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KARINA SAUCEDO RUIZ “TRATAMIENTO PSICOLOGICO

KARINA SAUCEDO RUIZ. “TRATAMIENTO PSICOLOGICO ESPECIAL”

MI nombre es Karina Saucedo Ruiz, estudie Psicología en la UNAM. Soy pelirroja atractiva, ojos miel, buen cuerpo, grandes tetas con pezones cafecitos que me encanta que me mamen, se me paran muy rico. Me depilo mi vagina, mi vagina y culo son estrechos y apretaditos, cojo muy rico, tengo grandes nalgas y me dicen que estoy muy buena, que soy culona, me gusta mucho coger, soy muy complaciente y muy puta.

Tenía unos 42 años, con trabajo puse un consultorio en mi Colonia Santa Cruz Meyehualco, en Iztapalapa, en la Ciudad de México. Yo iba a trabajar todos los días y siempre pasaba por el puesto de Periódicos antes de subir a mi consultorio. Todos los vecinos del consultorio, me tenían bien vista, usaba ajustaditos trajes que difícilmente podían pasar inadvertidos para cualquier hombre. Por lo general usaba colores oscuros o pastel, pero las camisas blancas, que usaba a veces insinuaban, a veces dejaban entrever y a veces mostraban algo de mis grandes. Las faldas que usaba eran más bien cortas y muy, pero muy ajustadas. Estas me marcaba bien la panty y hacía seguramente que se imaginaran mi vagina, se la imaginaban deliciosa. Y así era.
Yo procuraba estar de buen humor y soy muy simpática, con lo cual seguramente esto aumentaba las fantasías de los hombres, que por lo general no saben diferenciar cuando una mujer está siendo amable, de cuando quiere algo más con ellos.

Luego de muchos años de ejercicio de profesión, vi muchos casos y aprendí mucho, pero nunca había tenido un paciente “especial”. Hasta que apareció el primero. El paciente no era síndrome de down, simplemente tenía un problema de aprendizaje y de relaciones sociales. Las patologías que presentaba no encuadraban en nada de lo conocido y podía encontrarle solución al problema. No podía curar al paciente.
Luego de varios meses de tratamiento, y haber consultado incluso, a otros psicólogos y médicos de más experiencia y años de carrera, la cabeza me hizo click y entendi cuál era la solución. Entendi como habría de curar a Federico, mi “paciente especial” de 18 años de edad.
Como todos los martes a las 17 hs., ese martes Federico fue traído por su madre al consultorio. Pero esta vez el tratamiento iba a ser muy distinto. Inicie la sesión con algunos juegos didácticos, para que el paciente se distrajera, entrara en confianza conmigo. Los hice tal cual me habían enseñado en la Facultad, hasta el momento de probar mi nuevo método. Me pare de mi silla y fui caminando hasta al lado de Federico. Ahí continuando con el juego al que estaban jugando le dije: “C”. El juego consistía en: por turnos, uno de los dos decía una letra y la otra tomada el primer objeto cuyo nombre comenzara con esa letra. Instintivamente Federico llevó sus dos manos a mi Culo en menos de un segundo. Me quede mirándolo fijamente, analizándolo, sacando conclusiones. Federico, vaya a saber uno si por susto o porque motivo, parecía que se hubiera quedado inmóvil. Sus manos permanecían agarrando mi rico culo de psicóloga. Siguiendo con la idea de “tratamiento especial” para mi “paciente especial”. Le dije: “Haz lo primero que te venga a la mente”, esto fue para Federico subirme la falda, dejando mi culo con panty a su vista y al aire. Otra profesional hubiera terminado todo ahí mismo, pero yo Karina Saucedo estaba dispuesta a llegar hasta el fin, a hacer lo que hiciera falta para curar a mi paciente. No iba a aceptar un fracaso. Le volvi a decir: “Hace lo primero que te venga a la mente” una y otra vez luego de cada acción de Fede. Lo primero que hizo Fede después de que quede en panty, fue tocarme el culo bien tocado, acariciado, masajearlo y apretarlo. La vez siguiente que le di la misma orden, jugó con mi panty, la tomó entre sus dedos, incluso la corrió de mi culo, dejando mi vagina y ano al aire. Desde el punto de vista profesional, estaba desconcertada por el cero interés por mis tetas de Federico, cuando los hombres “normales” era lo primero que me miran, incluso antes de saludarme.

