Esteban, el amigo de papá.

Cada año íbamos de vacaciones a la casa de un amigo de papá, lo conocía hace muchos años, desde que yo era pequeña. Cuando ya cumplí los 15 comencé a mirarlo con otros ojos, se mantenía muy bien para su edad (45). Ojos color miel, piel siempre bronceada, media entre 1.80 y 1.85 aproximadamente. Con una sonrisa que podía enamorar a cualquiera. Sin hablar de su cuerpo trabajado por años… todo un bombón maduro.

Cuando ya tenía los 17, por poco y no voy de vacaciones con mi familia. Quería quedarme en casa, había un chico que me traía vuelta loca y solo quería estar con él. Papá me castigo por salirme una noche a una fiesta y no me quedó de otra que ir con la familia. Aunque en ese entonces no sabía las increíbles semanas que se me venían encima.

Llegamos a la casa del tío Esteban (así le decía por respeto) un viernes por la tarde. Cuando lo vi mi corazón comenzó a latir rápidamente, aún lo encontraba guapísimo.

— Qué linda que estas Nicole.- me saludó con un abrazo, me aproveché y me apreté a él todo lo que pude.
— Gracias tío.- nos soltamos.
— Me decía tu padre que no querías venir… ¿No querías ver a tu tío favorito?- me apretó las mejillas y sonreí algo avergonzada.
— Si, no es eso… pero también quería estar con mis amigos.
— Claro, con tus amigos…- dijo mi padre. Esteban, como le decía en mi mente, se volteó a mirarlo.
— ¿Algún muchacho?
— Déjalo papá.
— Se escapó para irse de fiesta con el la otra noche.
— ¡Mi papá no me dejará tener novio nunca!- me queje y todos se echaron a reír, pero Esteban me dio una mirada que no supe interpretar en ese momento.

Aquella noche cenamos todos juntos. Esteban era soltero, así que mamá estaba a cargo de todo, yo debía ayudarla.

Pasaron un par de días y ya me había olvidado del castigo, lo estaba pasando increíble.

— Iremos a comprar, te quedas con tu tío.- dijo mi madre antes de salir de mi habitación.

Me di un par de vueltas en la cama, eran las 10 de la mañana pero ya hacía demasiado calor. No pude seguir en cama y decidí levantarme. Me acerqué a la ventana y vi a Esteban en la piscina, estaba nadando. Tuve una idea, quería comprobar mi teoría. Hace días que venía viendo cómo me miraba cada que podía. Disimulaba muy bien frente a mis padres pero yo no era tonta. Me di una ducha rápida, busque uno de mis bikinis favoritos, me miré al espejo, estaba muy guapa. Me puse unos shorts, cogí mi toalla y baje a la primera planta. Esteban ahora estaba en una de las reposadoras. Caminé a la que estaba junto a él y abrió los ojos de inmediato.

— Hola tío, buenos días.
— Buenos días, Nicole.- me dio una repasada, sonreí en mi interior.
— No te m*****a que te acompañe, ¿verdad? Hacía mucho calor en mi cuarto.
— Claro que no…- le sonríe y me recosté. Comencé a ponerme bloqueador, pero obviamente había partes que no alcanzaba con total comodidad.
— ¿Puedes ayudarme con la espalda?- abrió los ojos y me miró.
— Uhm… claro.- se reincorporó y le entregue la botella a la vez que me ponía de pie para quitarme el short. Observe por el rabillo del ojo como miraba mi cuerpo y se mordía el labio, mi teoría estaba más que comprobada.
— Listo.- me recosté boca a bajo.
— ¿En la espalda?
— Y las piernas por favor…
— Ok.

Abrió la botella y se puso un poco en las manos. Se acercó y comenzó a ponérmelo en la espalda, sus manos se sentían bien sobre mi… me aplicó en los hombros, espalda, bajo por esta hasta llegar al borde de mi bikini y ahí se detuvo, lo miré.

