Casual 1

Guau una vez me encuentro aquí, en la taberna donde ocho días atrás había conocido a Wendy esa morenaza deliciosa de pechos grandes cintura de avispa y un trasero de padre y señor nuestro, afortunadamente no tengo ningún tipo de recelo con las mujeres de raza distintas a las mías, ya que ella es bien morenita, su estatura también me gustaba mucho unos 10 centímetros más bajita que yo.
Toda la semana estuvimos chateando por guasap me envió unas foticos un poco subiditas de tono, con las que digamos tuve que entretenerme,
Quedamos de vernos hoy aquí en el mismo bar pero sin nuestros amigos solos los dos, recuerdo su olor y me pongo, pido una póker mientras llega el momento que tanto he esperado, este sitio es para rumbear rápidamente llegan los grupos de amigos y demás, ya son las diez de la noche y ya se me está bajando la nota, cuatro cervezas y nada, rin rin mi wasap
Wendy-hoooola dónde estás?
Rápidamente me giro hacia la entrada para buscarla y efectivamente entre la multitud la veo dando brinquitos y saludando con su mano,
Rápido se fue abre paso entre la gente hasta que llego a mi lado, me da un beso en la mejilla y se sentó a mi lado,
-Discúlpame se me presento un inconveniente en el salón de belleza…- me dijo con esa voz de niña colegiala que tanto me gusta,
Busquemos una mesa le digo –claro vamos- le voy a describir como esta, tiene unos legis de flores súper le marcan la cola que tiene gigante y se le parte atrás muy rico cada nalga brinca está en su punto exacto ni muy rígidas ni muy blandas, parecen unas almohaditas (quiero agarrarlas), me va llevando con su mano casi que de lado no metemos en el fondo de la taberna aprovecho cualquier oportunidad para rozar con mis manos su trasero, es bien rico, solo voltea y me sonríe.
Por fin llegamos a la mesa, dejamos nuestras cosas sobre la silla y comenzamos a bailar de una vez, “deseo a****l” es la canción que nos envuelve me mira con esa picardía y nos pegamos a bailar, no tengo nada que esconder y la polas que me he tomado me desinhiben me acomodo el pene hacia un lado ella no deja de mirarme a los ojos, no le da mucha importancia al hecho, queda sobre mi muslo recostada mi verga, decidí esperar a que ella se pegara más y así fue, su muslo empieza delicadamente a rozarme la punta del glande, esta es la señal al tercer o cuarto roce, decido ser yo quien empiece a generar la fuerza, no recibo ningún tipo de rechazo, por el contrario, siento que su mirada se enciende, lo mas rico sucede, me encanta el preludio, una seguidilla de reguetones que propician un ambiente lleno de lujuria y sensualidad, “sexy robotica, fanatica de lo sensual, mala conducta,” entre otras el tiempo se desvanece y sin darnos cuenta ya son las tres de la mañana, hora en la que por ley todos los establecimientos deben cerrar, estamos un poco prendidos nos tomamos unas cuatro cervezas cada uno y una tres medias de aguardiente,

Nos reimos, yo estoy super excitado quiero estar con ella, entonces me lanzo,

-que tienes planeado hacer?-

-no se- contesta y sigue -en la casa dije que me iba a quedar en la casa de una amiga-

– mmm que rico… esto es perfecto – pensé

continuara…

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