El Cliente

Era viernes y yo estaba en casa. Mi novio me había avisado que aquella tarde recibiría a un cliente extranjero que venía a una capacitación sobre un producto exclusivo de la empresa donde trabajaba y que después planeaban ir, su equipo de trabajo y el cliente, a tomarse unas cervezas por lo cual llegaría tarde. Yo tenía varios trabajos que calificar así que el tiempo libre me cayó de maravilla.

“El cliente es muy guapo” escribió en un mensaje mi novio por la tarde. Ni tardo ni perezoso le pedí una foto, el pretexto ideal sería posar junto a él con el producto en cuestión. Minutos después llegó otro mensaje con una foto adjunta. Vaya qué era guapo¡¡¡. Era un joven de aproximadamente 36 años, alto, delgado y atlético. Su cara lucia una tez clara con poca barba y ojos de color castaño claro; de nacionalidad norteamericana. Respondí el mensaje con una cara de asombro y signos de exclamación y volví a mis tareas.

Más tarde el teléfono vibró pero no atendí hasta que minutos después volvió a vibrar. Era mi novio otra vez, en su primer mensaje me contaba que el cliente empezó a hacerle preguntas personales: si era soltero o casado, con novia y con quien vivía. Según mi novio le contestó con un ambiguo “vivo con mi pareja” y en su segundo mensaje exclamaba “creo que el cliente me esta coqueteando”. En detalles me contó que el cliente, de nombre Marc, ya había bebido unas copas y que cada vez que pasaba al lado de mi novio aprovechaba para tocarle la espalda, la cintura o restregarse discretamente detrás de él. Le dije a mi pareja que la siguiente vez también lo tomara de la cintura e hiciera que permaneciera unos instantes pegado a él peo discretamente. Volví a mis labores pero mi mente estaba a mil imaginando cosas perversas, con mucho esfuerzo terminé de calificar los trabajos pendientes justo a tiempo para el siguiente mensaje.

“Marc dice que quiere seguir la fiesta pero no con el staff si no conmigo”. –Pues dile si quiere seguir la fiesta acá en la casa, por mi no hay inconveniente- Respondí esperando una respuesta positiva. “Vamos para allá en Uber” escribió mi novio al final. Rápidamente salí a comprar cervezas y después de eso me di un regaderazo y me prepare para recibir a mi novio y a Marc. Llegaron 40 minutos después hablando de trabajo y otras cosas que no entendía. Omar, mi novio, me presentó a Marc y él me sonrió. Mi novio y él se sentaron en el mismo sillón y yo frente a ellos. De vez en cuando Marc lanzaba una mirada coqueta hacia mi novio o le tocaba discretamente la rodilla. En eso se me ocurrió algo: fui al baño y le escribí un mensaje diciéndole a mi novio que respondiera los coqueteos de Marc de la misma manera y que aprovechara mis ausencias para ser más osado y acercarse más.

Después de unas cervezas mi novio dijo que subiría a darse un baño y refrescarse un poco. Marc lo siguió con la mirada mientras subía las escaleras y yo fingí no darme cuenta. Hablamos brevemente y dijo también sentirse acalorado. “Quieres darte un baño, también?” le ofrecí y sin titubear respondió que le encantaría. “Sígueme” le ordené y subimos a la recamara y lo dirigí al baño donde se encontraba mi novio, abrí la puerta sigilosamente y con una seña le dije que podía pasar. Se desnudo rápidamente, su cuerpo era marcado y su piel blanca era más que perfecta. Quedó parado solo usando un ajustado bóxer color negro que contrastaba maravillosamente. Me acerqué y le bajé los bóxer y entró a la ducha tomando a mi novio por la espalda y besándolo suavemente mientras yo los observaba. Estuvieron bajo el agua unos minutos sin dejar de besarse; su miembro era hermoso, de una longitud ideal y uncut.