— En las piernas también, no lo olvides.
— Claro que no…- se puso un poco más en las manos y comenzó con una pierna. Cada vez que su mano se acercaba a mi entrepierna, sentía como mi chocho palpitaba, me estaba poniendo muy caliente… – y este chico…- se aclaró la garganta- ¿es tu novio?
— Uhm… algo así.
— ¿Cómo es eso?
— No somos nada oficial… pero hacemos cosas de novios.
— ¿Ah, si?- me giro y lo miro.
— ¡Pero no le digas nada a mi padre!- abro los ojos- El aún cree que soy virgen, si se entera… ufff- veo como sus ojos brillan por la sorpresa, ya no era una niña ante sus ojos.
— ¿Desde cuando?- cambio de pierna.
— Hace unos meses…
— ¿Con este chico?
— No le dirás nada a papá, ¿verdad?
— Claro que no…
— Ok… y respondiendo a tu pregunta, si. Con él tuve mi primera vez.
— ¿Y qué tal?
— Pues… sólo he estado con él, supongo que bien…
— ¿Tuviste un orgasmo?- su mano justo rozó mi panocha en ese momento, di un respingo. Alejo su mano y me volteé.
— No, no con él… nunca.
— ¿Nunca, nunca?
— Bueno… si, ya sabes…- siento que el color sube a mi rostro.- pero no con él… sola.
— Mmm… es una lástima, con lo rico que es cuando estás teniendo sexo…- me encojo de hombros.
— Esta conversación es muy extraña, ni con mis amigas lo he hablado.- me sonríe, es demasiado guapo.
— Ya sabes que puedes hablar de lo que desees conmigo… y pedirme lo que quieras.
— Gracias, tío…- se levanta y se tira al agua.

Ahí me quedo yo, caliente como nunca antes, toda esa conversación y el toqueteo…

— Ven a bañarte, ¡el agua está deliciosa!

Me animo y voy con él.

Cuando llegan mis padres salimos del agua y les digo que iré a darme un baño para bajar a ayudarle a mamá a cocinar. Esteban hace lo mismo, nos cruzamos en el pasillo mientras yo voy al baño y el a su cuarto. Nos sonreímos cómplices.
Desaparece en su habitación y yo entro al baño. Cuando salgo y voy camino a mi cuarto, veo su puerta entre abierta… me asomo. Está desnudo, de espaldas a mi. Tiene una buena figura, se preocupa de hacer ejercicio a diario y eso se nota con solo verlo. Se gira y me llevo la sorpresa de mi vida… su verga es enorme, y eso que no está erecta. Se está secando con la toalla su pecho y baja por su vientre hasta llegar a su verga. Se da una rápida secada y deja la toalla en la cama. No puedo dejar de mirar y agradezco que así sea, porque con una de sus manos se coge la polla y jala de ella lentamente mientras cierra los ojos… me muerdo el labio y aprieto los muslos, otra vez siento como palpita mi chocho…

— Nicole…- murmura y dejó escapar un gritito al por mi nombre, me tapo la boca de inmediato y el abre los ojos. Hacemos contacto de inmediato y desaparezco de su vista. Me meto al cuarto y ¡me quiero morir!

Me quedo en silencio unos minutos, esperando en que en cualquier momento se arme un problemón, pero no ocurre… decido que debo cambiarme y me quito la toalla me seco un poco, aunque con todo el tiempo que estuve mirándole y luego aquí queriendo morirme, ya estaba casi seca. Cuando llegó a mi panocha me toco despacio y no me sorprende ver lo húmeda que ha estoy, la imagen de Esteban tocándose y diciendo mi nombre vuelve a mi mente y se me escapa un gemido. Me cubro la boca y me tiro a la cama. Sigo tocándome y tapándome la boca con la otra mano. Jamás había estado tan caliente y húmeda. No tardo en llegar al orgasmo, con Esteban en mi mente en cada segundo… espero a que mi respiración se normalice para levantarme y terminar de vestirme. Lucho unos segundos entre salir o no, pero debía hacerlo. Cuando bajo, voy directa a la cocina, dejando atrás las voces de mi padre y Esteban en la sala.

— ¿Te pasa algo? Estás como acalorada…
— Es que su hace calor, ma…
— No tanto… quizás fue el sol que tomaste hace un rato.
— Quizás…

La ayudo a preparar el almuerzo mientras me tomo un vaso de leche, ya que no había desayunado aún.
Cuando nos sentamos en la mesa, de inmediato cruzo miradas con Esteban, me sonríe. Eso me alivia un poco, temía en que le dijera algo a mis padres, esa sonrisa me confirmaba su silencio.

La tarde continuó tranquila. Mis padres me informan que saldrían a una cita los dos en la noche, así que me tocaba quedarme con Esteban, otra vez.

Cuando mis padres se van, me quedo con Esteban terminando la cena. No hablamos, pero siento su mirada sobre mi todo el tiempo.

— ¿No vas a decir nada?- suelto el cuchillo con el que estaba cargando las verduras para la ensalada.
— ¿De que?
— No te hagas Nicole… te vi.
— Y yo a ti…- me giro para mirarle-y también te oí.- traga saliva.
— Estamos a mano entonces…
— Ya lo creo…- sigo en lo que estaba y no se habla más del tema. Cenamos en silencio, solo dándonos miradas.

