El Camion

Soy una mujer en los treinta, soltera, educada en cierto sentido de forma tradicional y conservadora, debo reconocer que Guadalajara es así y la formación de mis padres también, y aunque vivimos en el extranjero mucho tiempo, la formación familiar fue siempre así. Soy la segunda de tres hermanas.

Siempre fui muy delgada y alta.

A mis 18 años regresábamos a la Ciudad después de haber vivido más de 10 años fuera del país. Por lógica, todo era para mí en cierta forma desconocido y novedoso ya que no acostumbrábamos venir.

Al establecernos en la ciudad, el transporte público, era el medio por el cual podíamos movernos ya que todo se había vendido al regresar.

Por fortuna, del lugar en que vivíamos, existía y existe mucha afluencia de dicho servicio de transporte por lo que es sencillo moverse, aunque las horas pico son muy difíciles, ya que siempre va lleno.

El punto es que, las primeras ocasiones que tome el transporte, era una odisea, incluso a mis 17 años que mi papa me acompañara a tomar el transporte era un tanto incomodo, ya que regularmente era la única chava acompañada por su papa esperando el camión.

Una de las ocasiones, tome el camión un poco más temprano ya que tenía que exponer en clase, y venia el camión como de costumbre lleno. Entre apretujones logre subir los tres escalones de rigor, pagar mi boleto y colocarme en el único lugar disponible, entre las dos filas laterales de pasajeros que ya venían de pie. A mi lado derecho quedo una pareja de estudiantes, de mi lado izquierdo un señor de aproximadamente 40 años, delante de mí una señora y en la fila de atrás otro señor de igual o mayor edad que el primero.

Apenas avanzamos sentí que algo toco mi muslo por la parte de atrás, pero no le di importancia, igual no podía ver, pero considere que sería alguna mochila u objeto. Metros más delante algo toco mi trasero, me moví un poco pensando aun que sería algún bolso o portafolio y trate incluso de acomodarme para no m*****ar. Metros más adelante sentí que algo tocaba mi muslo de nuevo pero se mantenía ahí, sin embargo no le di importancia. Instantes después, sentí que lo que tocaba mi muslo subía tocando mi nalga. El camión se movía y la sensación no se quitaba, se mantenía fija. De pronto el camión freno y la sacudida fue fuerte, al recuperar el control, sentí que lo que tocaba antes mi nalga estaba ahora sobre la raya de mi trasero, me quede inmóvil, queriendo pensar, en eso sentí que sobre mi raya de nalgas algo se movía muy lento de arriba hacia abajo, llegaba sobre la mitad de mi trasero y bajaba hasta el borde de la entrepierna, me estaban manoseando, respire profundo sin saber qué hacer, mire de reojo a todos lados, no había como moverse ni nada, el recorrido sobre la raja de mis nalgas era más amplio, no sé qué paso, pero solo cerré los ojos y respire profundo, pase saliva y sentí como algo se colocaba en la raja de mis nalgas y su mano se abría agarrándome el trasero, me limite a sentir, sentía la mano completa de alguien tocar ambas nalgas, sentía los dedos recorrer y entrar entre mis nalgas hacia mi entrepierna, buscando mi vagina, yo pare un poco más el trasero y separe un poco las piernas, entonces, el Sr. que estaba a mi lado recorrió su mano en el pasamanos hasta tocar la mía rozándola suavemente con su dedo, caí en cuenta que era el quien me tocaba el trasero, movió un poco su mochila y me toco con su codo, no quería pero voltee, me miro, y con sus ojos me indico que mirara hacia abajo, con dificultad lo hice ya que espacio era reducido . Llo vi, se había sacado la verga, la tenia bien parada, su cabeza bien expuesta, su dedo rozaba mi mano, lo mire de nuevo y con sus ojos me indico lo que quería, me sujete con la otra mano y baje mi mano derecha, , estaba indecisa, lo mire de nuevo, sonreía muy sutilmente y muy suave hizo un movimiento de cabeza, ya no hubo más, mi mano se abrió y la tomo, sintiéndola, cada parte, el glande ya lubricaba empecé a masturbarlo, se coloco de forma tal que si ya nadie podía pasar, ahora menos, pero no había riesgo tampoco de que nadie pudiera ver. Con su otra mano mi trasero era agarrado con confianza, metía su mano y me daba palmaditas en los glúteos por la parte en que se unen con la entrepierna, mi respiración era más rítmica y estaba mojada, no opuse resistencia a nada, sentí como su mano entraba entre mis piernas rozando mi vagina. El camión se detuvo de nuevo, se bajaron varias personas y el rápido bajo su mano soltando mi mano de su verga y guardándola en el pantalón a la vez que sacaba de mis nalgas su mano.

La gente se empezó a mover y yo me recorrí hacia atrás, cuando voltee, lo vi en la parte delantera del camión, mi respiración se fue controlando, unas calles más y pude sentarme, el Sr. bajo ahí. Yo seguí todavía como 10 minutos más hasta que llegue a mi destino.

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