Me quite el saco del trajecito quedando en camisa blanca. Una camisa escotada de la que mis senos, empujaban por salir. Me quito muy despacio los dos botones superiores de la camisa y mis pechos salieron a escena. Federico los miró maravillado. Inconscientemente metió su cara en ellos y empezó a chuparlos como un recién nacido. Ahora sí, se ajustaba un poco más a las reacciones normales de los hombres. Lo deje bucear entre mis tetas. El me chupaba, lamía, a veces mordía, sin parar. Con cuidado, para no desconcentrarlo y cortar el efecto de catarsis que se estaba generando en Federico, Me desabroche el brasier y lo fui deslizando para quitármelo quedando completamente con sus pechos al aire. Las manos de Fede, seguían firmes en mi culo. Que ahora tenía mi panty corrida. Tome las dos manos de Fede, las saque de mi culo y las puse en mis pechos. Fede comenzó a apretar muy fuerte, mis tetas, con una fuerza propia de quiénes no tienen todas sus facultades mentales al 100 % y esto me excito mucho. Lo que yo quería poder sacarse la falda que tenía en la cintura. Luego de un largo rato, en que Fede estuvo apretando y chupando. Lamiendo y toqueteando, Me aparte hacia atrás semi-desnuda, en panty solamente. Fede en cuanto a ropa, estaba todo vestido. El tratamiento en lo físico, terminaba ahí. Luego lo que seguía y tenía programado era hablar con Fede acerca de la experiencia vivida. Pero las cosas pronto se saldrían de control.

Yo le dije: “Bueno Fede, vamos a hablar de lo sucedido”. Quería reflexionar con él. Pero que siguiera teniendo presente la situación, por yo solo me quede se quedó en mi panty rosa. “¿Que sentiste?” le pregunte. Fede no contestó nada. Se paró, se me acercó, tomó mi panty con sus dos manos y la rompió de un tirón dejándome a mi Karina Saucedo completamente desnuda en mi consultorio. Fede, se agachó y comenzó a lamerme mi vagina. Intente resistirme primero, pero luego al ver como esa lengua, inexperta, entraba con potencia y alocadamente por toda mi vagina, no pude evitar dejarme llevar y me corrí y tuve varios orgasmos en un rato. La situación se le había ido de mis manos. Estaba actuando con una puta más que una puta, y menos profesional, como Karina Saucedo.

Trate de frenar el sexo, y continuar con la segunda parte del tratamiento, la reflexión, Federico que estaba fuera de sí, como loco, la dio vuelta, se bajó Todo rápidamente sus pantalones y demás, me tomo por de la cintura le metió su pene en mi culo. Ambos estaban parados y tampoco podía parar esto, puse mis manos en la mesa y me dispuse a gozar, levante mi culo. Me imaginaba la fuerza y potencia que tendría Federico y no me equivoque. Federico me penetró por el culo como un loco. Empujando, penetrándome muy rápidamente, sin parar. Era como una máquina. Empece a gemir, a gritar, a pegar alaridos de placer. Y Fede seguía, como un robot. Pum Pum Pum. Lo cual despertaba en mi “Aaaaa, Aaaaa!, Aaaaaa”. Yo gozaba como Fede me penetraba mi culito que ya estaba más “suelto” me tomaba de la cintura y cada tanto me pegaba una palmadita en mi cola, o bien me ponía las manos en mis tetas. Yo estaba muy caliente y Fede no paraba un minuto. Además su verga era grande y me la metía bien hasta el fondo. Yo la sentía entrar bien por su culito. Hasta que Fede que no dominaba bien su cuerpo en general le acabó dentro. Tenía tanta leche, que luego sacó su miembro y lo que continuaba saliendo como eyaculación lo echó en mi culo.

El tratamiento había cambiado de rumbo y tomado uno muy diferente. Mientras descansábamos, abrí un caro champagne, como alcohólica que soy que tenía guardado para alguna ocasión especial y nos tiramos en unos almohadones que tenía ahí para hacer juegos cuando trataba a pacientes mucho más chicos. Los dos estábamos acostados, tomando champagne. Yo no podía creer lo que había pasado, Fede me había cogido muy rico, son gajes del oficio. Fede cada tanto me hacía una caricia en mi culo, del cual había quedado enamorado y yo me reía. Cuando Fede se “recuperó” un poco, chupe su rico pene y lo masturbe con mis manos, para aplacar un poco su instinto sexual y poder yo descansar un rato más.

Luego de cómo una hora, nos recuperamos plenamente y teníamos ganas de volver a la acción por más. Fede quedó recostado sobre los almohadones y yo me senté en su pene. Sintiéndola entrar bien hasta el fondo. Subía y bajaba. Subía y bajaba. Una y otra vez. Fede me tocaba y acariciaba el culo a cada tanto yo bajaba su torso para que Fede tuviera que poner su cara sí o sí entre mis tetas. Yo seguía bajando y subiendo. Recibiendo pene en cada momento. Me encanta la pureza con la que Fede me tocaba. Me encantaba su torpeza, que era también dulzura, y seguía subiendo y bajando para claverme la verga de Fede hasta el fondo. Cuando Fede se vino en semen dentro de mí, justo sonó el timbre. Eran sus padres que lo venían a buscar. Ambos nos vistimos muy rápido, se saludaron y Fede se fue. Salude muy sonriente a los padres de este.

Sus padres no podían creerlo. Luego de varios meses de tratamiento sexual, su hijo se había curado, era normal. Nunca dejaron de agradecerme.

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