Cuando terminamos, le ayudó a limpiar todo y me despido. Me voy a mi cuarto de inmediato. Me tiro a la cama y no puedo quitármelo de la cabeza. Sin ser consciente, ya estoy tocándome otra vez. Estoy con el vestido hasta la cintura y con los pechos al aire… mis ojos cerrados, aunque no duran mucho así cuando oigo la puerta de mi cuarto cerrarse de un golpe.

— ¡Tío!- me siento y me cubro.
— No, no… sigue en lo que estabas…
— No…
— Por favor…- se acaricia sobre el pantalón, puedo ver lo duro que está debajo de la fina tela… lo miro a los ojos una vez más… abro mis piernas y veo sus ojos bajar hasta mi panocha. Se muerde el labio. Mis dedos vuelven a su lugar y comienzo a rozar mi clitoris con suavidad, siento como me mojo aún más… su mano comienza apretar su verga por encima del pantalón…

— Yo también quiero ver…- le digo con una voz que desconozco. Se desabrocha el pantalón y se saca la polla, es aún más enorme de lo que recordaba.

Mis dedos comienzan a trabajar más rápido, me dejo al descubierto las tetas y sigo en lo mío. Me introduzco un dedo y Esteban gime mientras no deja de jalarse la polla.
Yo también comienzo a jadear, estoy sintiendo todo muy rico…
Da un paso hacia la cama y se arrodilla para ver más de cerca.
Me aprieto un pezón y lo miro disfrutar.

— ¿Puedo?- pregunta, apuntando mi panocha. Asiento se inmediato. Se sube completamente a la cama y se recuesta junto a mi… lo miro a los ojos y se acerca para darme ¡el mejor beso que me han dado jamás! Su mano va a mi pecho y lo aprieta suavemente… desliza su mano por mi vientre hasta que llega a mi panocha. Doy un respingo, como el de la mañana y oigo como deja escapar una risita entre mis labios.

— Mmm, estás tan húmeda…- dice entre mis labios y gimo al sentir sus dedos acariciando mi clitoris.
— Es lo que tu has logrado, tío.
— Mira como me tienes la polla…- lleva mi mano a su verga y la tomo entre mis dedos, está durísima.
— Es muy grande…
— ¿Más que la de tu noviecito?
— ¡Si!- grito al sentir como me mete un dedo en el chocho.- y no es mi noviecito…- le aprieto la polla mientras nuevo mi mano hacia arriba y abajo.
— Es que yo soy un hombre, no un niñito…- me mete otro dedo y mi boca se abre de par en par. Comienza a moverlos rápidamente y luego se arriba hacia abajo en mi entrada y siento cómo salen y salen jugos de mi panocha. El sonido me pone aún más caliente, estoy demasiado mojada.- Que rico ha de ser estar adentro…- lo miro.
— Quiero que me la metas…
— ¿Segura?- asiento.- Está bien, pero primero vas a comérmela… quiero esos carnosos labios alrededor de mi polla…- se reincorpora y se pone de pie. Se quita la polera, los zapatos, los jeans y los bóxers. Mientras yo me quito el vestido y el brassiere. De sube a la cama y pasa una pierna a cada lado de mi cuerpo, se sienta en mi pecho y me acerca su polla. La cojo con una de mis manos y la acaricio unos segundos, la acerco a mi boca y me la meto lentamente. Su boca se abre y me toma la cabeza con sus grandes manos.- eso es Nicole… trágatela toda…

Estamos así por un par de minutos y se sale de mi boca, me da un beso que me deja su respiración y se desliza por mi cuerpo hasta llegar a mi panocha. Me acaricia con sus dedos y luego acerca su cara a mi entrepierna. Me besa los muslos y yo enredo mis dedos en su cabello. De pronto se detiene, lo miro y me sonríe… entierra su cabeza entre mis muslos y su lengua comienza a devorarme con desesperación. Doy un grito de aquellos y agradezco que no tengamos vecinos cerca. No dejo de gemir y el no da indicios de querer detenerse.

— ¡Ay Esteban!- se detiene y me mira. Abrí los ojos.- lo siento, tío…
— No… está bien… me gusta.
— Esteban…- repito y sonríe. Se levanta y me besa. Su polla roza mi panocha y mi espalda se arquea involuntariamente.
— Ya estás lista…- baja su mano una vez más a mi panocha y me mete dos dedos, hace nuevamente el movimiento de arriba y abajo que tanto me volvió lo a minutos atrás y siento cómo me mojo en exceso una vez más. Se detiene y saca sus dedos y los desliza por su polla. Se pone entre mis piernas y acerca su polla a mi entrada. Abre mis piernas a su antojo y comienza a empujar introduciéndose en mi.
— Ahhh… que rico…
— Te gusta, ¿ah?
— Si…- la mete por completo y suelto un grito.
— Shhh…- la saca despacio y vuelve a meter.- voy a hacer que te corras para mi… ya verás…

