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Aventuras y fantasías en la playa 1

8 de la mañana, aparco en un parking cercano y me permito el lujo de descubrir una playa totalmente desierta a aquella hora, parece mentira que tan cerca de una gran urbe como es Tarragona no haya más gente que disfrute del frescor de la mañana que un par de gays y una pareja de sesentones con más ganas de guerra que un pitbull hambriento.

no espero ni a llegar al rincón nudista, me acerco a la poca gente que hay y planto mi (toalla) bien a la vista de todos. parece ser que los amigos homosexuales querrían que plantara otra cosa, la verdad es que la situación me ha puesto morcillonete y el pantalón de deporte que llevo no era suficiente para sujetarme. total, me quedo al aire mientras estoy de pié y noto como campaneo… fantasias mias? la señora se pone de pié y empieza a andar cerca de la orilla, la verdad es que si no estuviera el maromo ahí y el tipo no tuviera un pollón como el que tiene (que afortunada la vieja) ahora mismo seria capaz de llenarla de amor a plena luz del dia (tengo videos de la señora merodeando). obviamente los amigos gays serian capaces de comerme el rabo hasta la raiz.

me baño, me tumbo, paseo un ratito, me pongo feroz y decido irme temprano con la intención de volver al caer la tarde. la playa es deliciosa.

media tarde, un calor de cojones, llego de nuevo y la playa está a rebentar. yo también estoy a rebentar, todo el día pensando en mil aventuras que pudieran ocurrir, el nudismo me pone muy berraco, lo siento, tengo la mente sucia y los huevos llenos de leche, son cosas que pasan, uno es como es…

a los que hacen nudismo los obligan a estar en un rincón, unos doscientos metros de playa para ellos, lejos de la gente “normal”, así las señoras no pueden establecer comparaciones con sus aburridos maridos. en la zona nudista la gente está muy cercana, casi se tocan. hay pollazas por doquier, mucho morcillón… todos tienen la mente tan sucia como yo? un montón de abuelas y señoras hippies, algunas de muy buen ver (el cabello gris es algo que ultimamente me enciende el rabo), algun culturista, más de una joven de las que te ponen palote… me pongo donde puedo, en un afortunado rincón con la cara cerca del felpudo de una hippy y con unos guapos señores a un lado (que se giran en masa al yo desnudarme) y una pareja de un chico joven, en bañador, que duerme y una milf de redondos y carnosos pechos y un moreno espectacular en todos los rincones del cuerpo.

Digo todos los rincones del cuerpo porque nada más tumbarme, ella decide liar un cigarrillo entornándose hacia mí, dejandome ver una preciosa y abultada vulva. unas grandes y opacas gafas de sol no dejan ver su mirada, que se dirige descaradamente hacia el nuevo miembro del club que se ha tumbado cerca de ella. intenta disimular un atrevido movimiento de muslos gracias al cual, estando yo atento, me muestra todo su tesoro… se sienta erguida echando el pecho hacia adelante, siendo yo capaz, simplemente alargando el brazo, de tocarla. dios mio que pedazo de coño! sin un pelo! todos los labios a la vista, palpitantes…

En vez de quedarme mirando, intentar cruzar miradas, sonreirle… me arrugo y miro hacia el otro lado. los señores presentes no quitan ojo a mi notable erección, que no puedo evitar, y ante la disyuntiva y el riesgo a que unos gays veteranos me propongan un bukkake o una señora de muy buen ver se me insinue, decido hacer de tripas corazón y tumbarme hacia la hembra en celo, quien entre calada y calada (juego de boca y humo incluido) no deja ni de quitarme ojo ni de mostrar un cuerpo que merecería ser cubierto de leche por una manada de caballos.

Noto como se me ponen los huevos duros, preparados para combatir, y mi erección es indisimulable, busco algún punto en el horizonte para distraerme, las mujeres de verdad siempre me han quitado el hipo, pero ahora mismo parece que todas las hembras de la playa se hayan puesto de acuerdo, estoy rodeado, no puedo dejar de ver, ni de imaginar, con tanto cuerpo desnudo… estoy en un apuro y me tumbo boca abajo y decido pensar en otra cosa, aunque mi miembro, tumbado y ladeado, asoma la cabeza por la cintura, apuntando justamente a mi señora preferida, que decide encender otro cigarrillo… no sabia yo que se pudiera fumar tanto!

Me pregunto por el chico que la acompaña, me levanto y lo veo durmiendo, con su bañador puesto… no creo que sea su hijo, calculo que es unos diez años más joven que ella, treinta y pocos a lo sumo mientras que ella roza los cincuenta. qué hace él allí? una señora de este tipo no la llevas así como así a la playa a no ser que le des las libertades que se está tomando. lo que queda claro es que ella está por otras lides y poco le importa su acompañante (que a lo mejor lo ha escurrido antes).

