Ella o El (4 y fin)

– Aquellas palabras “Y si no quiero”, le cambiaron el gesto de la cara, estaba entre sorprendido y asustado, quizás mi acelerado ritmo de respiración y el efecto de los martinis transmitía una personalidad mas agresiva de lo habitual en mí.

Le ayudé a levantarse del suelo pero sin soltar las corduras que inmovilizaban sus manos.

Mientras llenaba de nuevo las copas para los dos directamente con el Martini seco, sin mezclas, a palo seco, pude comprobar su excitación ya que era evidente su erección y la mojadura del pantalón que llevaba y todavía le cubría.

Le puse su copa en los labios y le hice beber, el obedeció sin rechistar, de un trago bebió todo el aromático Martini seco.

Yo tomé después el mío mientras veía el bulto de su pantalón y cedía a la curiosidad de ver su polla y su estado. Llevaba un pantalón de estar en casa, era algo flojo parecido a un pijama. Sujeto sólo por la goma de la cintura que no parecía hacer demasiada presión ya que la tensión de su verga llegaba a separar la cintura del pantalón de su pubis, dejado entrever un vientre plano y algo peludo.

Fran estaba musculado el cabrón, estos maricones siempre tan preocupados por el físico – pensé para mis adentros- , pero qué coño estaba pensando yo ¿maricones?, si hace tan solo un minuto tenia mi polla en lo mas profundo de su garganta y creo que nunca había sentido algo así….. quien era el “maricón” entonces….¿?

Aquello me dio un vuelvo al estómago y en un ataque de rabia, confusión y curiosidad, bajé de golpe el pantalón de Fran dejando su polla al aire. Dios, vaya juguetito, una polla dura, con una curva cóncava perfecta, bien afeitada, el pelo del abdomen sólo llegaba hasta el pubis, el aparato y sus “complementos” estaban rasurados y perfectos. No demasiado larga pero en apariencia gruesa y dura, dura como el mástil de una goleta.

El separó las piernas deshaciéndose del pantalón caído a sus pies. Sólo la camisa cubría su torso que desabroché, comprobando lo que ya intuía, estaba “cachas el cabrón”. Pelo negro en el pecho, pero sin parecer un oso, vientre plano y la insinuación de unos brazos fuertes, aun cubiertos por la camisa. Camisa que eché hacia atrás y que quedó enredada en sus brazos atados a la espalda.

No sé, no sentía especial atracción por aquella visión, era otra cosa, morbo? Curiosidad? Rabia? ……… no sé era confuso, pero recuerdo que mi mano fue a su polla y agarrándola por la base y cimbreándola un poco le dije mirándola a ella y no a sus ojos……..

– tu también quieres jugar ehh?

Me arrodillé delante de él y ví como su polla se acercaba a mi boca, dura, rosada, húmeda y cogiéndola por la base……………………………………..

No pude
ostiasssss….., no pude……………
me eché hacia atrás, no pude, en mi cabeza, todavía la parte racional bloqueaba mis pasiones ocultas o reprimidas, no pude…………..
Me levanté, azorado, sofocado, avergonzado, frustrado…………. pero no pude……..

Fran sonrío y me dijo,- es normal al principio -, – acompáñame a mi habitación – me dijo de nuevo –

Le seguía por el pasillo como un corderito.

Yo ya estaba desnudo de cintura para abajo y el calor y el sofoco me hizo abrir mi camisa mientras practicaba el “follow me” guiado por Fran.

Llegamos a la habitación y sin decir nada Fran se subió a la cama y situándose en el borde, echó su pecho sobre esta quedando su culo en pompa y sus pelotas y la polla entre sus piernas colgando y ofreciéndome una visión en vivo y en directo inédita para mí.

No decía nada.

Me acerqué, y a medida que me acercaba mi polla reaccionaba y volvía a recuperar la turgencia perdida por la corrida anterior.

Tenía allí algo mas parecido a lo que ella estaba acostumbrada. La visión de un culo aunque con “algo más”.

Mi mano se fue de nuevo a su polla que ahora colgaba libre y me parecía enorme pero menos “peligrosa”, menos amenazante. La cogí de nuevo y la comencé a masturbar como me masturbaba yo.