Salieron de la ducha y Marc empujó a Omar a la cama y empezó a besarle los pies y subió lentamente hasta llegar al pene de mi novio. Omar gemía y temblaba con cada beso y yo a la distancia disfrutaba de la escena. Marc empezó a comerse la verga de mi novio haciéndolo torcerse de placer; de vez en cuando alternaba el sexo oral con besos y mordidas en el abdomen de mi novio. Ambos se acariciaban e interactuaban como si yo no estuviera presente.

Marc siguió mamando y lamiendo el miembro de Omar y poco a poco empezó a lamer más y más abajo hasta que llegó a su culo. Con ambas manos sostuvo sus nalgas y empezó a comerse el culo de mi novio haciéndolo gemir y estremecerse. Después pasó directo a darle unos besos lentos y apasionados. “te gusta” preguntó Marc en voz baja al oído de Omar y él le respondió inundándolo de besos y con un “si” entrecortado.

Después de unos minutos de besos y caricias Marc volteó hacía mi “qué le puedo hacer a tu novio”, sus cuerpos desnudos estaban entrelazados y sus manos recorrían cada centímetro de su piel. “Lo que tú desees. Imagina que es tu novio”. Marc volvió a los besos y sus manos acariciaban a Omar de una manera dominante. Levantó la vista y miro hacia los lados, tomo el tubo de lubricante y puso un poco en sus dedos y empezó a jugar con el culo de mi novio sin dejar de besarlo.

“Se siente muy rico” dijo mi novio mirando a los ojos a Marc. Sin decir nada lubricó un poco su glande y lo acomodó justo en el culo de mi novio lo que provoco que este lanzara un gemido que fue ahogado con un beso. Con el mismo ritmo que besaba a Omar movía sus caderas y poco a poco introducía su pene dentro de él hasta llegar a meterlo todo. Ya adentro se quedó inmóvil y siguió besándolo. Segundos después empezó a penetrarlo con ritmo suave y romántico.

Ambos gemían, se acariciaban y ninguno se inmutaba por mi presencia. Marc tomó a Omar y lo levantó hasta tenerlo sentado frente a él. Se besaron apasionadamente y mi novio no dejaba de gemir de placer.

Omar interrumpió el acto solo para sentarse en una silla alta que dejaba su culo a la altura exacta para penetrarlo. Marc supo inmediatamente lo que debía hacer. Salto de la cama y en un movimiento volvió a introducir su verga dentro de mi novio, él gimió fuertemente y le indicó que siguiera haciéndoselo así. Se abrazaron y siguieron besándose con mucha pasión, de repente Marc disminuía el ritmo y otras veces se aceleraba y penetraba duro y profundo a Omar pero sin dejar de besarlo y acariciarlo.

“Voy a terminar” dijo Marc entre besos y con movimientos torpes, suaves y profundos. “Vente, hazme tuyo” dijo Omar entre gemidos y besos mientras llevaba sus manos a las caderas de Marc para introducirlo más dentro de él. Un gemido sonoro brotó de la boca de Marc indicando que estaba vertiendo su semen caliente dentro de mi novio. Permanecieron abrazados unos segundos antes de separarse entre risas de complicidad y satisfacción.

Cuando Marc sacó su verga de mi novio un par de gotas de blanco semen escurrieron dándome la instrucción de que el culo de mi novio estaba listo para recibirme. Sin decir nada me acerqué e introduje mi pene en Omar. Estaba dilatado, húmedo y caliente. El semen de Marc fue el lubricante perfecto e intenté hacérselo con la misma pasión pero ver tan candente escena me había dejado a punto de ebullición así que en breve también eyaculé dentro de mi novio. Al mismo tiempo él arrojaba chorros y chorros de semen sobre su abdomen.

Permanecimos sobre la cama desnudos los tres. Marc repetía lo fantástico que había resultado su viaje de negocios y lo mucho que disfrutó de mi novio, me agradeció la oportunidad de compartir ese momento.

Un par de horas después Marc partió en un Uber hacia su hotel con la promesa de regresar y repetir la aventura en la siguiente oportunidad. Omar y pasamos el resto de la noche repasando los detalles de tan excitante noche.

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