un lengüetezo aún más firme y hondo, haciendo que Karla se abriera con descaro ante las caricias que aquella lengua apenas 1 año mayor que ella quería darle. Apenas unos 2 minutos después, las dos quedaron satisfechas, pues hacía falta el miembro viril. Sandy le dijo: Necesitamos una verga, amiga.

Habían pasado unos meses, Sandy cumplió años y un mes después, Karla. Sandy asistió a su casa, pues no hubo una fiesta mas que para la pequeña familia y 3 o 4 amigos de las chicas. Sandy le hizo la observación: Qué escondido lo tenías eh, putilla? Cállate, mi mamá no sabe que uso ese lenguaje. A qué te refieres loca? Dice a la verga que tienes enfrente. Dice, esa no es una verga, es mi tío César. Y qué, no tiene verga? Karla le contestó: deja de decir verga y pues no, él es superserio y además es mi tío. Dice, pues te apuesto a que tiene una vergota. No dije verga, dije vergota. Estás bien loca Sandy. Dime algo, a poco tu no has dejado de pensar en esos pitotes que vimos en la revista de mi papá? Dice, claro que no. Pues hay que ver qué hacemos con él. Dice, pues, no veo cómo. Pues ya se me ocurrirá algo.

Unos meses más tarde, se organizaría una albercada de la escuela, y Sandy le dijo a Karla. Te van a dejar ir? No puedo, mi mamá trabaja todo el día y es una alberca honda. Dice, y la verga no te puede llevar? Verga! se me acaba de ocurrir algo. Dice, de qué hablas? que la verga, digo que tu tío vaya y se meta a la alberca, para ver si tengo razón. A qué te refieres? A que si tengo razón en que está bien vergudo. Dice, no creo. Mira, el tiene 18 y ya no tiene novia verdad? Dice, no, ya no. Entonces debe andar muy caliente. Y tenemos que invitarlo pero de una forma que no se pueda negar. Dice, ya sé. Hay que comprarle un traje de baño, y así no podrá negarse. Uno chiquito que se le note la…, si ya sé, no puedo decir verga. Que se le note el miembro, el apéndice, el sexo, el falo. Sigues leyendo las revistas, verdad? Jajajaja, claro! Las chicas juntaron sus ahorros y fueron a comprar el bikini para el tío César. Al día siguiente, las dos lo invitaron. Tío, pero de favor convence a mi mamá. Si llevas el traje de baño le puedes decir que en todo momento estarás al pendiente por si pasa algo. César aceptó y lo comentó con su hermana. Le dijo, está bien. Karla nunca va a ningún lado porque no tengo quien las lleve. Dice pues sí, y como es en sábado, yo no tengo que ir a la universidad. OK adelante.

Las chicas estuvieron a punto de quedar boquiabiertas. César era velludo del pecho y piernas, era fornido y el bikini le entallaba bien. Sandy le dijo, mira nada más, ahora si me das permiso de decir, verga? César era joven pero muy experimentado, sabía identificar la lascivia en la mirada de las mujeres, pero en su sobrina le impactó, pues aunque ya era una señorita, parecía aun menor de lo que era. Sabía identificar aquella que quería coger, pero a su propia sobrina? y qué tal de su amiga? Pensó en todas las puñetas que se hizo de joven pensando en su hermana Karina.

Las nenas llevaban unos trajes de baño diminutos y César se comenzó a calentar, se tallaba discretamente el pito por encima del bikini para que se le abultara más. Las dejó que se calentaran toda la tarde y al regresar hizo su movida. Al fin y al cabo, él les llevaba años de experiencia. Le dijo, Sandy, es tarde para tí? Ya que tengo que pasar a mi depa por unas cosas? Sandy le contestó? Tienes un depa? Le dijo y nos lo puedes mostrar? Le dijo sí, si no se te hace tarde. Sandy le había dicho a su mamá que se quedaría en casa de Karla. César se había enredado una toalla por la cintura y llevaba aún el traje de baño puesto y una camiseta de tirantes. Llegando al depa le dijo Sandy, tienes novia? Dijo, no ya no. Ah entonces ahorita sólo te haces puñetas? César se rió nervioso, le dijo tú que sabes de eso? Karla no podía ni hablar. Dice, pues no mucho, tu me enseñarías? Le dijo, pues no sé. Dice qué quieres saber? Dijo, cómo se puñetea a un hombre? César se acercó y se quitó la toalla, se quitó el traje de baño y le dijo, abre la boca. Le dijo, me vas a coger como a una puta? César estaba muy caliente, y le dijo, sí. Sandy le dijo, pero soy buena amiga de Karla, así que quiero que te la cojas primero a ella. Karla tenía la boca chiquita y César se quedó pasmado. Sandy hizo lo que ya había hecho anteriormente, la acostó, la abrió de patas y le comenzó a lamer el coño, cuando lo sintió muy salado le dijo, ahora sí, cógetela. César se arrodilló y le metió de un empellón el pito, la vagina de Karla estaba dilatada pero éso no evitó el sangrado. Sandy se comportaba como una perra en celo, lamía el pito de César embadurnado de la miel de Karla, de su sangre y del pre-semen y semen de César, y les decía, vamos, cojan, cojan así, métele la verga a ésta puta. Enséñale lo que es ser una hembra, ábrele esas patas de puta que tiene, cógetela hasta que se te vacíen los güevos. Llénala de mocos, de leche de macho, le sobaba las bolas a César y el clítoris a Karla. César se vino adentro de Karla y sin limpiarse la verga se cogió a Sandy. Los tres quedaron satisfechos y felices de aquélla albercada.

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