Se me acaba el tiempo, tengo calor, me levanto y voy al agua, ella asume su posición predominante en nuestra conversación sin palabras y me deja espacio, cambia su foco de atención mientras yo, bañándome en pelotas, me pongo aún peor a causa del vaivén de las olas (creo que en el estado en que estoy incluso aceptaría un mano a mano con alguno de los elegantes señores esos).

Salgo del agua y estando de pié, recojo mis pocas cosas (toalla, chanclas, camiseta y llaves del coche, a la playa hay que ir sin nada) y voy a buscar la ducha. Mientras me acerco a lavarme un poco noto como mi mujer preferida se ha levantado, y se dispone también a ducharse. La muy cabrona ha decidido asesinarme emocionalmente, cuando llegue al coche me mataré a pajas, pienso, mientras secándome no puedo evitar dejar de mirarla (de reojo) mientras se ducha. Me visto y me dispongo a irme, que lástima de no haberle robado un par de fotos! Pienso…

Salgo pues sin quitarle ojo pero sin que se me note demasiado, pero ella se pone un pareo por encima de la línea del pecho y empieza a andar en la misma dirección que yo, unos veinte metros por detrás, disimulando, mirando hacia la gente. Hay un chiringuito más adelante, justo a la salida de la playa, con unas tumbonas, unas mesas debajo de los toldos, un pequeño aparcamiento y unas casetas con un wc público, ya es la salida, en la dirección opuesta donde teníamos las toallas y, o bien me sigue, o bien quiere tomarse un refresco. No sé qué hacer, es una situación embarazosa si nunca te ha ocurrido antes, y la fantasía puede hacer más mella que la realidad. Me agacho a abrocharme la chancleta y me cercioro de que sigue viniendo, nos estamos marcando con la mirada… ando despacio, como marcando el camino como haría pulgarcito y sus migas de pan… pasando por los lavabos dejo mi ultima miga de pan a la vista y entro en uno de ellos, dejando la puerta entornada con la intención de mirarla cómo pasa de largo…

En vez de pasar de largo, la puerta se abre lentamente y aparece ella, entrando mientras deja caer su pareo, quedándose totalmente desnuda, a dos palmos de mí, y hablándome en argentino, con voz sensual un “te pusiste cachondo mirando a las demás y no quisiste decirme nada?”

En ese momento los huevos los tenía por corbata y mi pene era lo más ínfimo que uno pudiera imaginar, no supe contestar nada a la espectacular mujer, entrada en años, entrada en experiencia, entrada en calor, algo entrada en carnes, que había entrado en mi escondite y estaba arrodillada, bajándome el pantaloncillo y acariciando con una ternura digna de una madre unos genitales que tan sólo diez minutos antes hubieran pagado millones por estar en aquella situación.

Después de algunos lametones pasó a mayores, mi polla estaba a punto de estallar, roja y brillante, y le tuve que decir “como sigas así no voy a poder disfrutar de ti todo lo que quiero disfrutar”. Se levantó y sin soltar mi abultado miembro me besó, dejándome gozar de aquellos redondos pechos, algo caídos, preciosos, con sabor a mar… la abracé por la cintura mientras bajé la mano hacia su sexo. Carnoso era poco, sus pliegues se notaban bien contorneados, y estaban mojados, muy mojados. Aquella hembra estaba demasiado en celo para perder el tiempo, me senté en el wáter y acuclillándose, de cara a mí, con una pierna a cada uno de mis lados y apuntando mi polla hacia ella, se dejó caer a plomo.

Probablemente fue la penetración más limpia, húmeda y caliente de toda mi vida. Me rodeó un intenso perfume de mujer, me abrazó un fuerte calor corporal y sentí un inmenso placer que iba desde la punta de mi desbocado miembro hasta la nuca. Noté que penetraba muy profundo en un mojado y fabuloso pantano de fluidos femeninos mientras oía un sonido gutural, largo, placentero, que emitía ella mientras expulsaba todo el aire de sus pulmones.

Me dijo “dejáme a mí, aguanta un poco nada más” mientras se movía suavemente, respirando cada vez más fuerte y sacudiendo su abdomen. No duró demasiado… mejor dicho no duré demasiado… abrió la boca una vez más para pedirme “estoy a punto y tú estás muerto de ganas de correrte, hazlo ya” mi polla se hinchó mientras noté que una cascada de sus jugos empezaba a mojarme entero, agarré su culo fuertemente y puse mi cara entre esas impresionantes tetas, mientras en su interior se mezclaban los jugos de nuestras entrañas.

Nos quedamos sentados un buen rato, ella estuvo moviéndose cada vez más suave, como en un largo y dulce orgasmo. Levantándose dejó mi brillante pene al aire, y mientras se limpiaba con mi toalla me dijo “es preciosa, ha sido un gusto, debo volver con mi novio que se habrá despertado”

Abrió la puerta y desapareció, evidentemente sin girarse para ver si la miraban. Las mujeres de verdad nunca de giran cuando te dejan atrás.

Me quedé sentado un ratito y, porque no reconocerlo, me hice la paja que me había prometido a mí mismo. Me vestí y salí para el coche, lo que sucedió entonces ya es la siguiente historia.

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