Comienza a bombear una y otra vez, me besa en el cuello, acaricia mis tetas y yo solo enloquezco entre sus caricias. Lleva su mano a mi panocha y comienza a masajear mi clitoris, siento que voy a estallar en cualquier momento. Su gran polla entrado y saliendo, sus manos recorriendo mi cuerpo, sus labios besando cada extensión de mi cuerpo y sus dedos expertos en mi clitoris es algo que me supera. De pronto me saca la polla sin aviso y me voltea en la cama. Toma mis caderas y las levanta, dejándome en cuatro. Acerca su polla a mi entrada nuevamente. Toma una de mis piernas y la mueve un poco más adelante, para dejarle más espacio para moverse, me siento totalmente expuesta, y me encanta. Me la mete con suavidad y eso me vuelve loca.

— ¿Lo habías hecho a lo perrito?
— No…
— Verás lo que es bueno…- comienza a bombear desde atrás con fuerza mientras me afirma de las caderas. Entierro mi cara en la almohada, ahogando gemido tras gemido.

Estamos un par de minutos así hasta que me abraza por la cintura y nos hace girar, dejándome arriba de él, me toma por la cintura y mueve mis caderas, para que pueda subir y bajar en su polla. Cuando me suelta, decido girarme, necesitaba verlo. Me monto sobre el una vez más, apoyando mis manos en su pecho y comienzo a cabalgarlo suave pero constantemente. Cierra los ojos, de ve que le gusta cómo me muevo.

— ¿Te gusta tío?
— Esteban…
— ¿Te gusta, Esteban?
— Si… ahhh, que rico te mueves…- lleva su mano a mi panocha y me frota el clitoris, doy espasmos, estoy cada vez más cerca. Me abraza por la cintura, impidiendo se me mueva y comienza a metérmela extremadamente rápido y profundo, ahogo mis gritos en su pecho. Nos hace girar y lo tengo sobre mi otra vez.- ¿A que edad te depilaste?
— A los 15… no me gustan los pelos… tu también lo haces, ¿no?
— Claro…- esta vez se movía más lento, pero más profundo. Sus dedos nuevamente en mi clitoris y me volvía cada segundo más loca.- ¿Ya estás cerca?
— Si… sigue moviéndote y tocándome así…
— Perfecto, también ha estoy casi…
— No vayas a terminar dentro… estas sin condon.
— ¿No tomas pastillas?
— No… recuerda que mis padres no saben que no soy virgen…
— Cierto. De todos modos te daré una pastilla mañana, iremos a comprar tu y yo e iremos por ella. Necesitaremos unas cuentas para todas las vacaciones…- sonrió. No deja de moverse ni un segundo ni de tocarme.
— Ay…
— ¿Ya?- asiento. Comienza a moverse más rápido y constante y sus dedos no dejan de tocarme. Muevo mis caderas para sentir más y eso me lleva al climax total.
— Ahhhhh!!! Esteban… mmm- tiemblo bajo su cuerpo. No deja de bombear ni frotar mi clitoris, alargando el orgasmo todo lo que puede… unas cuantas embestidas más y saca su enorme verga y dispara toda su leche sobre mi panocha. Gime, y gruñe mientras frota su polla contra mi, esparciendo su leche por toda mi panocha.

Se deja caer a un lado de mi y ninguno dice nada por un par de minutos mientras logramos recuperar la respiración… lo miro, se gira y me sonríe.

— ¿Quieres limpiarme?- asiento y me deslizó por su pecho hasta llegar a su polla que ya comienza a retroceder. Le limpio bien su polla y luego vuelvo a mi lugar.- Ahora es tu turno.- se pone entre mis piernas y me limpia mis jugos y restos de su leche, aún estoy sensible por lo que cada lamida me hace estremecer. Cuando acaba de pone sobre mi h me besa, haciéndome saborear nuestros orgasmos.- debería irme, tus padres han de estar por llegar…
— Si…
— Bien.- me besa en la frente y se levanta.- ¿Estás bien?- asiento y le sonrío. Camina hacia mi puerta, aún desnudo, con su ropa en sus manos. Antes de salir le hablo.
— ¿Volveremos a repetir?- se gira y me mira.
— Tenlo por seguro.- me sonríe y siento como mi corazón palpita rápido otra vez. Cierra la puerta y ahí me quedo mirando al techo como una idiota, aún sin creer lo que acababa de suceder.
Recojo mi ropa y la dejo en la silla y me meto a la cama, no quiero lavarme y quitarme su olor. Me duermo antes de lo que esperaba, estaba exhausta. Mañana sería otro día… y otra aventura con Esteban.

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