Sentía sus bombeos, su dureza y cómo Fran reaccionaba a mi masaje y me pedía – sigue así sigue, por favor no pares, sigueee –

– Utiliza un poco de gel que encontrarás en la mesilla – me dijo –

Y efectivamente, en la mesilla encontré un gel transparente. Me puse un poco en la mano y seguí masturbándole. El gel daba un efecto de calor que pronunciaba los sentidos y por la forma de contonearse y mover su en pompado culo, yo diría que no lo estaba haciendo tan mal.

Aquello hacia que se excitará mas y respondía a las ordeñadas de su polla.

– Más gel, pero no pares – me increpó –

¿Cómo le ponía mas gel con una mano? Era difícil, cogí el bote de gel y con mi mano libre vertí una cantidad generosa por su culo, escurriendo el sobrante por sus pelotas y recogida por mi mano que sin parar seguía ordeñando la polla ya a un ritmo frenético.

Aquel agujero brillante por el gel pedía a gritos ser “vulnerado”, se abría ligeramente y mi mano libre empezó a juguetear con pequeñas penetraciones de sus dedos en aquel angosto lugar.

Ese movimiento estratégico le hizo estremecer y comenzó a acompañar mis movimientos con su culo de una forma impetuosa. Subía su cadera y golpeaba con fiereza contra mi mano que introducía cada vez sus dedos mas en su culo.

Comenzó a correrse, su polla palpitaba en mi mano que la golpeaba bruscamente. Su exagerada exhalación lo ahogaba contra la cama. Los movimientos de pelvis arrojándose contra mi mano y su semen que salía a borbotones, a chorros sobre la cama, produjeron en mí una innombrable excitación. Tal, que saqué los dedos de su culo y los sustituí por mi polla ya recuperada y pidiendo entrar en algún sitio que cubriera sus ansias.

La apoyé en aquél orificio, no demasiado diferente a los de las féminas………. diossss……. Un entorno conocido por fín.

Entró despacio, poco a poco, no quería arruinar el brutal orgasmo de Fran con un golpe de ariete que por otro lado era lo que me pedía el cuerpo.

– Fóllame duro joderrrr – me dijo Fran como desesperado……….. – no podía creerlo –

Pero de un golpe de cadera metí lo que restaba de mi polla en aquel “prieto azabache”. Con fuerza sujeté su culo y comenzó mi asalto final al culo de mi amigo. Asalto brutal.

El sexo con Fran era duro y sin contemplaciones. Si con su boca ya fue diferente, con su culo era como una pelea, yo por reventarle el culo y el por romperme la polla.

Los huesos de su coxis se clavaban en mi pelvis cada vez que se encontraban nuestro inversos empujes. Su esfínter estrangulaba mi polla tanto que Fran sugirió mas gel y así lo hice, mas gel y vuelta a la carga.

Para mí era el segundo y los dos en pie, el agotamiento comenzaba a hacer mella en mí, pero como un toro que en sus estertores de muerte saca fuerzas de flaqueza embestí con fiereza y mezclando nuestro sudor de espalda y pecho, vacié en él lo poco que me quedaba de eyacular ya por segunda vez.

Parece hoy lógico pensar que el dolor de brazos y las agujetas que sentía hoy, estaban motivados más por la corrida en la “monumental” más que por la coartada imaginada por mi tradicional conciencia con Marta.

Ineludiblemente llegaba la noche y con ella el turno de guardia.

Yo deambulaba cauteloso por el pasillo de la quinta planta donde estaba la sala de descanso buscando refugio. Trataba de evitar encontrar a Fran y tener que asumir lo sucedido cuando se abrió una puerta lateral y sobresaltado me topé con el susodicho, que sonriendo y en tono burlón, me dijo….

– Hola Juan, no te he visto en todo el día?
¿Aclaraste ya el enojo de Marta?…………….
Bueno, no importa,………….. en cualquier caso………… nos vemos luego ¿no?, hoy me toca a mí………..

Me sentí palidecer y creo qué ……………………. se me fue “la color”……………
Fin

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