izmir escort bursa escort izmir bayan escort istanbul escort antalya escort izmir escort bayan izmir escort bursa escort bursa escort kızlar istanbul escort bayan gaziantep escort istanbul escort istanbul escort kızlar

Con un mocoso de dieciseis años

Ese mocoso comenzó a asistir al gimnasio y desde el primer día no me quitó sus ojos de encima. Estoy acostumbrada a las miradas, en especial de los chicos jóvenes que sueñan con una “buena veterana” pero él era especialmente descarado. Varias veces lo sorprendí tomando fotos de mi cola con su celular, pero no le dije nada. Me halagaba su actitud…

Un día finalmente se acercó a darme charla y entonces supe que tenía apenas dieciséis años…
Desde entonces conversábamos mientras hacíamos los ejercicios. El mocoso disfrutaba de la visión de mi culo bien firme y yo me humedecía observando su musculatura, su vientre chato, su torso sudoroso…

Me imaginé que sería virgen y bastante pajero. Sin embargo me sentía halagada por su atención y sus miradas ya no tan disimuladas.
Una tarde al terminar la rutina, me pidió si podía acercarlo unas cuadras en mi auto, ya que llovía a cántaros. Acepté sin pensarlo demasiado.

Apenas arranqué la marcha, él sacó su verga fuera de los pantalones y comenzó a hacerse una paja, allí delante de mí, sin ningún pudor…
Me miró con sus ojos cargados de lujuria y me confesó que se hacía tres pajas por día pensando en mi culo. Eso me hizo humedecer al instante; así que tomé su mano libre y la apoyé sobre mi pubis, aprovechando que mis muslos estaban entreabiertos por la posición de mis pies al conducir.

El chico no perdió el tiempo; metió su mano dentro de mis calzas de lycra y pronto sus dedos encontraron mi clítoris. A pesar de su juventud, supo masajearme y tocarme con bastante experiencia. Tuve que frenar y estacionarme a un lado de la calle, en pleno diluvio, para poder acabar y no arriesgarme a tener una colisión con otro automóvil.

Aprovechando que los vidrios estaban empañados ocultando lo que sucedía en el interior, me incliné sobre su verga erecta y comencé a mamársela con desesperación, totalmente dominada por la calentura.
El mocoso comenzó a suspirar y enredó su mano en mis cabellos, obligándome a tragarme su pija dura entera, hasta los huevos…
Cuando estaba a punto de ahogarme con semejante mordaza de carne, el pibe aflojó la presión sobre mi cabeza y me permitió respirar, mientras su verga hacía erupción en mi cara. Abrí mi boca y tragué todo lo que pude…

Entonces me dijo que era mi turno para gozar. Me hizo bajar las calzas hasta las rodillas y entonces zambulló su cabeza entre mis muslos entreabiertos. Pronto sentí su lengua invadiendo mi concha, buscando desesperadamente mi clítoris. Cuando lo encontró, yo apenas resistí unos segundos hasta acabar gritando como una perra…

Ese tremendo orgasmo me dejó más relajada; mis piernas temblando sin control. Ese pendejo me había hecho acabar mejor que mi marido.

Me pidió que fuéramos a un telo; quería darme por el culo, algo que lo volvía loco y era la razón de sus pajas diarias…

Le prometí que en la siguiente clase lo haríamos. Y así fue; un par de días después fuimos a un hotel alojamiento y me desnudé frente a él. Los dos primeros polvos fueron sin sacarla; me cogió con tanta urgencia que yo no pude ni siquiera tuve tiempo de acabar.
Entonces me pidió que le entregara el culo. Sin dudarlo me puse en cuatro y me aferró por detrás, hundiéndose en un solo empujón hasta el fondo de mi ano. Aullé como si me estuvieran matando…

Me dolió un poco al principio, ya que la cabeza de su verga era bastante grande, pero enseguida comencé a sentir placer con su pija dura entrando y saliendo de mi culo. Por fin tuve mi esperado orgasmo y lo grité a todo pulmón. Mis alaridos excitaron demasiado al mocoso, que me aferró con firmeza por mis caderas y se hundió hasta el fondo. Allí se quedó quieto y yo pude sentir su verga pulsando, mientras explotaba y me llenaba el ano de semen.

Al salir del telo me besó, diciendo que estaba enamorado de mí. Me reí y le pedí que no dijera estupideces; lo nuestro había sido solamente sexo y debía conformarse con eso, ya que había sido debut y despedida…

Yo no quería complicarme la vida cogiendo con un mocoso de apenas dieciséis años…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Bienvenidos al sitio oficial de historias sexuales! Durante más de dos décadas, hemos sido los líderes en historias porno hardcore anal cuentos de sexo. Con un amor por todas las cosas culo, sexrelatos.com te trae la mejor anal lesbiana, grandes tetas Milf relatos, follando culo interracial, hardcore películas de doble penetración, inserciones extremas, y mucho más.